Pérdidas y Consuelos
Cuando el corazón nos duele, cuando la razón nos falla, cuando sentimos de más al otro y de menos a nosotros, es cuando el amor se nos descompone y deja de parecerse al concepto de PARA SIEMPRE... Este espacio es para vaciar las penas porque a veces en las historias de los otros podemos encontrar consuelo
jueves, agosto 13, 2026
Odiando odiar..
sábado, julio 11, 2026
1999 y las cosas que nunca me dije
Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, crucé la recepción con una sensación de nervios bastante extraña, subí las escaleras y reconocí la puerta con su manera peculiar de tener la chapa al centro de la misma, cosas que se me quedaron grabadas y en ese día de 2024 con solo cruzar la puerta del departamento mis manos estaban dormidas, sentí mareo y ansiedad como le llaman muchos.
En 1999 esa calle con su iglesia cerca, su parque a media cuadra y su tranquilidad significaron mucho, un lugar seguro, una promesa, estaban mis ganas, muchas ilusiones, la calle Fresas siempre me pondrá las manos hormigueantes.
Recuerdo que en el 2020 estaba en mi trabajo, entre reportes y risas con mis compañeros de esos entonces. Alguno de ellos estaba escuchando el radio o algún podcast, eso no lo tengo claro pero estaba hablando una tal Nath Campos, no la conocía, pero de esas cosas que el inconsciente decide hacer o algún angelito o como le quieran llamar, hizo que mi atención se pusiera en ese podcast. En él hablaba sobre una borrachera con unos amigos / compañeros de trabajo, de haber estado inconsciente, de recordar cosas que ella no consintió, de haber guardado silencio mucho tiempo, de sentir culpa. De nuevo las manos las sentí raras sin motivo aparente, sus palabras me llevaban a sentimientos que no había reconocido, que nunca había escuchado, que negué porque creí que todo había sido mi culpa.
En 1999 el amigo del primo de un amigo me llevó a mi primer antro... yo de 14 años aún, entré porque siempre he sido alto, entré porque las normas no se cumplen en este país, entré porque mis papás estaban lidiando con sus vidas creyendo que yo estaba a salvo. Una de las ventajas de ese tiempo era que mis papás llevaban 4 años más menos separados y no había celulares como hoy en día. Mi madre sabía que estaba con mi papá y mi papá sabía que estaba en su departamento con mi abuela mientras que él de seguro estaba o bebiendo o con su novia Sofia de esos entonces.
Durante muchos años no entendí porque me resistía a tener sexo con mis parejas, parejas que retenía unos meses porque no lograba tener intimidad con ellos y de pronto uno se volvieron muchos casos iguales, muchos novios y solo unos cuantos intentos de intimidad. Recuerdo que hubo un actor que era excelente bailarín, lo conocí en 2007 al cruzarnos por unas escaleras en una fiesta, ¿qué sí ha habido magia en mi vida?, la respuesta es sí, pero no entendía porque la alejaba, porque la negaba. Una ocasión estaba con él en su departamento, recuerdo que hubo besos, caricias, la ropa nos empezó a estorbar, las caricias de sus dedos en mi cuerpo era de una ternura total y de pronto empecé a llorar, sin motivo aparente las lagrimas empezaron a brotar y los besos que estaban siendo de pasión empezaron a saber a sal... y él me lanzo una pregunta que me cruzó como si hubieran partido el alma en dos -¿quién te hizo tanto daño que te aleja de mi?- y ese ser mágico, llegado como un bálsamo se me fue como arena entre las manos. ¿Cómo alguien me podía querer así? eso no era real.
La primera vez que crucé la puerta del departamento de la calle de Fresas, lo hice emocionado, había un hombre que me hablaba con ternura y masculinidad, sentía su deseo y su mesura a la vez, se ganó mi confianza y creí que con un abrazo suyo se podrían ir todos mis miedos, me dejé caer porque creí que él me agarraría, en esos años buscaba la seguridad que nunca había sentido en casa y la ingenuidad de la edad me llevó a creer en los primeros brazos que prometieron dármela.
En el 2021 después de haber tenido COVID, mi trabajo decidió que había pasado mucho tiempo en reposo y me dio las gracias, sin aferrarme y dando las gracias a la semana ya estaba rumbo a las playas de Oaxaca, sin trabajo y sin alguna presión en ese momento, me dejé ir, caminar sin descanso, respirar profundo y dando las gracias por estar. Un día a las 8am al terminar la clase de yoga, con las olas de mar como música de fondo y la brisa salada, la profesora me tocó la espalda mientras hacía la postura del niño, esa postura que te resetea el alma y relaja todo el cuerpo, me dijo en inglés -Don't fight, surrender, your mind needs to touch the ground and face the awkward truth and embrace it- y otra vez el corazón se me puso al mil y los recuerdos empezaron a mezclarse pero sí me rendí y ahí lo supe pero aún no podía nombrarlo.
En el 2019 terminé una maestría en Desarrollo Organizacional y una de las actividades finales era exponer algún caso personal para mostrar vulnerabilidad o hacer sentir vulnerable a los espectadores que eran en su mayoría amigos o familia de los estudiantes. Cuando llega el turno de una compañera, amiga en ese momento, decide contar su caso de abuso. Recuerdo que me movió las emociones y mi abuela, que era mi invitada, le preguntó -¿Cómo puedes perdonar a quién te daño así?- No recuerdo la respuesta, ni mucho de lo que pasó en esos diez minutos.
Esa noche donde visité mi primer antro, un chico muy lindo se me aceró y me dijo que su amigo me quería conocer porque yo le parecía muy guapo, yo que ni sabía que era la autoestima, le creí y acepté conocerlo. Se llamaba Victor y tenía 37 años, le dije mi edad y no pareció incomodarle y tampoco pensé que podría resultar incómoda, ¿porqué habría de hacerlo?. Me llevó a casa, le di el número de teléfono del departamento de mi papá y él me dio el suyo, me dijo que yo le marcara si estaba interesado, obvio que lo estaba y le marqué, quedamos en vernos al día siguiente y al siguiente, fuimos a cenar un día y al otro comer, yo lo veía mucho mayor de 37 años pero no importaba, él me decía cosas que me gustaban, que me daban seguridad y así se ganó mi confianza.
El el 2023 conocí a Bony, una consteladora de Tuxtla, Chiapas que al presentarse ante el grupo que éramos los que íbamos a constelar ese día, dijo que a parte de ser consteladora, tenía varias especialidades y entre ellas terapeuta para victimas de abuso, mi inconsciente guardo el dato, nada es coincidencia. En el 2024 constelé nuevamente pero esta vez de forma individual con otra maestra energética en Chiapas, Tere. En medio de mi desmadrito de playmobiles, me dijo -en tu historia personal hay un caso de abuso del que nadie habla ¿ya lo has trabajado-
En el 2024, una vez más de regreso en CDMX, tuve la determinación de hablar de una idea, una sensación, una suposición que me estaba incomodando mucho y pensé en Bony y todo fluyo, cuando es para uno todo se acomoda y así programé mi primera terapia con ella la consteladora de Tuxtla. Me saludó y después de las actualizaciones y formalidades necesarias fue directo al grano -... pero dime Efraín, que te gustaría trabajar conmigo en esta sesión?- y por primera vez salieron las palabras de mi boca -Bony, creo haber sufrido de abuso- y el corazón y la vida y mis fuerzas y mi voz y mi entendimiento se quebraron todas.
Un fin de semana antes de que cumpliera 15 años, Víctor me invitó a cenar a su casa... no cuento los detalles, a parte de que están demás, hacerlo aún me cuesta, corrijo, no me cuesta, me duele, aún duele recordarlo, solo puedo decir que esa noche accedí a sus besos, a sus caricias, yo de 14 años aún, él de mucho más de 37 años y en algún punto dije un -No, no quiero seguir- dije un NO que no se respetó. Recuerdo que le pedí que me llevara a casa de mi papá y al llegar al portón negro, abrir la puerta y cruzar la oscuridad para llegar a las escaleras, sentí que algo estaba mal, me sentía vacío, me sentí roto.
En esa sesión con Bony me confesé a mi mismo que había sido abusado, las manos me hormiguearon, perdí la voz intentando no llorar. Esa sesión fue la primera donde lo dije en voz alta, fue la primera vez que escuché que había sido victima de abuso, que no era ya una victima y que yo estaba bien.
Tiempo después me acerqué a mi hermano, le confesé lo que me había pasado y en su entendimiento y manera de ser me preguntó si yo me sentía aún victima, le dije que no y que no sabía si hablarlo con mi mamá, su recomendación fue NO, para qué preocuparla por algo que ya había pasado hace mucho... La memoria tiene sus trucos y las percepciones son situacionales y muy personales, me disculpo con él si tomé mal sus palabras, tal vez su respuesta fue con base en su practicidad o en su no saber qué hacer con la información, en no saber como acompañar una situación así de incomoda, pero me sentí invisibilizado, volví a creer que a la mejor estaba exagerando el asunto, su opinión siempre me ha importado a pesar de lo frío y poco empático de su comportamiento.
Me encerré en el trabajo, buscando cambios, siendo práctico, viviendo de hechos, evitando pensar en mi sentir, en mis emociones. Dejé a Bony, dejé el tema y dejé de sentirlo hasta que fue imposible hacerlo porque me estaba marchitando de a poco. Me volví frío, me negué el amor de otros, los alejaba si empezaba a sentir y mis relaciones se volvieron más prácticas que profundas mientras me repetía a mi mismo: yo he podido solo y lo seguiré haciendo.
Y llegó la ira un día. Bony poco a poco me fue ayudando a enunciar eso de lo que me negaba a hablar hasta que descubrí que había vivido bajo el enojo muchos años; esas sesiones fueron de llorar de rabia, yo que no permito llorar me encontraba haciéndolo con los puños cerrados maldiciendo el nombre de Victor sin desearle la muerta sino todo lo contrario, deseaba que estuviera sufriendo de alguna enfermedad dolorosa que día a día le recordara lo miserable que había sido su maldita existencia. -Bony de verdad me pregunto ¿cómo fue posible que se ganara mi confianza para luego romperla todita? ¿porqué lo hizo? ¿porqué le creí? ¿porqué no vi las señales? ¿porqué lo permití? ¿porqué accedí?- y Bony me respondió -Porque eras un niño de 14 años- la realidad me pegó de golpe y no pude soportar su peso. Durante 25 años jugué a negar que había pasado, que todo había sido mi culpa, que no debí de haber ido a ese antro, que lo tenía merecido por ser gay. Dejé de ver a Bony porque era doloroso seguir hablándolo.
En el 2025 retomé terapia ahora con Ricardo, intentar sentir solo lo práctico me estaba haciendo daño emocionalmente, no tenía ganas, hacía todo de manera automática, sin saber porqué chinigados seguía. Con Ricardo tuve una de las sesiones más pesadas. No sé porque a pesar de que siempre había luz en su espacio, esa sesión la recuerdo como si hubiera estado a oscuras, me faltó el aire y sentía la cabeza a punto de estallar cuando le decía -es que me siento roto, me siento culpable- a lo que el me contestó -Tú tenías 14 años y aunque tú hubieras iniciado con la relación sexual, aún así tú te le hubieras ofrecido, tú tenías 14 años y él más de 37 años. Él sabía lo que hacía, él quería y sabía como convencerte, él abusó primero de tu infancia, de tu confianza y de tu cuerpo con premeditación, para nada fuiste culpable de lo que te sucedió. La responsabilidad de lo que te paso fue de muchas personas, menos tuya, fue de tus papás que voltearon un segundo a otro lado cuando debían cuidarte, fue de él por saber que tenía años de ventaja sobre ti, tú no estás roto-
Es el año 2026, sigo intentando varias terapias, hablar un poco más del tema. Se lo conté a mi mamá y me sostuvo en amor a pesar del dolor que representaba la noticia. Se lo conté a mi papá como reproche por su ausencia en esa noche donde se suponía nos estaba cuidando. Se los he contado a mis amigos mordiéndome el llanto de la ira. Aún me sigo sintiendo roto pero ahora intento encontrar esos cachitos que dejé tirados hace 26 años en un departamento de la calle Fresas una noche de 1999 donde aún era un niño.
En una terapía de grupo que tuve hace poco me di cuenta que ya no odio a Victor, que ya estoy entendiendo que no fui el culpable y que lo que me duele al día de hoy son los duelos que nunca lloré, los duelos que nunca conté, tenía que seguir viviendo, no podía llegar a mi casa y decir que era gay y que había abusado de mi un hombre mayor, no hubiera soportado las preguntas para las que no tenía respuesta o las que haría aceptar lo que me era más fácil negarme, vendrían las miradas inquisitorias, la incomodidad... así que preferí callar, negarlo, culparme y sobre eso construir inconscientemente comportamientos, ideas, emociones, una vida, 26 años y por más que intenté ahogar ese suceso el maldito aprendió a flotar, como diría Frida Kahlo. De pronto ya no pude callarlo, porque callarlo, negarlo y culparme me está apagando y no sé si esto tiene cura, y sí la tiene cómo se cura, no sé sí un día despertaré y me sentiré en paz con todo lo ocurrido, no sé si dolerá toda la vida y si puedo dejar de sentirme roto.
Este texto nace como necesidad de honrar los duelos que nunca tuve, tal vez con nombrarlos se vayan, tal vez con nombrarlos sanen unos y otros tal vez necesiten más tiempo más sucesos, mayor aceptación o elaboración. Tal vez de sentir estos duelos después de 26 años honren al niño de 14 años que tuvo que callar porque para él lo mejor que pudo haber hecho fue omitir y eso nos salvo de alguna manera, nos trajo hasta aquí y ahora por fin lloro lo nunca me dejé, lo que nunca pude, lo que me negué, lo que me daba vergüenza aceptar y bueno aquí van los duelos.
Duelo de la inocencia cortada a los 14 años. Duelo por haber alejado o perdido personas valiosas por mi desconfianza. Duelo por no haber abrazado al amor por miedo a ser lastimado. Duelo porque me hubiera gustado gastar mi adolescencia en trivialidades y no en callar la verdad. Duelo de perder años culpándome. Duelo de ese niño de 14 años que solo quería ser querido, cuidado, abrigado, aceptado, porque el mundo ya estaba siendo bastante duro con él y solo quería un poco de paz y en vez de eso aprendió que la negación era la mejor forma de no contar lo que dolía realmente.
A ti:
Perdonarte a ti que me marcaste la existencia, seguir con la vida pensando que todo fue mi culpa, perdonarte a ti que traicionaste mi confianza cuando eso era lo que menos tenía: impensable.
Pero ya me cansé de pensar en la diferencia de edad, en la ventaja que tenías y en el coraje que sentí muchos años, ya me cansé de cargarte como una negación, sí, fuiste real, tuve la mala suerte de toparme contigo y tú tuviste la suerte de que te dejará entrar y sí, sí te deseo mal, deseo que por cada noche que gasté sintiéndome culpable, tú tengas mil noches intranquilas sin saber porque, deseo que no puedas dormir y si lo haces que solo sea para que en pesadillas te des cuenta del monstro que fuiste conmigo. Deseo que tu inconsciencia se vuelva tu tormento porque yo era un niño de 14 años.
domingo, enero 25, 2026
Agradecimientos cotidianos
viernes, enero 23, 2026
El poder de una tortilla y la magia de una salsa.
sábado, agosto 23, 2025
El jardín que no sabía que tenía
jueves, abril 03, 2025
Mamey
La mayoria de las respuestas que me da la vida, llegan a través de las preguntas que me hacen otros y hace poco alguien me dijo al verme sostener un litro de licuado de mamey ¿por qué te gusta tanto el mamey? la verdad nunca me había puesto a pensar el pooque, solo había consumido litros de licuado sintiendo confort.
Me volví a hacer la pregunta cuando me preparaba ahora yo mismo mi licuado, espeso, color salmón, con leche y endulzante natural; lo primero que pasó por mi cabeza fue: sabe a infancia y con esa palabra pude recordar a mi papá pidiendo esa bebida y cuando lo hacía nada salía mal, no había disgustos, no había porque preocuparse más que por disfrutra de mi o su licuado.
Las pequeñas cosas al final de día pueden tener grandes significados y ahora para volver a ese lugar feliz de mi niñez, me basta con dar un sorbo a un licuado de mamey.
domingo, enero 19, 2025
Te me fuiste temprano de la fiesta.
miércoles, julio 10, 2024
Eres una persona increible...
lunes, julio 01, 2024
Reclamos pendientes
domingo, junio 23, 2024
Locuras de mis cuerdas conversaciones
domingo, junio 02, 2024
A veces la mejor decisión también duele
Escribo esto con el mayor de los agradecimientos, y también con una profunda tristeza mal trabajada a lo largo de 3 años.
No, no es tu culpa, creéme, es mi responsabilidad. Suena maduro decir eso "es mi responsabilidad" pero decirlo tampoco lo hace menos doloroso. El poder hablarlo frente a frente o pensar que leeras estás líneas al menos, me hace sentir más tranquilo, siento que este escrito llegará a buen puerto y cumplirá su cometido.
Sabes, llegaste en un momento donde estaba en paz y tranquilo, con ganas de más de conocer otros lugares, yo te buscaba desde hacía mucho, sabía que estabas en en Chiapas, ¿donde más? ese lugar tan mágico, tan verde, con calles empedradas, con climas para abrazarme yo mismo con la chamarra mas calientita y ver las estrellas, oler el atol, escuchar la marimba del centro. Sabía que tenías que estar ahí, muchas veces alce la mirada al cielo y pedi que me llevaran a ti y el destino, los angeles, dios o la vida que está para condecer caprichos pero a su caprichoso antojo, le tomó 11 años llevarme a ti.
Fue en línea, como todo lo de ahora, comida, ropa, teconologia, todo a un click de d
istancia y así fue. Puse mis preferencias, donde y como te quería, sabiendo que tendrías defectos y estaba dispuesto a correr el riesgo. Y los corrí todo al encontrarte. Te di mis datos, llamaste, me dijiste que fuera para San Cristóbal de las Casas y así lo hice un lunes 21 de junio a las 6 am.
Mejor recibimiento no pude tener, mandaste a alguien por mí al aeropuerto de Tuxtla, empaque muchas maletas, hace tres años no sabía viajar ligero, no sé sí hoy en día lo hago mejor, eso de viajar ligero, pero al menos lo intento. Lo que sí sabía es que quería que funcionara, quería quedarme allá, quería hacer mi vida allá y el cielo que ví hacía San Cristóbal subiendo desde Tuxtla me decía, "Sí, no pudiste correr mejor riesgo", un mar de nubes ante mis ojos me daba la bienvenida a lo que ya estaba siendo mi nueva vida.
Cuando te conocí fue enamorarme de tus detalles, fue en el desayuno, eso no se olvida y creo que todos los que te hemos conocido no me dejaran mentir, estar dentro de ti y poder recorrer todos tus espacios es una delicia, trater de averiguar porqué el acomodo, los libros, las antiguedades, los radios viejos, los autores, los cantantes, los poetas... con el paso del tiempo dejé de preguntarme y empecé a invertarme historias, otras veces me revelabas el porque y yo me sentía afortunado de poder desenmarañar un acertijo.
Pasaron los días y encontré un lugar para mi, no lo pude llamar mío, mi hogar, mi casa, porque algo me decía que no serías para siempre, tal vez mi miedo al fracaso, tal vez lo que veía no me hacía decir: dejate ir, haz de este lugar tu nueva vida para siempre. No pude.
Te veía tan comodo, creciendo, alimentandote de la gente que te rodeaba y al inició me dio mucho gusto conocer perdonsas que habían estado desde el inicio y hablaba de ti como un milagro y con mucho agradecimiento, eso contagiaba, y eso me hizo estar ahí seis meses. Luego vino un viaje y un nuevo inicio, quise estar ahí, pero también fue conocer gente que sabía de tu grandeza, pero también sabía tus carencias, sabía tu esfuerzo y también tu frialdad, pero eso no importaba, yo quería aprenderte, saber los comos de tu visión, saber esa pasión por crear cosas tan perfectas a la vista y imperfectas de cerca, pero eso no importa, porque quien decide conocerte basta solo pasar unas horas contigo, las suficientes para caer maravillados e irse con esa emoción y querer regresar muchas veces, pero los que se quedan contigo, los que están 24/7 contigo saben los detalles incomodos, lo que duele, lo que pasas por alto porque la necesidad es grande y tal vez la confiaza de encontrar algo mejor es muy poca y por eso decides quedarte, no hablar en el mejor de los casos y en otras, me tocó conocer, personas que hablán de más, que divulgan tus defectos o personas que estan urgidos de ser escuchados, de ser entendidos y en esos recorridos donde se repetia la misma historia, de gente en busca de querer desahogarse de ti, fue cuando supe que algo no me cuadraba.
Hablé con pasión de ti, de tu alcance, de tus logros, de las cosas que te hace grande, que son muchas, muchísimas, pero las que no quieres ver por incomidad, porque son tonterias, porque te pegan en la utilidad, son las que me ponían pensar, esas no las comentaba, solo asentía al oirlas, pero no las repetía.
Ese dilema me llevó a otro año dentro de ti, vinieron más proyectos, más obras maestras, más lugares hermosos, más historias que contar y más te pude conocer o desconocer mejor dicho, pero estando en Chiapas me hize el loco, me ignoré a mismo por las mismas razones que lo hacen las demás, falta de confinza en la vida y en mis talentos... mejor algo seguro a medias que correr otra vez el riesgo de empezar de cero, total, estaba la selva para buscar alivio, los lagos para calmar las ansias, los ríos para dejarse ser, los bosques para oir algo más que lo repetitivo de todos los días.
Emepece a notar lo que era notable, las diferencias que hacías, la claridad que pedías pero que nunca llegaba a los demás, o al menos a mi, a hacer menos mi labor que solo buscaba hacer más grande tu proyecto. Lo peor fue que lo noté y lo callé porque venía otro proyecto del cual era una dicha poder decir "yo formé parte de ese espacio" y me volvía a arremangar la camisa y a darlo todo de nuevo, guíar a otros, hacer creer a otros lo que yo ya no creía, pero todo porque me apasionaba estar ahí... y así pasé otro año creyendo que todo iba a mejorar, creyendo que tal vez entendería tus formas y sería capaz de sobrellevarlo como lo hacían los demás, que ya se veían cansados, ya pedian cambios pero tus proyectos siempre seducen, la gradenza reenamora y ahí van de nuevo.
En medio de tanta música, madera y detalles, en medio de tanta belleza también corren las injusticias, pero no pasa nada, la gente no sabe, bajale el sueldo, no pasa nada. Mandala a otros estados a pesar de que no quieren, no pasa nada, la gente aguanta. El discurso que das en primera persona es maravillo, pero creo que llega de manera equivocada o también me pongo a pensar ¿qué tan honesto es de donde nace? porque la realidad es otra. Podría contar las historias ajenas pero no es el punto de esta historia.
Cuando los malos modos me nacen y la pasión me empieza a faltar es cuando sé que algo no me va bien. Cuando empiezo a filtrar la frustración en mis contestaciones a otros, algo estoy manejando mal y pues a ser honesto conmigo mismo ¿esto es lo que quiero pemear en la gente? No es la contestación pero el cansancio ya es mucho y lo mejor es terminar esta relación, que solo es laboral, pero no deja de ser una relación.
Regreso al momento en el que dije que sí a este trabajo y me duele la expectativa, me duele mi deseo de que funcionara, de que este sería el bueno, de que aquí podría crecer y establecerme, pero lo que me duele más es que supe a los pocos meses de que aquí no sería y me aferré, me quise quedar, quise que ahí fuera, quise que tanta belleza bastara y no fue así.
Agradecido me voy porque sí, sí aprendí mucho, pude conocer mucho más de lo que esperaba, conocí gente super inteligente, gente con un gran corazón, gente muy divertida y gente con mucha pasión por lo que hace. Agradecido porque pude crear, pude planear, analizar y dar resultados, gracias por lo bueno y también por lo malo.
El gran aprendizaje es que el tiempo es lo unico que no vuelve y a pesar del dolor de dejar todo lo que conocí por tres años, elejirme a mi es la mejor decisión, a pesar del miedo, la ansiedad se me repita la misma palabra: confia...
Odiando odiar..
Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...
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Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, cruc...
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No recuerdo si me contaste de la bolita en tu pecho antes de saber el diagnostico, hoy que inicio a escribir estas líneas empiezo a recordar...






