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domingo, julio 16, 2023

¿Cómo le hago princesa?

Y llegó como llegan siempre las cosas bonitas, de manera inesperada, como una estrella en el vientre.

Camila, nunca te conocí, te viví a través de los otros, de mi mamá, de mi tía, de tus bisabuelos, de tus tías y ahora pido que ese dolor que deja tu partida se reparta entre todos aquellos que conocieron tu nombre y desearon tu recuperación. 

Leo a tu abuela escribir ¿cómo le hago princesa? y se me viene las palabras a los dedos ¿cómo le hiciste tu Cami para llegar tan lejos en un proceso tan cansado? sé que quisiste tirar la toalla muchos días, sé que la comida era un martirio, que los hospitales fueron tu casa, que la escuela hubiera sido una maravilla en vez de un tormento como para muchos niños. Te imagino viendo a la ventana deseando tener una "normalidad" constante, esa que muchos maldecimos y que para ti hubiera sido otra vida. ¿Cómo le hiciste Cami, para aguntar tanto? ese amor infinito de mamá, ese amor que pasó a ella a través de tu abuela, una bisabuela, tías terrenales, tías celestiales... ese amor que conectaba para darte ánimos, fuerza, amor para que pudieras seguir, para que pudieras seguir sintiendo todo lo que una niña de tu edad debería estar sintiendo. ¿Cómo le hiciste Cami, para no rendirte? admiro tu fuerza, porque acá las noticas eran, ya salíó bien, ya recayó, ya salío del hospital, ya regresó, ¿Qué te movía, qué te hacía seguir una y otra vez? 

Cami, yo creo en el universo, en la energía, en dios pero como esa luz que nos da a todos esa chispa para hacer el bien y el mal a nuestro antojo confiando en que haremos lo mejor con ella. Aprendí a no culpar a Dios por esos procesos que jamás me dijo serían solo buenos, aprendí mejor a agradecerle y sentir bonito cuando las cosas bonitas pasan, cuando abro mi corazón y mis sentidos a oir la lluvía caer, a sentirme vivo al ver al cielo y creer que este me escucha, me entiende y unas veces me consuela y ahora con tu partida estoy muy seguro que esa chispa de vida que tienes fue alimentada con amor puro, sí, también con miedo de saber que los días están contados, pero también esa chispa fue llenada con mucha fe de que todo lo bueno tiene que pasar, que lo bueno es más grande, que lo bueno reina en nuestro día a día. Cami, bendita tu chispa que la hiciste durar hasta que ya no fue posible. 

Esa pregunta que lanzó tu abuela al universo, me gustaría respondersela desde el amor y la empatía, no hay otra cosa que se pueda o deba tener cuando el corazón se tiene en el suelo, con la mitad de él incinerado y la otra mitad con huecos, dolor y cansancio. ¿Cómo le hago princesa? como lo hiciste tú Cami, alimentando esa chispa con el amor de los que están y no están, con esas ganas de pensar que todo estará bien mañana, CONFIANDO que seguro todo será mejor, aunque no lo parezca y no sea posible... al final todo sigue su curso. 

El curso de Cami, fue el descanso, fue soltar el dolor y abrazar lo que sigue, confiar en el lugar que sigue, la vida que sigue, las personas que sigan, todo lo que venga seguirá llenandola de amor, haciendo más grande esa chispa, que a pesar de todo el cansancio su base, estoy seguro, fue el amor. 



Cristy, no hay explicación del porque una chispa se puede apagar tan pronto y con tanto dolor, lo que si puedo asegurar es que tú acompañaste a Cami siendo balsamo para las quemaduras, paliativos para el dolor, alimento para el alma cuando la comida no pasaba, fuiste esa mano calida cuando el frío apretaba, esa historia que contabas para asustar los miedos, fuiste esa canción que bailaron, esa coreografía para darle un poco de normalidad a sus días, fuiste ese "todo estará bien" aunque tu corazón se moría de miedo. 

¿Cómo le harás Cristy? confiando y sabiendo que diste y das todo el amor que inlcuso no sabías que tenías.

Te abrazo con el alma entera. 

sábado, enero 21, 2023

Para Michael

No sé ni como iniciar esta carta. Sabes... es más el miedo el que me hace alejarme y si me preguntaras ¿miedo a qué? la verdad es que no sé ni yo el nombre del miedo. Es por ello que decidí escribirte estas líneas que tal vez ni ganas tengas de leerlas y lo entiendo. 

Mi historia no es especial, no es algo fuera de lo común, no es destacada y tampoco un drama... mi vida la considero un ciclo de varias vidas intentando mejorarse día a día, lo que implica que los personajes en mi historia hayan tenido errores. Los personajes que han tocado mis días no son ni héroes ni villanos, solo son personas que me han dado la opción de decidir qué hacer con las acciones que sus roles jugaron en ellos. 

Hubo violencia en mi infancia, el más mínimo error me costaba una golpiza, me hicieron sentir que era torpe, que era mejor no hacer para evitar equivocarme, entendí que el amor duele, el amor te pega, el amor te maltrata, el amor se sufre. Llevo muchos años siendo consciente de lo que hice inconscientemente muchos años más. 

Un día apareces tú, con tu sonrisa honesta y linda, tu forma de hablar con acento a otro país, con halagos para mí. Tu manera de verme me incomoda, me ves guapo, seguro, me dices que soy un gran partido. Espera Michael, así no son las cosas, a mí el amor me tiene que costar, el amor lo tengo que conseguir, lo tengo que conquistar, a mí el amor no me dice cosas lindas sin hacer yo el más mínimo esfuerzo, ese amor fácil no es de fiar, ese amor seguro lastimará más. No te creo, me digo a mí mismo. 

Me detengo a escuchar mi propia conversación y caigo en cuenta de que me sigo contando la misma historia inconsciente desde niño, ay Michael, no hay peor discapacidad que la que nos trae un pasado mal manejado. Yo que creía que ya estaba bien, caigo en cuenta de que sigo huyendo de lo que podría lastimarme y si he de aceptar el amor, me tengo que ganar su aprobación, lo fácil no existe. 


Y no es que tenga la autoestima baja o tal vez sí, no sé, pero lo que sí sé es de que pie cojeo, no confío en las palabras de afecto fáciles, no porque no sea guapo o no sea lindo, lo soy, me gusta cada día más lo que veo en el espejo, pero de pronto tú con tus palabras, tus regalos como vendaval me abruman. 

Trabajo en todo esto que te escribo, porque duele querer algo que yo mismo no dejo entrar por conductas resignadas antes que aceptadas y trabajadas. 

Creerás que no te pienso y que no me gustaría conocerte más, sí lo quiero hacer, pero no a tu ritmo y pedirte que vayas al mío no asegura que las cosas salgan bien y ni justo sería para ti. 

Sabes, por un momento me permití soñar que todo lo que me decías sí pasaba, que despertábamos en algún otro país, tú con tu cabello despeinado, yo con mis pies pegados a tus piernas y sin que me molestara que roncaras, porque de seguro lo haces. No había frío ni hueco en nuestros pasados que necesitar ser tapado con la presencia del otro, simplemente las ganas de estar ahí, aceptándonos mutuamente. Mantengo ese sueño lo que dura una pieza de Debussy, termina y despierto... 

Yo a cientos de kilómetros, tú con tu vida llena de historia, yo en la mía llena de trabajo interno resignificando la idea de que eso que quiero solo sucede en los sueños.

Michael, te escribo esta carta con la intención de contarte un poco de mí, esperando entiendas, esperando no seas vendaval que arrasa con todo y mejor seas aire diario freso y constante. Te escribo estas palabras con la intensión de disculparme por no ser, por no estar, por no haber sucedido. 

Desde aquí un abrazo a toda tu locura.   

domingo, enero 15, 2023

Soy la historia que aún no me sucede.

Soy la suma de las vidas de que han tocado la mía, soy la suma de las decisiones tomadas y no tomadas hasta ahora en mi vida, soy la resignificación de los sucesos que he corrido por mis días. Soy la suma de aciertos y equívocos, soy la voz que me habla para hacer consiente lo inconsciente, esa voz que me pregunta ¿Por qué sientes eso? ¿Por qué te cierras a tratar a esa persona? o incluso la pregunta de ¿es miedo a lo que viene, terror al confort o falta de confianza en ti mismo? A veces esa voz que pregunta, me motiva y otras me aterra, pero como decía, son muchas las personas, los sucesos que me hacen ir más decidido; son más los abrazos dados que los no dados, son más las acciones positivas que me hacen el corazón grande que las que me dejan arrepentimiento y culpa.

Voy a tomar una decisión con base en la experiencia y los consejos de la gente que amo y admiro.

Mi madre el año pasado, 2022, pongo el año para cuando llegue a leer esto de vuelta lo tenga bien presente, me regalo el resignificado más grande que pude tener… Yo en mi adolescente herido que no sé si algún día dejaré de ser, le recriminaba su presión por estudiar algo que me dejará dinero, no lo decía con esas palabras, pero siempre hablaba de los financieros, de su trabajo. Quería que fuera como ellos, exitosos en un mundo de dinero y números. Lo intenté y no pude, me frustré y viví enojado culpándola por su persuasión, juró que lo intenté una y otra vez durante cuatro años donde mi aprendizaje fue deja ir lo que no te me hace feliz. Ver a los compañeros de clase apasionados, participando, acertando cada una de las respuestas mientras yo intentaba entender la pregunta, me hacía sentir tan tonto y así la autoestima se me fue hasta el límite, pero eso no lo sabía ni lo entendía, las emociones eran algo tan ajeno a mí. Pasaron bastantes años hasta que en uno de mis arrebatados reclamos le dije a mi mamá que por su insistencia había estudiado algo que no me apasionaba y que la carrera que terminé no sé hoy día es lo mío. Ella desarmó mi argumento con su respuesta: sea como sea, para mi es un descanso saber que tú puedes elegir, puedes cambiar de trabajo si quieres, puedes hacer lo que quieras. Esas palabras me hicieron cambiar la forma en como contaba mi historia y vivía el reproche, pude liberarme, avanzar y tener la confianza de poder elegir no estar en donde no soy yo, de poder empezar de nuevo en cualquier lugar que yo quiera.

Luego viene SandRa, la que se fue de pronto, de la que hablaba en mi post pasado. Bastaba verla en sus fotos para saber que vivía bien, seguramente con muchos altibajos como todos, pero supo aprovechar sus días en viajes, celebraciones y muchas canciones de Alejandro Fernández. SandRa, tu partida me empuja la pregunta: ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿la estoy cantando como quisiera? De nuevo la certeza de que la vida es un instante y no la quiero gastar en lo seguro, en el confort de lo que dan los días iguales y sin sentido. SandRa, gracias por ser risa y vida en los días que te tuvo la misma vida.

Obviamente viene a mi mente mi abuela, ay Olga Deveaux, tan grande tu vida y tu manera de reinventarte sin reclamo alguno. Tanta perdida, tanto cambio, tanto dolor para una sola vida y tú sigues sonriendo, sigues amando, ¿Cómo le haces? pido a la vida tu fuerza para seguir día a día con ánimo y amor a pesar que sienta en la entraña todo lo contrario. Fue tu cáncer el que hizo darme cuenta de que lo que no se dice avinagra la sangre, el cuerpo, el alma… así que gracias a eso, el decir las groserías que digo con la intención que las digo es tan liberador, a veces imprudente, pero fuera de mi sistema y sí abue, hay días en que maldigo hasta mi sombra y a mi misma vida y aún así es mejor que pretender que todo está bien y que mi vida es maravillosa como muchos piensan en las redes sociales, oh no señores, mis redes reflejan el aprendizaje de mis peores momentos y gracias al universo y usando el regalo que me dio mi madre, yo elijo el paisaje donde contar mis días. Así que sí abuela te admiro mucho y el miedo a perderte cada vez se hace más grande, pero ya hablaré de eso más adelante.

Y que decir de esa familia que no me dio la sangre pero sí el universo, esas historias de resiliencia que me recuerdan la maravilla de elegir y decidir siempre el bien personal. Gigi la imparable, la incansable… ahora bien sé que no es por gusto, sé ahora que si no te detenías era porque no tenías de otra, a veces pensaba que si yo hubiera sido tú, yo me hubiera detenido a tomar un respiro o un descanso, seguro no me volvía a parar... Tanta perdida hace inverosímil verte ahora tan plena y feliz, gracias por enseñarme a decirle a la vida:  sí se puede, logré encontrar la plenitud aunque esta me dure lo que me tenga que durar, ¡lo logré!… Gigi, me dejas la vida segura de decir, la felicidad no es con base en, sino a pesar de todo. Y así puedo enunciar los nombres de muchos ejemplos: Lupita y su manera de romper con lo que parecía un ciclo repetitivo de pobreza emocional, Dany Hersan y su constante llanto hasta encontrarse una mejor versión de si misma y demostrarse que sí se puede lo que ella quiera, Edgar Omar y su determinación por seguir todos los días a pesar de la perdida de su norte, su compromiso consigo mismo para decidir que es lo suficientemente valioso como para conformarse con cualquier camino de asfalto estrecho, por decirlo de manera elegante y no decir con cualquier pendejo.

Todas estas historias son base para callar mis miedos y prepararme para mi siguiente movimiento, donde planeo empezar de cero de manera limpia, sin prejuicios, sin expectativas de los demás, con mucho miedo, pero con la certeza de que la vida es un instante y si he de vivir será con la seguridad de que no me quede con ganas de nada y de que está en mi estirpe volver a empezar donde me llame la felicidad, nunca el confort.

Por todas esas historias que suman a la mía, y porque estoy dispuesto al futuro como la promesa donde cabe todo aquello lo aún no me sucede.

domingo, abril 17, 2022

Pequeña celebración hoy en tu cumpleaños

 Inicié mi día pensando con el recordatario de tu cumpleaños, te soy sincero, llegué a una edad en la que mi calendario dicta mis horas, mis descansos, mis actividades y le he confiado hasta mis celebraciones. Gran acierto el mío porque me recordó que hoy es 17 de abril, día de contrastes que me detona todas las emociones. Pero ya te iré contando. 

Después de levantarme me alisté para ir a caminar con rumbo a la montaña. Normalmente tomo taxi para llegar a la entrada de dicho lugar, pero esta vez no, esta vez quise caminar, ver las calles con su gente, sentir el sol, abrazar mis pasos en la tierra y jugar en el filo de las aceras, aún hago eso de intentar no caerme al caminar a la orilla de la banqueta como cuando era niño, me río de mi mismo y mis 37 años que en esos momentos se siente como si solo fueran 7. Estoy absorto en mis pensamientos, presto poca atención a la calle pero a pesar de eso me siento bien, me siento aquí, como su viviera aquí de años pero con esa mirada de turiste que le ponga a los lugares conocidos así a veces descubro lugares o detalles nuevos. 

Caray, hace calor, pero sigo el camino, paso un río, una iglesía blanca con azul, una casona abandonada, un mini super que vende hasta pan, una gas, un restaurante de barbarcoa y gorditas que seguro amarías, un mercado, gente pobre de cara honesta, gente bien vestida con cara de pocos amigos, me cruzo con gente amable y otra arisca, paso por lugares que venden hierbas y cosas misticas, con estatuas de santos y de la santa muerte, paso otro río, otra iglesía, el cielo azul con su sol que no da tregua me hace pensar si fue una buena decisión haber emprendido ese paseo. Ahora una panadería y luego otra, una farmacia que promete ser la más económica y luego una tienda, un borracho tirado a pleno rayo del sol usando su vida a su antojo y el sol igual de inclemente con él, pobre borracho, gastar la vida en botellas y resacas sin que la vida fuera eso... ¿y sí la vida pudiera solo eso? me pregunto... y de inmediato me respondo: que bueno que no me gusta el sabor del alcohól. Llego a la falda de la montaña, compro agua y de pronto un viento que lleva tierra, cierro los ojos y pienso en ti, cierro la boca y me gusta ese momento porque soy conciente de cada cosa que está pasando por mi día. Tengo tierra en la cara y en la boca a pesar de haberla cerrado, tomo agua para enjuagar la tierra y escupo. Sigo mi paso, cambio el playlist de Deezer y de Alex Ferreira paso a mi playlist de Melodías entre clasicas y música de camara con toques electronicos, de esas que son como de soundtrack de película y que tanto me calman y me hace abrir más los ojos al cielo, a los árboles, a la calle que dejó de ser de cemento y se convierto en tierra y piedras, los perros callejeros amigables, las flores de colores en mitad de la tierra y el desorden dan fe de que la belleza se abre camino ante todo. 


Subo en la montaña y no hay gente como otra veces, me da miedo tanta tranquilidad, no suele ser así esa montaña, siempre gente diciendo "buenos días" en español otras en español forzado pero esta vez solo yo y mi música, yo y mi celebración, yo mis pasos. 

Llego a la cima, las primeras personas en la motaña una familia que se ya se va y otra vez me quedo solo, estoy en la cima solo, tanta inmensidad y yo ahí... hablando contigo, con el cielo, sintiendo el viento, ni una nube pero si mucho aire... refresca, me mueve, me espanta.

Me voy a un lugar con menos viento y de igual manera solo, me pongo a cantar, sí, canté a la nada en voz alta, sin pena, ¿sabes, me da pena cantar y que otros me puedan escuchar? pero estoy solo, soy yo y los árboles, me salen las palabras y canto alto, como si nadie escuchara y es verdad, nadie escucha y deje salir las canciones que más siento, las que hablan de desamor, las que hablan de esas ganas de amor, las de agradecimiento, las irónicas. Canté por más de una hora a pleno pulmón y yo feliz de haber hecho algo que me daba pena, pero todo sea por celebrar perder más la cordura a lo que pensaran los demás y hacer algo por mí. 

En el descenso toqué varios árboles, ya sabes que creo que todo está unido a través de sus raíces visibles e invisibles, mietras los tocaba estaba seguro que conectaba con la gente que traigo en el corazón, pensé en muchas personas y a todas les deseé paz, sanación, amor por la vida, fuerza para sus batallas y mucho amor de la tierra para sus días. Ya casi al final de la bajada hay un lugar que vende cosas orgánicas, compré kombucha de limón y un paquete de galletas, bien sabes que solo puedo comer galletas o pasteles en fechas especiales y pues hoy es especial. El paquete traía diez galletas chiquitas de maíz y dediqué cada una a mis raíces, una a ti, otras a mis abuelos, otra a mi madre, otra a mi padre, otra a mi hermano y una a todos los que habitan en mi corazón... infinidad de personas a las que les dedique esa galleta.

Tomé un colectivo si tituvear, compré una entrada al cine, vi una película de vikingos, bastante rara a mi gusto pero salía Nicole Kidman así que me dejé llevar. Tal vez te hubiera gustado verla, tal vez no, quién sabe. 

Salí con intención de seguir celebrando con un brownie de chocolate en Kinoki, un restaurente con una terraza con excelente vista pero con un servicio de meseros más raro y disperso que yo. Una vez ahí, me senté en una mesa para cuatro personas, pedí sin pedir la carta el dichoso postre, que venía recomendado y un chocolate artesanal, bien lo merecía. Estaba dispuesto a pedir un deseo en nombre del festejado cuando tres chicas y un chico llegaron sin mesa disponible y me preguntaron si se podían sentar conmigo, carajo... ¿y mi plan de celebración, mi momento contigo y conmigo? y en ese momento a manera de respuesta pensé: qué carajo, tú eras amiguero y risueño seguro hubieras hecho una locura así. Les dije que sí, los cuatro rondaban entre los 28 y 30 años, su vida se resumia en vacacinoes, borrachera, disfrute... el resumen de una juventud bien vivida. Una chica me contó de sus penas de amores y sus dos aciertos más inicertos, otra me contó de su elección de carrera y su felicidad, otro me contaba de sus negocios y su soltura. Que dicha conocerlos, no sé porque al oir sus locuras te escuchaba a ti, me puse a imaginar las locuras que tu hubieras hecho y la diversión que sería tu vida. 


Hoy 17 de abril, en tu celebración celebré tu vida, mi vida, tu ausencia y mi presencia, abracé tus decisiones y solté las mías. Hoy en tu celebración sentí tu vació, sentí tu vida, vi tu risa, me imagine tu vida, recordé tu partida, reviví nuestra infancia y vislumbre mi vida sin ti pero conmigo. 

Dano, no fue una celebración triste, tal vez un poco melancólica, pero no triste, fue una celebración como a mí me hubiera gustado celebrarte, te llevé de paseo, te canté, te mostré el infito, compartimos a mordidas con los que amamos, comimos pastel, hicimos amigos, nos reímos... como nos reímos pero sobre todo como hemos vivido, caray... como hemos vivido. 

En mi corazón todos los días, muy pero muy feliz cumpleaños. 


Odiando odiar..

Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...