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sábado, agosto 11, 2018

Honrado es tu corazón

Después de más de dos años honro el paso de tu vida junto a la mía. Tal vez fue más corto el tiempo que estuvimos juntos a mi sanación, corrijo, no tal vez, es un hecho que fue menor, pero fue el tiempo necesario que tuvimos que estar juntos para entregarme todito a ti y ojalá pudiera reprocharte que fue a base de engaños o mentiras de tu parte, agradezco que no haya sido así. Me enamoré de ti porque fue lo correcto, fue lo que tenía ganas de hacer, fue lo único que pude haber hecho... entregarme hasta las entrañas a ti. A ti, un buen tipo sin complicaciones y emociones cortas que para mi lo fueron todo y a pesar de que sabía que era lo que tenías y a pesar de que te pedí más y a pesar de no me lo diste, me quedé, me quedé a contigo y a tu lado porque me nacía amarte completo y abrazarte con la ternura que no me había permitido sentir por nadie. Me aprendí tu aroma recién bañado y el aroma de antes de hacerlo, disfrute besar tu barba y agarrar tú cabello crespo mientras lo hacía, me fascina saber que tanto te amaba que poco me importaba que usaras short con calceta larga y que hoy después de tanto tiempo esté de moda.

Hoy platicando con una amiga oportuna como ella sola, me di cuenta de que no me arrepiento ni un poquito de haberme dado todo y derrumbarme después.

Honro el poder decir como Angeles Mastretta, amé como los Dioses y fui dejado como a cualquiera, pero me levanté como yo solo supe hacerlo: despacio, lamiendo mis heridas, encontrando otras y más profundas que no había sanado. Doy gracias a tu presencia y después a tu ausencia porque ya no digamos que fue fundamental, me atrevo a decir que fue indispensable para que yo conociera y reconociera que puedo amar, sí, amar a manos llenas y no tener miedo, a disfrutar de cada uno de los orgasmos, que a diferencia de los pasados, por fin pude entender lo que era hacer el amor y no solo lo entendí, lo sentí...

Hoy honro tu espacio en mi vida, honro mi corazón con tu aprendizaje, honro tu persona y honro mi valor, mi tiempo, mi aprendizaje constante de haberme permitido, por gusto, el dejarme fluir.

Honrados sean los corazones que perdonan, respetan y aceptan. Bendito sea mi anhelo por el amor verdadero.

domingo, julio 17, 2016

Ana y Juan

Efraín Nájera
https://www.instagram.com/p/BGN-TO9HuGq/?taken-by=efrainajeramejia

Llevaban juntos quién sabe cuánto tiempo, hasta que un día Juan decidió romper con Ana, no definió bien el por qué, le había dicho que estaba confundido, que no quería hacerle daño con su conducta destructiva y falta de cariño, ese cariño que nunca se permitió sentir y no solo con Ana, si no a lo largo de toda su vida, pidió disculpas y lo único que tuvo Ana por sentir fue vacío; no es que ella lo viera como el hombre de su vida, porque sabía que un día se cansaría de la manera tan escueta de querer de Juan, pero lo que sí quería era verle al día siguiente junto a ella con todo y sus miles de defectos, solo pensaba en despertar con él, tocar su mano al despertar, abrazarlo y dejar que la vida pasará, él no era su para siempre pero sí su presente, pero a partir de esa noche ella tuvo que arreglárselas para seguir viviendo con ella misma. 

Con lo días Ana se volvió más callada, menos expresiva, estaba sin estar y vivía un día a la vez deseando sentir esas ganas que tenía de amar tan solo unos días atrás, pero así las cosas, ella estaba sola y sola tuvo que continuar hasta que Juan quiso verla para arreglar las cosas, lo que Ana no sabía es que Juan solo arreglaría sus cosas ya que en esa plática le explicó que iría un mes a su país y tal vez después regresaría, ella aseguraba que jamás pasaría esa parte del mundo aunque fuera el último que quedara con vida en la tierra, él le dijo que no sabía qué hacer y Ana habló, le dijo que era un tonto pero que si quería estar con ella lo esperaba, que le dijera cuánto tiempo necesitaba y que al final ella estaría ahí, le reprochó que no entendía cómo era posible dar por terminada una relación buena, no perfecta pero buena, en este mundo donde al prender la TV es más fácil encontrar desconsuelo e inseguridad en las calles, ¿dejar ir el amor de unos brazos imperfectos solo por miedo? Había que ser estúpido para hacerlo, en un mundo que se incendia todos los días ellos aún conservaban un amor bueno, sano. Juan le pidió una semana y Ana se la dio sabiendo que él no se quedaría a pesar de que en el fondo ella lo anhelaba, tenía miedo de enfrentar el mundo sin su presencia por eso espero lo que era inesperable: que él se quedará; y así fue, no se quedó, no llamó, no se despidió, no nada… solo se fue dejándola con más dudas que fue respondiendo día a día, tal vez mes a mes y otras a las que nunca encontraría solución por ejemplo: ¿por qué no se quedó? ¿por qué no se fue antes? ¿era ella tan imposible de soportar como para irse para siempre de buenas a primeras? ¿qué no hizo o qué hizo de más? ¿no significaron nada para él los lugares visitados? ¿qué tenía que aprender Ana de toda esa ausencia? Hay cosas que ella supuso, otras que le revolvían las tripas de solo pensar la respuesta y otras que de tanto pensarlas se cansó y dejo buscar. 

Ana sigue viviendo de un día a la vez, a veces con mañanas buenas y otras insoportables, sanando y conciliando los recuerdos que a veces le quitan las ganas y la valentía de correr riesgos otra vez, pero con solo evocarse ella misma amando, sintiendo la complicidad de estar con alguien de creyendose perfectos a pesar de sus miles de defectos, eso a Ana le mantiene viva, viva y cuerda, viva y con ganas.

Odiando odiar..

Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...