Que ganas de estar enojado y ser fuego y acabar con todo.
Que ganas de estar triste y no salir de la cama en años, comer tartas y bañarme una vez a la semana.
Que ganas de no mostrar empatía y que ganas de no ser ejemplo para nadie, decirle pendejo al pendejo y gorda a la gorda, sin siquiera intentar entender el qué puede llevar a una persona a entender la vida de forma tan pendeja y no empatizar en los traumas de la gorda.
Que ganas de perderlo todo para no tener que cuidar de nada y ser miserable estando en la miseria, sin tener nada que agradecer y sin sentir la culpa de malagradecido por no apreciar las cosas buenas que tengo.
Que ganas de no subirme al modelo capitalista, de no encajar con los estándares de belleza, de no ser equilibrado y de nunca hacer yoga para vibrar alto.
Que ganas de estar a oscuras y no escuchar nada, de solo dormir sin pensar en mis acciones/no acciones de ese tiempo.
Que ganas de que todos me olviden para así no sentir culpa cuando decida ya no estar en este plano.
Que ganas de no luchar contra la tristeza y dejarla inundar todos los rincones de mi casa, respirarla, vivirla, entregarme a ella sin la responsabilidad de la vida diaria.
Que ganas de apagar mi mente.
Soy honesto en estas líneas porque la tristeza reaparece de súbito cuando creo haberla superado, y mi interior sabe que la tristeza no se supera se habita, la tristeza aparece cuando más intento reprimirla y de nuevo mi estúpida lucidez: la tristeza no se reprime, se transita... Y la perra aparece de nuevo cuando creí haberla entendido y de pronto la voz de uno de mis odiosos terapeutas: la tristeza no se entiende, se vive para seguir adelante.
Hoy escribo como cuando un pintor suelta brochasos a lo estúpido para sacar alguna emoción.... Yo escribo porque estoy enojado porque todo debe seguir un curso que no entiendo, necesito un abrazo que voy a rechazar y a maldecir pero que de verdad necesito, no necesito palabras sabias, que digan que saben lo que siento, que han pasado por mi situación... callense la puta perra boca, necesito sacar este veneno y hacer berrinche, necesito mandar a la mierda al mundo entero y con solo escribirlo ya siento un poco de alivio.
Mi terapeuta que a veces habla y habla y poco entiendo me preguntó sobre la culpa que me ocasionaba no ir al gym, le dije que prefería dormir mucho y me dijo que tal vez podría haber tristeza... distimia... ¿Otra perra vez? ¿Otra vez esa hija de puta? ¿Cuántas veces más?
Que ganas de ser esa persona que se levanta temprano para ir a hacer ejercicio, come saludable, sonríe todo el tiempo, es ejemplo, acompaña, motiva... Que ganas de serlo todo y a la vez nada.
Estoy molesto porque entiendo mucho de mi mismo y a la vez nada entiendo de las cosas viejas que de pronto surgen.
Odio odiar, odio estar así, ser una versión que me detiene, ser está dualidad de tristeza y enojo que no hace otra cosa que lastimarme a mi y a los demás, odio estar de malas a ratos y triste en otros...
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