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jueves, abril 03, 2025

Mamey

La mayoria de las respuestas que me da la vida, llegan a través de las preguntas que me hacen otros y hace poco alguien me dijo al verme sostener un litro de licuado de mamey ¿por qué te gusta tanto el mamey? la verdad nunca me había puesto a pensar el pooque, solo había consumido litros de licuado sintiendo confort. 

Me volví a hacer la pregunta cuando me preparaba ahora yo mismo mi licuado, espeso, color salmón, con leche y endulzante natural; lo primero que pasó por mi cabeza fue: sabe a infancia y con esa palabra pude recordar a mi papá pidiendo esa bebida y cuando lo hacía nada salía mal, no había disgustos, no había porque preocuparse más que por disfrutra de mi o su licuado. 

Las pequeñas cosas al final de día pueden tener grandes significados y ahora para volver a ese lugar feliz de mi niñez, me basta con dar un sorbo a un licuado de mamey. 



domingo, julio 16, 2023

¿Cómo le hago princesa?

Y llegó como llegan siempre las cosas bonitas, de manera inesperada, como una estrella en el vientre.

Camila, nunca te conocí, te viví a través de los otros, de mi mamá, de mi tía, de tus bisabuelos, de tus tías y ahora pido que ese dolor que deja tu partida se reparta entre todos aquellos que conocieron tu nombre y desearon tu recuperación. 

Leo a tu abuela escribir ¿cómo le hago princesa? y se me viene las palabras a los dedos ¿cómo le hiciste tu Cami para llegar tan lejos en un proceso tan cansado? sé que quisiste tirar la toalla muchos días, sé que la comida era un martirio, que los hospitales fueron tu casa, que la escuela hubiera sido una maravilla en vez de un tormento como para muchos niños. Te imagino viendo a la ventana deseando tener una "normalidad" constante, esa que muchos maldecimos y que para ti hubiera sido otra vida. ¿Cómo le hiciste Cami, para aguntar tanto? ese amor infinito de mamá, ese amor que pasó a ella a través de tu abuela, una bisabuela, tías terrenales, tías celestiales... ese amor que conectaba para darte ánimos, fuerza, amor para que pudieras seguir, para que pudieras seguir sintiendo todo lo que una niña de tu edad debería estar sintiendo. ¿Cómo le hiciste Cami, para no rendirte? admiro tu fuerza, porque acá las noticas eran, ya salíó bien, ya recayó, ya salío del hospital, ya regresó, ¿Qué te movía, qué te hacía seguir una y otra vez? 

Cami, yo creo en el universo, en la energía, en dios pero como esa luz que nos da a todos esa chispa para hacer el bien y el mal a nuestro antojo confiando en que haremos lo mejor con ella. Aprendí a no culpar a Dios por esos procesos que jamás me dijo serían solo buenos, aprendí mejor a agradecerle y sentir bonito cuando las cosas bonitas pasan, cuando abro mi corazón y mis sentidos a oir la lluvía caer, a sentirme vivo al ver al cielo y creer que este me escucha, me entiende y unas veces me consuela y ahora con tu partida estoy muy seguro que esa chispa de vida que tienes fue alimentada con amor puro, sí, también con miedo de saber que los días están contados, pero también esa chispa fue llenada con mucha fe de que todo lo bueno tiene que pasar, que lo bueno es más grande, que lo bueno reina en nuestro día a día. Cami, bendita tu chispa que la hiciste durar hasta que ya no fue posible. 

Esa pregunta que lanzó tu abuela al universo, me gustaría respondersela desde el amor y la empatía, no hay otra cosa que se pueda o deba tener cuando el corazón se tiene en el suelo, con la mitad de él incinerado y la otra mitad con huecos, dolor y cansancio. ¿Cómo le hago princesa? como lo hiciste tú Cami, alimentando esa chispa con el amor de los que están y no están, con esas ganas de pensar que todo estará bien mañana, CONFIANDO que seguro todo será mejor, aunque no lo parezca y no sea posible... al final todo sigue su curso. 

El curso de Cami, fue el descanso, fue soltar el dolor y abrazar lo que sigue, confiar en el lugar que sigue, la vida que sigue, las personas que sigan, todo lo que venga seguirá llenandola de amor, haciendo más grande esa chispa, que a pesar de todo el cansancio su base, estoy seguro, fue el amor. 



Cristy, no hay explicación del porque una chispa se puede apagar tan pronto y con tanto dolor, lo que si puedo asegurar es que tú acompañaste a Cami siendo balsamo para las quemaduras, paliativos para el dolor, alimento para el alma cuando la comida no pasaba, fuiste esa mano calida cuando el frío apretaba, esa historia que contabas para asustar los miedos, fuiste esa canción que bailaron, esa coreografía para darle un poco de normalidad a sus días, fuiste ese "todo estará bien" aunque tu corazón se moría de miedo. 

¿Cómo le harás Cristy? confiando y sabiendo que diste y das todo el amor que inlcuso no sabías que tenías.

Te abrazo con el alma entera. 

sábado, enero 21, 2023

Para Michael

No sé ni como iniciar esta carta. Sabes... es más el miedo el que me hace alejarme y si me preguntaras ¿miedo a qué? la verdad es que no sé ni yo el nombre del miedo. Es por ello que decidí escribirte estas líneas que tal vez ni ganas tengas de leerlas y lo entiendo. 

Mi historia no es especial, no es algo fuera de lo común, no es destacada y tampoco un drama... mi vida la considero un ciclo de varias vidas intentando mejorarse día a día, lo que implica que los personajes en mi historia hayan tenido errores. Los personajes que han tocado mis días no son ni héroes ni villanos, solo son personas que me han dado la opción de decidir qué hacer con las acciones que sus roles jugaron en ellos. 

Hubo violencia en mi infancia, el más mínimo error me costaba una golpiza, me hicieron sentir que era torpe, que era mejor no hacer para evitar equivocarme, entendí que el amor duele, el amor te pega, el amor te maltrata, el amor se sufre. Llevo muchos años siendo consciente de lo que hice inconscientemente muchos años más. 

Un día apareces tú, con tu sonrisa honesta y linda, tu forma de hablar con acento a otro país, con halagos para mí. Tu manera de verme me incomoda, me ves guapo, seguro, me dices que soy un gran partido. Espera Michael, así no son las cosas, a mí el amor me tiene que costar, el amor lo tengo que conseguir, lo tengo que conquistar, a mí el amor no me dice cosas lindas sin hacer yo el más mínimo esfuerzo, ese amor fácil no es de fiar, ese amor seguro lastimará más. No te creo, me digo a mí mismo. 

Me detengo a escuchar mi propia conversación y caigo en cuenta de que me sigo contando la misma historia inconsciente desde niño, ay Michael, no hay peor discapacidad que la que nos trae un pasado mal manejado. Yo que creía que ya estaba bien, caigo en cuenta de que sigo huyendo de lo que podría lastimarme y si he de aceptar el amor, me tengo que ganar su aprobación, lo fácil no existe. 


Y no es que tenga la autoestima baja o tal vez sí, no sé, pero lo que sí sé es de que pie cojeo, no confío en las palabras de afecto fáciles, no porque no sea guapo o no sea lindo, lo soy, me gusta cada día más lo que veo en el espejo, pero de pronto tú con tus palabras, tus regalos como vendaval me abruman. 

Trabajo en todo esto que te escribo, porque duele querer algo que yo mismo no dejo entrar por conductas resignadas antes que aceptadas y trabajadas. 

Creerás que no te pienso y que no me gustaría conocerte más, sí lo quiero hacer, pero no a tu ritmo y pedirte que vayas al mío no asegura que las cosas salgan bien y ni justo sería para ti. 

Sabes, por un momento me permití soñar que todo lo que me decías sí pasaba, que despertábamos en algún otro país, tú con tu cabello despeinado, yo con mis pies pegados a tus piernas y sin que me molestara que roncaras, porque de seguro lo haces. No había frío ni hueco en nuestros pasados que necesitar ser tapado con la presencia del otro, simplemente las ganas de estar ahí, aceptándonos mutuamente. Mantengo ese sueño lo que dura una pieza de Debussy, termina y despierto... 

Yo a cientos de kilómetros, tú con tu vida llena de historia, yo en la mía llena de trabajo interno resignificando la idea de que eso que quiero solo sucede en los sueños.

Michael, te escribo esta carta con la intención de contarte un poco de mí, esperando entiendas, esperando no seas vendaval que arrasa con todo y mejor seas aire diario freso y constante. Te escribo estas palabras con la intensión de disculparme por no ser, por no estar, por no haber sucedido. 

Desde aquí un abrazo a toda tu locura.   

domingo, enero 15, 2023

Soy la historia que aún no me sucede.

Soy la suma de las vidas de que han tocado la mía, soy la suma de las decisiones tomadas y no tomadas hasta ahora en mi vida, soy la resignificación de los sucesos que he corrido por mis días. Soy la suma de aciertos y equívocos, soy la voz que me habla para hacer consiente lo inconsciente, esa voz que me pregunta ¿Por qué sientes eso? ¿Por qué te cierras a tratar a esa persona? o incluso la pregunta de ¿es miedo a lo que viene, terror al confort o falta de confianza en ti mismo? A veces esa voz que pregunta, me motiva y otras me aterra, pero como decía, son muchas las personas, los sucesos que me hacen ir más decidido; son más los abrazos dados que los no dados, son más las acciones positivas que me hacen el corazón grande que las que me dejan arrepentimiento y culpa.

Voy a tomar una decisión con base en la experiencia y los consejos de la gente que amo y admiro.

Mi madre el año pasado, 2022, pongo el año para cuando llegue a leer esto de vuelta lo tenga bien presente, me regalo el resignificado más grande que pude tener… Yo en mi adolescente herido que no sé si algún día dejaré de ser, le recriminaba su presión por estudiar algo que me dejará dinero, no lo decía con esas palabras, pero siempre hablaba de los financieros, de su trabajo. Quería que fuera como ellos, exitosos en un mundo de dinero y números. Lo intenté y no pude, me frustré y viví enojado culpándola por su persuasión, juró que lo intenté una y otra vez durante cuatro años donde mi aprendizaje fue deja ir lo que no te me hace feliz. Ver a los compañeros de clase apasionados, participando, acertando cada una de las respuestas mientras yo intentaba entender la pregunta, me hacía sentir tan tonto y así la autoestima se me fue hasta el límite, pero eso no lo sabía ni lo entendía, las emociones eran algo tan ajeno a mí. Pasaron bastantes años hasta que en uno de mis arrebatados reclamos le dije a mi mamá que por su insistencia había estudiado algo que no me apasionaba y que la carrera que terminé no sé hoy día es lo mío. Ella desarmó mi argumento con su respuesta: sea como sea, para mi es un descanso saber que tú puedes elegir, puedes cambiar de trabajo si quieres, puedes hacer lo que quieras. Esas palabras me hicieron cambiar la forma en como contaba mi historia y vivía el reproche, pude liberarme, avanzar y tener la confianza de poder elegir no estar en donde no soy yo, de poder empezar de nuevo en cualquier lugar que yo quiera.

Luego viene SandRa, la que se fue de pronto, de la que hablaba en mi post pasado. Bastaba verla en sus fotos para saber que vivía bien, seguramente con muchos altibajos como todos, pero supo aprovechar sus días en viajes, celebraciones y muchas canciones de Alejandro Fernández. SandRa, tu partida me empuja la pregunta: ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿la estoy cantando como quisiera? De nuevo la certeza de que la vida es un instante y no la quiero gastar en lo seguro, en el confort de lo que dan los días iguales y sin sentido. SandRa, gracias por ser risa y vida en los días que te tuvo la misma vida.

Obviamente viene a mi mente mi abuela, ay Olga Deveaux, tan grande tu vida y tu manera de reinventarte sin reclamo alguno. Tanta perdida, tanto cambio, tanto dolor para una sola vida y tú sigues sonriendo, sigues amando, ¿Cómo le haces? pido a la vida tu fuerza para seguir día a día con ánimo y amor a pesar que sienta en la entraña todo lo contrario. Fue tu cáncer el que hizo darme cuenta de que lo que no se dice avinagra la sangre, el cuerpo, el alma… así que gracias a eso, el decir las groserías que digo con la intención que las digo es tan liberador, a veces imprudente, pero fuera de mi sistema y sí abue, hay días en que maldigo hasta mi sombra y a mi misma vida y aún así es mejor que pretender que todo está bien y que mi vida es maravillosa como muchos piensan en las redes sociales, oh no señores, mis redes reflejan el aprendizaje de mis peores momentos y gracias al universo y usando el regalo que me dio mi madre, yo elijo el paisaje donde contar mis días. Así que sí abuela te admiro mucho y el miedo a perderte cada vez se hace más grande, pero ya hablaré de eso más adelante.

Y que decir de esa familia que no me dio la sangre pero sí el universo, esas historias de resiliencia que me recuerdan la maravilla de elegir y decidir siempre el bien personal. Gigi la imparable, la incansable… ahora bien sé que no es por gusto, sé ahora que si no te detenías era porque no tenías de otra, a veces pensaba que si yo hubiera sido tú, yo me hubiera detenido a tomar un respiro o un descanso, seguro no me volvía a parar... Tanta perdida hace inverosímil verte ahora tan plena y feliz, gracias por enseñarme a decirle a la vida:  sí se puede, logré encontrar la plenitud aunque esta me dure lo que me tenga que durar, ¡lo logré!… Gigi, me dejas la vida segura de decir, la felicidad no es con base en, sino a pesar de todo. Y así puedo enunciar los nombres de muchos ejemplos: Lupita y su manera de romper con lo que parecía un ciclo repetitivo de pobreza emocional, Dany Hersan y su constante llanto hasta encontrarse una mejor versión de si misma y demostrarse que sí se puede lo que ella quiera, Edgar Omar y su determinación por seguir todos los días a pesar de la perdida de su norte, su compromiso consigo mismo para decidir que es lo suficientemente valioso como para conformarse con cualquier camino de asfalto estrecho, por decirlo de manera elegante y no decir con cualquier pendejo.

Todas estas historias son base para callar mis miedos y prepararme para mi siguiente movimiento, donde planeo empezar de cero de manera limpia, sin prejuicios, sin expectativas de los demás, con mucho miedo, pero con la certeza de que la vida es un instante y si he de vivir será con la seguridad de que no me quede con ganas de nada y de que está en mi estirpe volver a empezar donde me llame la felicidad, nunca el confort.

Por todas esas historias que suman a la mía, y porque estoy dispuesto al futuro como la promesa donde cabe todo aquello lo aún no me sucede.

Odiando odiar..

Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...