sábado, julio 11, 2026

1999 y las cosas que nunca me dije


 Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar que hace 26 años. Llegué al frente del edificio, crucé la recepción, subí las escaleras, reconocí la puerta y su manera tan peculiar de tener la chapa al centro de la misma. Desde que empecé a subir por la recepción, mi corazón se iba alterando más y más, y con solo cruzar la puerta del departamento mis manos estaban dormidas, sentí un mareo, ansiedad le llaman muchos. 

En 1999 esa calle con su iglesia cerca, su parque a media cuadra y su tranquilidad significaron mucho, un lugar seguro, una promesa, estaban mis ganas, muchas ilusiones, la calle Fresas siempre me pondrá las manos hormigueantes. 

Recuerdo que en el 2020 estaba en mi trabajo, entre reportes y risas con mis compañeros de esos entonces. Alguno de ellos estaba escuchando el radio o algún podcast, eso no lo tengo claro pero estaba hablando una tal Nath Campos, no la conocía, pero de esas cosas que el inconsciente decide hacer o algún angelito o como le quieran llamar, hizo que mi atención se pusiera en ese podcast. En él hablaba sobre una borrachera con unos amigos / compañeros de trabajo, de haber estado inconsciente, de recordar cosas que ella no consintió, de haber guardado silencio mucho tiempo, de sentir culpa. De nuevo las manos las sentí raras sin motivo aparente, sus palabras me llevaban a sentimientos que no había reconocido, que nunca había escuchado, que negué porque creí que todo había sido mi culpa. 

En 1999 el amigo del primo de un amigo me llevó a mi primer antro... yo de 14 años aún, entré porque siempre he sido alto, entré porque las normas no se cumplen en este país, entré porque mis papás estaban lidiando con sus vidas creyendo que yo estaba a salvo. Una de las ventajas de ese tiempo era que mis papás llevaban 4 años más menos separados y no había celulares como hoy en día. Mi madre sabía que estaba con mi papá y mi papá sabía que estaba en su departamento con mi abuela mientras que él de seguro estaba o bebiendo o con su novia Sofia de esos entonces.

Durante muchos años no entendí porque me resistía a tener sexo con mis parejas, parejas que retenía unos meses porque no lograba tener intimidad con ellos y de pronto uno se volvieron muchos casos iguales, muchos novios y solo unos cuantos intentos de intimidad. Recuerdo que hubo un actor que era excelente bailarín, lo conocí en 2007 al cruzarnos por unas escaleras en una fiesta, ¿qué sí ha habido magia en mi vida?, la respuesta es sí, pero no entendía porque la alejaba, porque la negaba. Una ocasión estaba con él en su departamento, recuerdo que hubo besos, caricias, la ropa nos empezó a estorbar, las caricias de sus dedos en mi cuerpo era de una ternura total y de pronto empecé a llorar, sin motivo aparente las lagrimas empezaron a brotar y los besos que estaban siendo de pasión empezaron a saber a sal... y él me lanzo una pregunta que me cruzó como si hubieran partido el alma en dos -¿quién te hizo tanto daño que te aleja de mi?- y ese ser mágico, llegado como un bálsamo se me fue como arena entre las manos. ¿Cómo alguien me podía querer así? eso no era real. 

La primera vez que crucé la puerta del departamento de la calle de Fresas, lo hice emocionado, había un hombre que me hablaba con ternura y masculinidad, sentía su deseo y su mesura a la vez, se ganó mi confianza y creí que con un abrazo suyo se podrían ir todos mis miedos, me dejé caer porque creí que él me agarraría, en esos años buscaba la seguridad que nunca había sentido en casa y la ingenuidad de la edad me llevó a creer en los primeros brazos que prometieron dármela.

En el 2021 después de haber tenido COVID, mi trabajo decidió que había pasado mucho tiempo en reposo y me dio las gracias, sin aferrarme y dando las gracias a la semana ya estaba rumbo a las playas de Oaxaca, sin trabajo y sin alguna presión en ese momento, me dejé ir, caminar sin descanso, respirar profundo y dando las gracias por estar. Un día a las 8am al terminar la clase de yoga, con las olas de mar como música de fondo y la brisa salada, la profesora me tocó la espalda mientras hacía la postura del niño, esa postura que te resetea el alma y relaja todo el cuerpo, me dijo en inglés -Don't fight, surrender, your mind needs to touch the ground and face the awkward truth and embrace it- y otra vez el corazón se me puso al mil y los recuerdos empezaron a mezclarse pero sí me rendí y ahí lo supe pero aún no podía nombrarlo. 

En el 2019 terminé una maestría en Desarrollo Organizacional y una de las actividades finales era exponer algún caso personal para mostrar vulnerabilidad o hacer sentir vulnerable a los espectadores que eran en su mayoría amigos o familia de los estudiantes. Cuando llega el turno de una compañera, amiga en ese momento, decide contar su caso de abuso. Recuerdo que me movió las emociones y mi abuela, que era mi invitada, le preguntó -¿Cómo puedes perdonar a quién te daño así?- No recuerdo la respuesta, ni mucho de lo que pasó en esos diez minutos.

Esa noche donde visité mi primer antro, un chico muy lindo se me aceró y me dijo que su amigo me quería conocer porque yo le parecía muy guapo, yo que ni sabía que era la autoestima, le creí y acepté conocerlo. Se llamaba Victor y tenía 37 años, le dije mi edad y no pareció incomodarle y tampoco pensé que podría resultar incómoda, ¿porqué habría de hacerlo?. Me llevó a casa, le di el número de teléfono del departamento de mi papá y él me dio el suyo, me dijo que yo le marcara si estaba interesado, obvio que lo estaba y le marqué, quedamos en vernos al día siguiente y al siguiente, fuimos a cenar un día y al otro comer, yo lo veía mucho mayor de 37 años pero no importaba, él me decía cosas que me gustaban, que me daban seguridad y así se ganó mi confianza. 

El el 2023 conocí a Bony, una consteladora de Tuxtla, Chiapas que al presentarse ante el grupo que éramos los que íbamos a constelar ese día, dijo que a parte de ser consteladora, tenía varias especialidades y entre ellas terapeuta para victimas de abuso, mi inconsciente guardo el dato, nada es coincidencia. En el 2024 constelé de forma individual con Tere, otra maestra energética en Chiapas y en medio de mi desmadrito de playmobiles, me dijo -en tu historia personal hay un caso de abuso del que nadie habla ¿ya lo has trabajado-

En el 2024, una vez más de regreso en CDMX, tuve la determinación de hablar de una idea, una sensación, una suposición que me estaba incomodando mucho y pensé en Bony y todo fluyo, cuando es para uno todo se acomoda y así programé mi primera terapia con ella la consteladora de Tuxtla. Me saludó y después de las actualizaciones y formalidades necesarias fue directo al grano -... pero dime Efraín, que te gustaría trabajar conmigo en esta sesión?-  y por primera vez salieron las palabras de mi boca -Bony, creo haber sufrido de abuso- y el corazón y la vida y mis fuerzas y mi voz y mi entendimiento se quebraron todas.

Un fin de semana antes de que cumpliera 15 años, Víctor me invitó a cenar a su casa... no cuento los detalles, a parte de que están demás, hacerlo aún me cuesta, corrijo, no me cuesta, me duele, aún duele recordarlo, solo puedo decir que esa noche accedí a sus besos, a sus caricias, yo de 14 años aún, él de mucho más de 37 años y en algún punto dije un -No, no quiero seguir- dije un NO que no se respetó. Recuerdo que le pedí que me llevara a casa de mi papá y al llegar al portón negro, abrir la puerta y cruzar la oscuridad para llegar a las escaleras, sentí que algo estaba mal, me sentía vacío, me sentí roto. 

En esa sesión con Bony me confesé a mi mismo que había sido abusado, las manos me hormiguearon, perdí la voz intentando no llorar. Esa sesión fue la primera donde lo dije en voz alta, fue la primera vez que escuché que había sido victima de abuso, que no era ya una victima y que yo estaba bien. 

Tiempo después me acerqué a mi hermano, le confesé lo que me había pasado y en su entendimiento y manera de ser me preguntó si yo me sentía aún victima, le dije que no y que no sabía si hablarlo con mi mamá, su recomendación fue NO, para qué preocuparla por algo que ya había pasado hace mucho... La memoria tiene sus trucos y las percepciones son situacionales y muy personales, me disculpo con él si tomé mal sus palabras, tal vez su respuesta fue con base en su practicidad o en su no saber qué hacer con la información, en no saber como acompañar una situación así de incomoda, pero me sentí invisibilizado, volví a creer que a la mejor estaba exagerando el asunto, su opinión siempre me ha importado a pesar de lo frío y poco empático de su comportamiento.

Me encerré en el trabajo, buscando cambios, siendo práctico, viviendo de hechos, evitando pensar en mi sentir, en mis emociones. Dejé a Bony, dejé el tema y dejé de sentirlo hasta que fue imposible hacerlo porque me estaba marchitando de a poco. Me volví frío, me negué el amor de otros, los alejaba si empezaba a sentir y mis relaciones se volvieron más prácticas que profundas mientras me repetía a mi mismo: yo he podido solo y lo seguiré haciendo. 

Y llegó la ira un día. Bony poco a poco me fue ayudando a enunciar eso de lo que me negaba a hablar hasta que descubrí que había vivido bajo el enojo muchos años; esas sesiones fueron de llorar de rabia, yo que no permito llorar me encontraba haciéndolo con los puños cerrados maldiciendo el nombre de Victor sin desearle la muerta sino todo lo contrario, deseaba que estuviera sufriendo de alguna enfermedad dolorosa que día a día le recordara lo miserable que había sido su maldita existencia. -Bony de verdad me pregunto ¿cómo fue posible que se ganara mi confianza para luego romperla todita? ¿porqué lo hizo? ¿porqué le creí? ¿porqué no vi las señales? ¿porqué lo permití? ¿porqué accedí?- y Bony me respondió -Porque eras un niño de 14 años- la realidad me pegó de golpe y no pude soportar su peso. Durante 25 años jugué a negar que había pasado, que todo había sido mi culpa, que no debí de haber ido a ese antro, que lo tenía merecido por ser gay. Dejé de ver a Bony porque era doloroso seguir hablándolo. 

En el 2025 retomé terapia ahora con Ricardo, intentar sentir solo lo práctico me estaba haciendo daño emocionalmente, no tenía ganas, hacía todo de manera automática, sin saber porqué chinigados seguía. Con Ricardo tuve una de las sesiones más pesadas. No sé porque a pesar de que siempre había luz en su espacio, esa sesión la recuerdo como si hubiera estado a oscuras, me faltó el aire y sentía la cabeza a punto de estallar cuando le decía -es que me siento roto, me siento culpable- a lo que el me contestó -Tú tenías 14 años y aunque tú hubieras iniciado con la relación sexual, aún así tú te le hubieras ofrecido, tú tenías 14 años y él más de 37 años. Él sabía lo que hacía, él quería y sabía como convencerte, él abusó primero de tu infancia, de tu confianza y de tu cuerpo con premeditación, para nada fuiste culpable de lo que te sucedió. La responsabilidad de lo que te paso fue de muchas personas, menos tuya, fue de tus papás que voltearon un segundo a otro lado cuando debían cuidarte, fue de él por saber que tenía años de ventaja sobre ti, tú no estás roto- 

Es el año 2026, sigo intentando varias terapias, hablar un poco más del tema. Se lo conté a mi mamá y me sostuvo en amor a pesar del dolor que representaba la noticia. Se lo conté a mi papá como reproche por su ausencia en esa noche donde se suponía nos estaba cuidando. Se los he contado a mis amigos mordiéndome el llanto de la ira. Aún me sigo sintiendo roto pero ahora intento encontrar esos cachitos que dejé tirados hace 26 años en un departamento de la calle Fresas una noche de 1999 donde aún era un niño.     

En una terapía de grupo que tuve hace poco me di cuenta que ya no odio a Victor, que ya estoy entendiendo que no fui el culpable y que lo que me duele al día de hoy son los duelos que nunca lloré, los duelos que nunca conté, tenía que seguir viviendo, no podía llegar a mi casa y decir que era gay y que había abusado de mi un hombre mayor, no hubiera soportado las preguntas para las que no tenía respuesta o las que haría aceptar lo que me era más fácil negarme, vendrían las miradas inquisitorias, la incomodidad... así que preferí callar, negarlo, culparme y sobre eso construir inconscientemente  comportamientos, ideas, emociones, una vida, 26 años y por más que intenté ahogar ese suceso el maldito aprendió a flotar, como diría Frida Kahlo. De pronto ya no pude callarlo, porque callarlo, negarlo y culparme me está apagando y no sé si esto tiene cura, y sí la tiene cómo se cura, no sé sí un día despertaré y me sentiré en paz con todo lo ocurrido, no sé si dolerá toda la vida y si puedo dejar de sentirme roto. 

Este texto nace como necesidad de honrar los duelos que nunca tuve, tal vez con nombrarlos se vayan, tal vez con nombrarlos sanen unos y otros tal vez necesiten más tiempo más sucesos, mayor aceptación o elaboración. Tal vez de sentir estos duelos después de 26 años honren al niño de 14 años que tuvo que callar porque para él lo mejor que pudo haber hecho fue omitir y eso nos salvo de alguna manera, nos trajo hasta aquí y ahora por fin lloro lo nunca me dejé, lo que nunca pude, lo que me negué, lo que me daba vergüenza aceptar y bueno aquí van los duelos. 

Duelo de la inocencia cortada a los 14 años. Duelo por haber alejado o perdido personas valiosas por mi desconfianza. Duelo por no haber abrazado al amor por miedo a ser lastimado. Duelo porque me hubiera gustado gastar mi adolescencia en trivialidades y no en callar la verdad. Duelo de perder años culpándome. Duelo de ese niño de 14 años que solo quería ser querido, cuidado, abrigado, aceptado, porque el mundo ya estaba siendo bastante duro con él y solo quería un poco de paz y en vez de eso aprendió que la negación era la mejor forma de no contar lo que dolía realmente.

A ti:

Perdonarte a ti que me marcaste la existencia, seguir con la vida pensando que todo fue mi culpa, perdonarte a ti que traicionaste mi confianza cuando eso era lo que menos tenía: impensable. 

Pero ya me cansé de pensar en la diferencia de edad, en la ventaja que tenías y en el coraje que sentí muchos años, ya me cansé de cargarte como una negación, sí, fuiste real, tuve la mala suerte de toparme contigo y tú tuviste la suerte de que te dejará entrar y sí, sí te deseo mal, deseo que por cada noche que gasté sintiéndome culpable, tú tengas mil noches intranquilas sin saber porque, deseo que no puedas dormir y si lo haces que solo sea para que en pesadillas te des cuenta del monstro que fuiste conmigo. Deseo que tu inconsciencia se vuelva tu tormento porque yo era un niño de 14 años.    

domingo, enero 25, 2026

Agradecimientos cotidianos

Me despierto, busco tu calor, lo disfruto, lo agradezco... 
Salgo de la recamara y te miro sentando en lo tuyo y lo agradezco...
Oigo tus locuras, tus coherencias, tus ideas, tus sueños, tus demas locuras y las agradezco...
Vamos caminado a veces tomados de la mano, a veces abrazados, a veces recargados uno sobre el otro... lo agradezco...
A veces me desespera ceder, ser paciente, respirar por conciliar y me doy gracias por escoger nos sobre todas las cosas.
Llego a casa después de haber estado contigo y sigo agradeciendo...
Mi mamá y su amor infinito.
Mis perros y sus miradas.
Mi lugar cálido.
Agradezco mil veces la fortuna, el destino, mi fuerza, mi estirpe, mi cuerpo, mis ganas...
Agradezco lo que tengo, lo que soy, agradezco la fortuna de poder agradecer... 
Siento el corazón grandote, siento amor por todo.

viernes, enero 23, 2026

El poder de una tortilla y la magia de una salsa.

Yo creía que todo se iba aligerando con el tiempo y los años sin embargo a mayor entendimiento, más es la responsabilidad y a veces me castigo al ver mi pasado con la lupa del entendimiento presente y veo las fallas que tuve y por más que me digo que hice lo que pude con el conocimiento que tenía, sigo juzgándome con el conocimiento presente y eso me lleva al dolor, me lleva al recuerdo de ella, una mujer dura, estricta, la que no decía lo que sentía y ahora me pregunto tantas cosas, quisiera hacerte tantas preguntas y me gusta jugar a que me contestas en la cotidianidad de mis días. 
¿te sentiste amada?, me llega el olor de una tortilla en un comal. 
¿sabías cuanto te amaba? una salsa molcajeteada enfrente de mi. 
¿te dije te quiero las veces necesarias para hacerte verte lo especial que eras para mi? el recuerdo de tu mandil
¿me perdonaste las veces que te conteste mal? la imagen de tu cocina con luz cálida y olor a café con leche. 
¿estás orgullosa de mi? me sirven los frijoles negros que tanto amo.
¿estás bien? suena alguna canción norteña.
¿sabes que era feliz estando contigo? se abre un refrigerador mientras alguien llena una jarra con agua 

Daría 10 años de mi vida por estar sentado frente a ti otra vez y verte recoger las morusas de la mesa con tu dedo índice y tirándolas con elegancia en tu plato vacío mientras suena la estación del Barrilito. Daría 20 años de mi vida por abrazarte una vez más y decirte perdón por no haberte hecho la vida más fácil y gracias porque tu hiciste la mía más llevadera, perdón por no haberte dicho gracias hace 20 años por haber estado cuando otros decidieron no hacerlo, gracias por no darte por vencida. 

Escribo estas líneas y ahora entiendo tantas cosas, entiendo la felicidad de una tortilla con salsa, entiendo porque soy incapaz de tomar café negro y porque amo el café con leche, ese olor y saber me hace sentir querido. Los frijoles negros con tu sabor me hacen creer que estás aquí, que estás a unos pasos en la cocina terminando de preparar los platos que nos darás a comer, huevo para desayunar y café con pan para cenar,  cuando escucho un norteño te veo sonreír de reojo y gritar ajua y eso me llena el alma. 

Me gusta creer que estás aquí, que me respondes. 
Me gusta acordarme de las últimos años que cuando te marcaba por teléfono y terminábamos de hablar ya me decías te quiero.
Me gusta comer comida casera y con cada cucharada sentirte cerca.  
Me gustaría soñar esta noche que tomo un teléfono de cable, marco las teclas de tu número y oír tu voz con eso todo duro, seguro, amoroso a tu manera.. y me digas...  

sábado, agosto 23, 2025

El jardín que no sabía que tenía

Y se paró en medio de la sala, nadie lo veía, pero todos sabían que estaba ahí. 
Estaba ahí, sin hacer ruido, sin moverse, solo viendo, mirando... observándolo todo. 
Estaba en un jardín que nunca había visto como suyo porque nunca había tenido tiempo o más bien nunca se había hecho de él para observarlo. Tanto trabajo para una sola vida que nunca había visto así, reunido en un solo lugar - Ah chingau... ¿este es mi jardín?, ¿en qué momento planté y crecí todo esto? - se preguntó para si mismo, mientras le daban ganas de abrazar todo lo que veía ahí reunido pero sabía que ya no era tiempo, el suyo había pasado y se volvió a decir - tan poquita vida en tan solo 73 años, ¡que poca madre! - 

Parado ahí en mitad de todo, lo supo después de habérselo preguntado - A huevo, este es mi trabajo - Un montón de emociones lo recorrían, emoción de verlo todo junto, tristeza de saber que ya no podría trabajarlo, melancolía de no haberlo aprovechado más, asombro por nunca haberse aplaudido tan excelentes frutos, dolor de saber que tenía renunciar a él, consuelo de saber que solo su cuerpo se rendía pero no su alma, coraje por no poder abrazarlo una vez más, coraje por no sentir el calor de todo lo que formaba ese jardín y a pesar todo sintió amor, mucho amor.   

-¿Ah que jijos?, ¿en qué momento crecieron tanto? - se preguntaba mientras veía lo que tenía ante sus ojos, ese jardín formado por sus hijos, por sus nietos y bisnietos... amigos de la vida, comadres, yernos, sobrinas y los agregados de todos los que eran su raíces, mejor dicho los que fueron sus raíces, ahora él que alguna vez fue tronco fuerte, le toco ser hoja movida por el viento y llevada a un nuevo lugar, alguien alguna vez dijo, lo fuerte no está en la perdida sino en lo que renuncia uno y él tuvo que renunciar a todo eso, no por falta de ganas o de amor, simplemente lo alcanzo el proceso de la vida, pero al verlo todo ahí, lo supo, lo supo una y mil veces - pinche vida que bonita me tocaste cabrona - 

Mientras todos los asistentes a su misa de cuerpo presente, estaban con la mirada gacha, al parecer buscando los cachitos de sus corazones  rotos, el los veía niños, jugando en su casa, comiendo mariscos en alguna playa, brindando con el amigo presente y recordando a los ausentes, añorando el tiempo que no tendrá más con los nietos, el no poder ver sus logros y penas, el no poder abrazarlos una vez más hacía que él también agachara la cabeza, pero no - ni madres, que los minutos que me queden sea viéndolos, memorizándome sus caras - usaba ese tiempo incierto para recordar lo bonito, soltando lo que alguna vez hirió, esperando ser perdonado por las faltas u omisiones, maldiciendo el cáncer no por el dolor que este acarrea sino por hacer pasar por más penas a sus hijos, lo que siempre quiso ser para ellos fue un plato de comida, una canción, un tequila, una grosería que descargara el alma, no una enfermedad - pero ya basta de chingaderas, así las cosas, yo ya no estoy y ustedes se quedan, cada uno con su dolor, ustedes por dejarme de ver y yo por no haber tenido una ultima comida todos juntos, bendito dios que sé que no se quedan solos, que están rodeados de chingos de gente, de buena gente, de gente chingona para que los saque adelante. Ay que pendejo yo, como si me escucharan, ya me largo a la chingada antes de que me den ganas de soltarme a llorar y las lagrimas no me dejen verlos por última vez-  En ese momento se oyó la voz de un extraño diciendo - la misa ha terminado - y él se volteó sin saber a donde ir, se sintió perdido, - a que la chingada, y ahora qué - sin acabar de decir la sarta de groserías que eran peculiares en él, sintió una mano tomar la suya - ¿Tere eres tú? - preguntó, y como respuesta obtuvo solamente un apretón de manos y los ladridos de dos perros que los acompañaban. 

Y su jardín se quedo muy triste, pero todo estaba en las raíces y esas estaban muy bien plantadas. 

A la familia Piña y sus pilares. 

jueves, abril 03, 2025

Mamey

La mayoria de las respuestas que me da la vida, llegan a través de las preguntas que me hacen otros y hace poco alguien me dijo al verme sostener un litro de licuado de mamey ¿por qué te gusta tanto el mamey? la verdad nunca me había puesto a pensar el pooque, solo había consumido litros de licuado sintiendo confort. 

Me volví a hacer la pregunta cuando me preparaba ahora yo mismo mi licuado, espeso, color salmón, con leche y endulzante natural; lo primero que pasó por mi cabeza fue: sabe a infancia y con esa palabra pude recordar a mi papá pidiendo esa bebida y cuando lo hacía nada salía mal, no había disgustos, no había porque preocuparse más que por disfrutra de mi o su licuado. 

Las pequeñas cosas al final de día pueden tener grandes significados y ahora para volver a ese lugar feliz de mi niñez, me basta con dar un sorbo a un licuado de mamey. 



domingo, enero 19, 2025

Te me fuiste temprano de la fiesta.

Hola Dario, hoy el día estuvo bonito a pesar de todo, pude sentir el frío, el calor, ver lo nublado y lo claro, ver lo seco y lo que esta dispuesto a florecer, pude sentir la vida a pesar del hueco, pude estar y contarte lo siguiente. 

Cuando vibro mi teléfono y vi que era Carlos, sabía el motivo de su llamada. Él y yo nos queremos porque él es una extensión tuya, porque yo sé que si tú lo dejaste pasar a tu vida es porque es digno de confianza y así es mi relación con él: un amigo más que vale la pena cuidar. 

Yo estaba por entrar a ver Flow, una pélicula animada que está nómida y ha ganado varios premios, mi expectativa era alta para una tarde de domingo. Estoy seguro que me diriás con tu tono de voz que exaltaba tu conocimiento pero a la vez amable para compartirlo: ay amigo, verdad que está hermosa la película... y me darías algún dato cultural. Sí así eres tú, el sabelotodo que tiene siempre tema de conversación, que puede hablar de lo más trivial hasta lo más complicado con quién se te acercara. 

La película estuvo llena de mensajes significativos y el más importante: trascender. Nada es gratuito ni casual. Yo terminé el día cansado con alma intentando asimilar la noticia que Carlos me dio en la llamada. Yo
 gasté los breves segundos con mi mecanismo de defensa preferido: la negación. Le dije, no amigo no es cierto, no, no es cierto, no Carlos, no, no, no me digas eso, se lo dije muchas veces. ¿cómo le pude decir eso a alguien que está viviendo el suceso en carne viva? como si vivirlo y entenderlo a tan pocas de perderte no fuera ya suficiente y ahora yo con mi necesidad de que me dijera que no, que era solo llamada para darme buenas noticias que estabas mejor... pero su tono de voz fue suficiente, quebrada, descompuesta a punto de hacerse llanto para darme cuenta de que era real... aunque yo lo sabía desde vi su nombre en la pantalla de llamada entrante, ¡carajo!, pareciera que hoy día solo las cosas importentes se dicen por teléfono, lo trivial se mensajea o se manda por nota de voz, pero esa noticia no podía ser tan impersonal. ¿con qué fuerza le dices a toda la agenda que conoces, que el corazón de la persona de amas ya no pudo más? ¿con qué ánimo, ganas, con qué alma? 
Me negué a creerle a la primera a pesar de saberlo con el corazón y no pude decirlo, no pude decirle a quién iba conmigo: mi amigo Dario ya falleció... 

Te acuerdas que cuando nos reencontramos me diste santo y seña de los tiempos de secundaria, te hacía burla con que eras mi fan. Que chiquito es el mundo para habernos juntado de nuevo y que tan grande es el cielo para guardarte ahora ahí. 

Nunca te dije que llegaste para ayudarnos a sanar, tú de tus malos amores y yo de los míos, nuestra cura fueron las tardes de GYM, hablar y repasar una y mil veces lo que pudimos haber hecho mejor. Fue contar nuestras fallas y las cosas que omitimos, fue hacernos responsables de nuestras acciones sin saber todo lo que nos faltaba por vivir. Contigo era vivir el presente estando ahí a pesar del pasado y sus errores, a pesar de lo incierto del futuro. Fue leer mucho, contigo leí lo que no había leído en años. Juntos conocimos los clásicos que nos habíamos saltado, fue leer a Rosario Castellanos, Juan Rulfo, Kate Morton y más... Esa emoción de leer y vernos para contar nuestras impresiones, tú sumando tu punto de vista social y yo el emocional; uy te acuerdas de los que leímos de Márquez, el Amor en tiempos del Colera y Cien Años de Soledad... Ahora ando muy Florentino Ariza esperando a mi Fermina, pero bueno ya te contaré esa historia a su debido tiempo. 

Al lunes siguiente de la llamada, fue tu velorio. Muchos reunidos por un motivo muy triste: tu ausencia física a pesar de que tu cuerpo estaba ahí y sí ya sabes que no me gusta ir a las cajas a ver el cuerpo del algo que alguna vez, unas horas atrás estaba lleno de vida. Preferí quedarme con la última imagen que tuve tuya: tu fiesta de cumpleaños número 40, llena de luces, risas y gente de vibra como tú, dispuesta y alegre... Me arrepiento de haberme ido de la fiesta antes ya que ahora tú te me fuiste temprano de la mía.

Ay amigo, ahora a quién le voy a contar de mis contrariadas emociones, quién me va a recomendar películas y libros como tú lo hacías. Me quedo con las ganas de tu boda y muchos cafés pendientes. 

Jamás olvidaré tus intentos por encontrame pareja, que buenas anécdotas, desde un gordito, un chaparrito y hasta un narcista... te preguntaría hoy a tono de broma recordando esas tardes: amigo o hater. 

Como te decía hace rato, la perdida de tu presencia física duele, pero de consuelo tengo todos los recuerdos que compartimos, tu voz en el whatsapp, las pelis que vimos y los libros que leímos. 

Bendita la casa de enfrente a pesar de tu ausencia.
Benditos los corazones que tocaste. 
Bendita la vida que te puso en mi camino.
Benditas las estaciones que me recuerdan el proceso de florecer de nuevo.
Bendita la fuerza de los que siguen en pie a pesar de tu partida. 

Ahora tú te me fuiste temprano de mi fiesta pero seguiré celebrando como solo tú sabías hacerlo: viajando, leyendo y dispuesto a todo. 

miércoles, julio 10, 2024

Eres una persona increible...

Y me dijiste: eres una persona increible. En ese momento algo de todo lo que traía roto se me rompió más... 
Hoy, justo hoy que llueve, justo hoy que la ropa me aprieta, hoy que todo lo externo me abruma porque sé que por dentro no solo llueve sino que hay una tormenta, pero una sin ruido, una que espanta con solo verla pero como no se oye no dan ganas de correr sino de quedarse a verla.
Hoy que traigo las fuerzas en otro planeta, el amor propio en el fondo de algún mar, la certeza en el espacio, los ojos del otro lado del mundo y la ternura en otra galaxia... es como si todo lo bueno que solía cuidar se me hubiera escapado, cómo si hubiera tirado un frasco lleno de canicas en la pendiente  y estás salieran a toda velocidad lejos de mi... y tus palabras llegan, me dan las gracias por ser yo, tan valiente, tan vivo siempre...
¿Valiente?
¿Valiente?
Sigo rumiando esa palabra, no la creo, esta lejana a mi ahora.
También me dices que mi vida inspira, que denota alegría... Vi en una de mis películas favoritas una frase que decía algo así como: para qué contar las desgracia, de esas ya esta llena la vida, mejor hay que contar cosas que nos asombren. Y sí, siempre he querido contar, decir, aconsejar que estar aquí vale la pena, ojo, no escribo esto como nota de suicidio ni mucho menos, lo que pasa es que me siento perdido, no sé en que vuelta del año perdí esa esencia, esas ganas de seguir, de ver más, de querer más... como si mis sueños y todo yo se diera por vencido. 
¿Es de valientes continuar en el día a día intentado no dejar salir a la fiera herida que tiene ganas de herir. Es de valientes intentar dar un buen ejemplo cuando por dentro solo quiero mentar madres. Es de valientes no pensar en el suicidio pero sí en porque hay gente tan interesante que perdió la vida o esta enferma mientras que yo siento que no tengo nada para dar. Es de valientes seguir por inercia porque sé que quedarme en cama sería una deliciosa pero terrible idea...?
¿Es de valientes decir: siento que ya no puedo y necesito irme lejos, ayuda, un descanso? 
Dices que soy increíble... y mi corazón se hizo muy grande por un segundo. 
Dejemos que la noche haga su magia y me cumpla el deseo de que dure mucho, mucho, mucho, mientras yo llevo tus palabras a un mejor lugar.

lunes, julio 01, 2024

Reclamos pendientes

Me gusta la gente que sabe lo que quiere o por lo menos es honesta al saber que está buscando aún descubrirlo. Con base en esta premisa decido hacerte este reclamo un poco desde el enojo, otro tanto desde la tristeza y un cachito con mala vibe. 

Sí, sí soy intenso, sí sé que es lo que quiero cuando lo veo y cuando te vi supe que eras diferente, cuando te trate me di cuenta que tenías gustos a fines a los míos y cuando me tratabas lo hacías demostrando interes. ¿cómo me puedo confundir si cuando te dije que me gustas, dijiste que sentias lo mismo? ¿cómo pude interpretar mal las señales, si estabas presente? bueno al inicio. 

Yo te pregunté ¿en verdad te interesa esto, sino no pasa nada pero no digas que sí cuando tus acciones demuestran desinteres? Y aquí viene mi enojo. En estos tiempos donde se critica tanto a las generaciones nuevas por el poco compromiso que demuestran en todo porque su paz interior es primordial, se me hace absurdo que uses esos recursos para desaparecer sin tener los agallas para decir: no joven, de momento no estamos manejando el enamoramiento de usted, sin embargo decías que sí, que sí te interesaba y acto seguido desaparecias hasta que te contactaba de nuevo. Cabrón, como diría Odin Dupeiron: "se han renunciado a herencias, a nacionalidades por amor" y tu no tienes el coraje, valentia o dignigidad para decir NO. Si le haces al poco hombre para no lastimar a los demás, creeme, habemos muchos que sabemos lidiar con un NO, pero en mi caso no puedo lidiar con los tibios y no, no se trata de quiera boda a la cuarta cita, pero si me gusta ir en el mismo canal hacia la misma dirección y con un wey que tenga un nivel descente de inteligencia emocional.

No sé a que le juegas, a lo mejor es una crisis de la edad donde tus nuevas rutinas te estan trayendo más seguidores y no sabes por cual decidirte, chance y sea que tienes varios prentedientes, chance sea que tu corazón no está listo o a lo mejor que estas bien sin compromisos. Motivos puedes tener muchos y todos validos, pero por lo mismo de tu edad no hubiera esperado una ausencia de tu parte como respuesta. Y este reclamo se pone bueno, porque también me llevo mi parte: puse mis expectativas y quien las siembra cosecha fracasos porque no está en mi el comportamiento de los otros, por eso te dije, te comenté y te pedí que fueras claro para saber dónde poner esas ganas, mis ganas, de seguir conociendote, de saber de tu día a día, de tu vida, de tus viajes, de tus logros y hasta tus enojos y desfalcos; y de nuevo tu respuesta de que sí que estabas bien y querías lo mismo... acto seguido desaparecias, yo te daba tu espacio y reaparecia en tu pantalla con un "Hola, ¿cómo estás" y luego tu silencio de días y yo creyendo tu respuesta del trabajo arduo, de la rutina pesada, del poco tiempo para lo secundario y sí, ahí entendí que yo estaba en lo secundario y me alejé hasta que perdí el interés, decidí ponertela fácil para no hacer drama, para que guardaras al menos un buen recuerdo mío, pero a quién quiero mentir, ese no soy, a la mierda todo eso porque yo soy confrontativo. Yo quiero abrazos largos con un wey que lo disfrute y que apueste porque haya más de esos abrazos largos. Yo quiero un compañero que diga sí y sus acciones sean congruentes a ese sí y que cuando diga no con tranquilidad y empatia sepa que agradeceré ese no, porque no agradezco el lenguaje, agradezco la comunicación sincera. Yo quiero un hombre que busque atardeceres a mi lado que disfrute el silencio y también que me busque en la mañana con las mismas ganas a pesar del tiempo. Quiero un vato con decisión porque yo no soy para tibios. 

Y ahora te explico porque dije que también escribía esto con tristeza. Lo hago porque por un momento pensé que había dado con esa relación que podría crecer, algo que valía la pena y no es que no valgas la pena, no estoy aquí para decir que eres un canalla, simplemente triste porque me hubiera gustado que fuera algo que no fue, que dijeras cosas que tus acciones avalarán. Para mi siempre serás un ser con muchos talentos, gustos, cultura, música, una mente en busca de cosas que sean todo menos comunes, atractivo, con estilo, que deja buena impresión en las vidas que toca, incluso en la mía... que mi reclamo pendiente de manera elcouente sea: que poca congruencia en tu discurso, y el reclamo pendiente de manera coloquial lo sientas en todo tu cuerpo con todas las letras que lo conforman: que pocos huevos tienes cabrón. 
 
 

domingo, junio 23, 2024

Locuras de mis cuerdas conversaciones

Porqué a veces ciertas emociones despiertan de su letargo, salen como del baúl de los recuerdos y deciden actuar de manera voluntariosa... eso... o quizás tú las despertaste sin querer queriendo. Tantos años sin vernos y de pronto un café con una conversación donde me sentí cómodo, tanto como para dejarme ser sin reservas, te platiqué, te escuché, me interesé en tu vida y te compartí detalles de la mía. Los malos amores, los buenos, los cambios importantes y los insignificantes, las emociones atoradas, los miedos y muchas risas de humor negro. 
Que emoción verte después de 10 años de haber coincidido en un antro y haber sido una linda historia. Te vi más interesante, más con los pies en la tierra y con los años conciliados, también más guapo. 
Yo después de varias citas donde en la mayoría, hablaban de tantas cosas y yo me iba, pensando en los pendientes, en lo que tenia que hacer, en lo que sería tomar un café con el chico que iba pasando solo, empezaba a imaginar lo que sería ir al lado de ese extraño en vez de estar ahí oyendo cosas que no me atrapaban; hasta llegué a pensar "a la mejor el amor es esto, estar con alguien que te hace compañía de manera constante y no ese mar de emociones que me cuentan las pelis o los libros" o " a la mejor es algo que te pasa un par de veces en la vida y yo ya tuve mis historias bonitas" tantas suposiciones sobre el tema del amor... incluso... "a lo mejor el amor es algo que está hecho para los demás y a mi solo me toca estar orgulloso de las historias de la gente que quiero" algunas veces yo intente atrapar al amor, hacer que se quedara aunque yo sabía que no éramos el lugar del otro, pero "a lo mejor había que trabajarlo para que funcionara" y en mis momentos más oscuros "ay seguro el tóxico ese no era tan tóxico y yo hubiera podido aguantarlo... total..." Tantas suposiciones y tantas citas, unas lindas porque se agradece la gente de buenas intensiones que comparte su tiempo pero ni así el corazón o el deseo o las ganas de iniciar algo despertaban. También las citas malas que me hacían decir: pude haber adelantado trabajo, avanzado el libro, pasear a mis perros en vez de estar con este carepicha... 
Contigo pasó diferente, me gustó dejarme ser yo, me recordó lo bien que siente escuchar genuinamente a alguien, reírme con ganas y al despedirnos sentir ese abrazo, ese calorcito que no queria soltar... pero me dije a mi mismo "wey, relax... a lo mejor solo es el clima" pero luego mandaste un mensaje y una canción y la plática fluía, al día siguiente lo mismo y luego una segunda cita y todo fue igual, risas, compartir las historias de la vida, oír música de chicos con talento y otros sin gracia, hasta el moderno que traía terminal para recibir propinas.... fue andar en bici juntos  recorrer el centro y de nuevo al despedirnos un abrazo que no quería que terminará "Efraín ¿qué carajos te pasa?" Luego platicamos un poco más y nos dimos otro abrazo... "mierda, este vato me gusta" no de esa manera intensa para quererte como esposo ni esas locuras, sino me gustas para seguirte conociendo, me gustas como para acompañarnos en museos, cafés, domingos random y cosas de esas. 
Pero de pronto la comunicación empezó a ser menos de tu parte, los mensajes fueron menos, respuestas más pausadas, lo noté pero dije "es normal, el trabajo es mucho". Habíamos quedado de vernos el domingo y conocer tus lugares favoritos. Así lo hicimos y fue interesante visitar lugares nuevos, conocer a tus amigos y comer tus antojos, fue ver un poco de arte y recorrer ese museo que no recordaba así de perfecto. Pero a la vez te notaba distante "ya estás de intenso Efraín..." me decía a mi mismo empezandome a sentir vulnerable pero la verdad es que para mí resulta peligroso volver a sentir algo que no recordaba, no es amor ni nada, sino como esa comodidad de compartir con alguien y me aterra el sentir que el otro está viendo pasar a otro chico y piensa en qué se sentiría estar con él en una cita... puff... yo pensaría que sería mas fácil con la edad y pues no... 
El contener ciertas cosas me cuesta trabajo, bueno en realidad contenerme cualquier cosa no es de mi, no es de mis cualidades, pero ese temor a espantarte me hizo tragarme mis ganas de tomar tu cara entre mis manos y darte un beso, de tomar tu mano y mi manera más infantil de dejar salir esas ganas fue tocarte los hombros, apretarte el brazo o la pierna... 
Con esto no quiero decir que quiero boda o una relación ya, solo decirte que quiero conocerte, compartir más domingos y más días así, que me cuentes de tus viajes, de tus competencias y carreras y decirte que tú puedes y que quieras apostar por conocerme. 
Sí, sí me pones nervioso y sí, sí me da miedo ser vulnerable pero me pregunto "¿qué es lo mejor que podría pasar?" 

¿Qué dices?


domingo, junio 02, 2024

A veces la mejor decisión también duele

 Escribo esto con el mayor de los agradecimientos, y también con una profunda tristeza mal trabajada a lo largo de 3 años. 

No, no es tu culpa, creéme, es mi responsabilidad. Suena maduro decir eso "es mi responsabilidad" pero decirlo tampoco lo hace menos doloroso. El poder hablarlo frente a frente o pensar que leeras estás líneas al menos, me hace sentir más tranquilo, siento que este escrito llegará a buen puerto y cumplirá su cometido. 

Sabes, llegaste en un momento donde estaba en paz y tranquilo, con ganas de más de conocer otros lugares, yo te buscaba desde hacía mucho, sabía que estabas en en Chiapas, ¿donde más? ese lugar tan mágico, tan verde, con calles empedradas, con climas para abrazarme yo mismo con la chamarra mas calientita y ver las estrellas, oler el atol, escuchar la marimba del centro. Sabía que tenías que estar ahí, muchas veces alce la mirada al cielo y pedi que me llevaran a ti y el destino, los angeles, dios o la vida que está para condecer caprichos pero a su caprichoso antojo, le tomó 11 años llevarme a ti. 

Fue en línea, como todo lo de ahora, comida, ropa, teconologia, todo a un click de d


istancia y así fue. Puse mis preferencias, donde y como te quería, sabiendo que tendrías defectos y estaba dispuesto a correr el riesgo. Y los corrí todo al encontrarte. Te di mis datos, llamaste, me dijiste que fuera para San Cristóbal de las Casas y así lo hice un lunes 21 de junio a las 6 am.

Mejor recibimiento no pude tener, mandaste a alguien por mí al aeropuerto de Tuxtla, empaque muchas maletas, hace tres años no sabía viajar ligero, no sé sí hoy en día lo hago mejor, eso de viajar ligero, pero al menos lo intento. Lo que sí sabía es que quería que funcionara, quería quedarme allá, quería hacer mi vida allá y el cielo que ví hacía San Cristóbal subiendo desde Tuxtla me decía, "Sí, no pudiste correr mejor riesgo", un mar de nubes ante mis ojos me daba la bienvenida a lo que ya estaba siendo mi nueva vida. 

Cuando te conocí fue enamorarme de tus detalles, fue en el desayuno, eso no se olvida y creo que todos los que te hemos conocido no me dejaran mentir, estar dentro de ti y poder recorrer todos tus espacios es una delicia, trater de averiguar porqué el acomodo, los libros, las antiguedades, los radios viejos, los autores, los cantantes, los poetas... con el paso del tiempo dejé de preguntarme y empecé a invertarme historias, otras veces me revelabas el porque y yo me sentía afortunado de poder desenmarañar un acertijo. 

Pasaron los días y encontré un lugar para mi, no lo pude llamar mío, mi hogar, mi casa, porque algo me decía que no serías para siempre, tal vez mi miedo al fracaso, tal vez lo que veía no me hacía decir: dejate ir, haz de este lugar tu nueva vida para siempre. No pude. 

Te veía tan comodo, creciendo, alimentandote de la gente que te rodeaba y al inició me dio mucho gusto conocer perdonsas que habían estado desde el inicio y hablaba de ti como un milagro y con mucho agradecimiento, eso contagiaba, y eso me hizo estar ahí seis meses. Luego vino un viaje y un nuevo inicio, quise estar ahí, pero también fue conocer gente que sabía de tu grandeza, pero también sabía tus carencias, sabía tu esfuerzo y también tu frialdad, pero eso no importaba, yo quería aprenderte, saber los comos de tu visión, saber esa pasión por crear cosas tan perfectas a la vista y imperfectas de cerca, pero eso no importa, porque quien decide conocerte basta solo pasar unas horas contigo, las suficientes para caer maravillados e irse con esa emoción y querer regresar muchas veces, pero los que se quedan contigo, los que están 24/7 contigo saben los detalles incomodos, lo que duele, lo que pasas por alto porque la necesidad es grande y tal vez la confiaza de encontrar algo mejor es muy poca y por eso decides quedarte, no hablar en el mejor de los casos y en otras, me tocó conocer, personas que hablán de más, que divulgan tus defectos o personas que estan urgidos de ser escuchados, de ser entendidos y en esos recorridos donde se repetia la misma historia, de gente en busca de querer desahogarse de ti, fue cuando supe que algo no me cuadraba. 

Hablé con pasión de ti, de tu alcance, de tus logros, de las cosas que te hace grande, que son muchas, muchísimas, pero las que no quieres ver por incomidad, porque son tonterias, porque te pegan en la utilidad, son las que me ponían pensar, esas no las comentaba, solo asentía al oirlas, pero no las repetía. 

Ese dilema me llevó a otro año dentro de ti, vinieron más proyectos, más obras maestras, más lugares hermosos, más historias que contar y más te pude conocer o desconocer mejor dicho, pero estando en Chiapas me hize el loco, me ignoré a mismo por las mismas razones que lo hacen las demás, falta de confinza en la vida y en mis talentos... mejor algo seguro a medias que correr otra vez el riesgo de empezar de cero, total, estaba la selva para buscar alivio, los lagos para calmar las ansias, los ríos para dejarse ser, los bosques para oir algo más que lo repetitivo de todos los días.

Emepece a notar lo que era notable, las diferencias que hacías, la claridad que pedías pero que nunca llegaba a los demás, o al menos a mi, a hacer menos mi labor que solo buscaba hacer más grande tu proyecto. Lo peor fue que lo noté y lo callé porque venía otro proyecto del cual era una dicha poder decir "yo formé parte de ese espacio" y me volvía a arremangar la camisa y a darlo todo de nuevo, guíar a otros, hacer creer a otros lo que yo ya no creía, pero todo porque me apasionaba estar ahí... y así pasé otro año creyendo que todo iba a mejorar, creyendo que tal vez entendería tus formas y sería capaz de sobrellevarlo como lo hacían los demás, que ya se veían cansados, ya pedian cambios pero tus proyectos siempre seducen, la gradenza reenamora y ahí van de nuevo. 

En medio de tanta música, madera y detalles, en medio de tanta belleza también corren las injusticias, pero no pasa nada, la gente no sabe, bajale el sueldo, no pasa nada. Mandala a otros estados a pesar de que no quieren, no pasa nada, la gente aguanta. El discurso que das en primera persona es maravillo, pero creo que llega de manera equivocada o también me pongo a pensar ¿qué tan honesto es de donde nace? porque la realidad es otra. Podría contar las historias ajenas pero no es el punto de esta historia. 

Cuando los malos modos me nacen y la pasión me empieza a faltar es cuando sé que algo no me va bien. Cuando empiezo a filtrar la frustración en mis contestaciones a otros, algo estoy manejando mal y pues a ser honesto conmigo mismo ¿esto es lo que quiero pemear en la gente? No es la contestación pero el cansancio ya es mucho y lo mejor es terminar esta relación, que solo es laboral, pero no deja de ser una relación. 

Regreso al momento en el que dije que sí a este trabajo y me duele la expectativa, me duele mi deseo de que funcionara, de que este sería el bueno, de que aquí podría crecer y establecerme, pero lo que me duele más es que supe a los pocos meses de que aquí no sería y me aferré, me quise quedar, quise que ahí fuera, quise que tanta belleza bastara y no fue así. 

Agradecido me voy porque sí, sí aprendí mucho, pude conocer mucho más de lo que esperaba, conocí gente super inteligente, gente con un gran corazón, gente muy divertida y gente con mucha pasión por lo que hace. Agradecido porque pude crear, pude planear, analizar y dar resultados, gracias por lo bueno y también por lo malo. 

El gran aprendizaje es que el tiempo es lo unico que no vuelve y a pesar del dolor de dejar todo lo que conocí por tres años, elejirme a mi es la mejor decisión, a pesar del miedo, la ansiedad se me repita la misma palabra: confia...

miércoles, abril 17, 2024

Abrazos perdidos

Canción para leer: Camino para volver - Conchita

Si los hubiera abrazado más pienso que tal vez se hubieran quedado más, no lo sé y no lo sabré jamás, pero con cada pérdida queda un hueco y a veces el dolor me llegó años después... de haber entendido su presencia, su falta sería menos.

Si supieran que cada uno de ellos me formó y me regaló momentos precisos, historias para contar, detalles que no quiero olvidar, sabores que quiero volver a probar y aromas que me hacen falta.


Si lo hubiera abrazado más tal vez no se hubieran ido sin despedirse, si lo hubiera escuchado más tal vez aún estarían aquí celebrando su cumpleaños en los 17 de abriles que me han hecho falta. Si lo hubiera abrazado más tal vez hoy estaríamos comiendo pastel y riendo de las tonterías de la vida o hablando de lo infelices que somos en algún ámbito de la vida, pero de lo agradecidos que somos por tenernos...


A la abuela de Monterrey, si la hubiera abrazado más y llevado a más lugares se hubiera dado cuenta que no todo es enojo y arduo trabajo, que no todo es preocupación... Si la hubiera abrazado tal vez hubiera sido menos dura y menos huraña, tanto la lastimaron que se protegió en exceso y llegar a su corazón era de valientes... Llegué... porque al final por teléfono nos decíamos que nos queríamos mucho y hoy en día sigo pensando en sus salsas y llorando como no lo hice la primera vez que se fue cuando miro al cielo y necesito fuerza.


A la bisabuela mágica, si la hubiera abrazado más, hubiera conocido más de su pasado y de su historia llena de magia y secretos, me forjo y sabía que iría por buen camino a pesar de mi mal comportamiento y lo travieso que era, porque si la hubiera abrazado cada vez que me sirvió té de manzanilla con leche, cada vez que me dio pan con leche o atole de sabores en el pocillo azul de toda mi infancia, tal vez mi pasado tendría más sentido.


Al bisabuelo del ron con poquita Coca Cola, si lo hubiera abrazado, más hubiera sabido de sus mujeres y sus aventuras, de los lugares donde andaba cuando era buscado y también hubiera sabido si sentía paz cuando era encontrado, que era para él Veracruz, que extrañaba más y que agradecía el doble... pero me dio miedo el fin, y me fui alejando de a poco, lo dejé de abrazar, lo dejé de abrazar, lo perdí antes de que se fuera...


A la perrita que era y no parecía schnauzer, si te hubiera abrazado más hubiera entendido tu sufrimiento y te hubiera dejado ir... no tuve el valor y tu último aliento lo diste conmigo...



¡Caramba! sí que soy frío.... Tal vez no todos los días los pienso pero si todo el tiempo me hacen falta, tal vez los cuente mucho y del mismo modo pero lo que cambia son las palabras, mi ánimo o el lugar de mi recuerdo. Casi siempre les pido su apoyo, su fuerza, su guía y simpre siempre voy a pedir por encontrar un abrazo de ustedes.


Si los hubiera abrazado más...

1999 y las cosas que nunca me dije

  Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar que hace 26 años. Llegué al frente del edificio, crucé la recepción, subí las es...