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viernes, enero 23, 2026

El poder de una tortilla y la magia de una salsa.

Yo creía que todo se iba aligerando con el tiempo y los años sin embargo a mayor entendimiento, más es la responsabilidad y a veces me castigo al ver mi pasado con la lupa del entendimiento presente y veo las fallas que tuve y por más que me digo que hice lo que pude con el conocimiento que tenía, sigo juzgándome con el conocimiento presente y eso me lleva al dolor, me lleva al recuerdo de ella, una mujer dura, estricta, la que no decía lo que sentía y ahora me pregunto tantas cosas, quisiera hacerte tantas preguntas y me gusta jugar a que me contestas en la cotidianidad de mis días. 
¿te sentiste amada?, me llega el olor de una tortilla en un comal. 
¿sabías cuanto te amaba? una salsa molcajeteada enfrente de mi. 
¿te dije te quiero las veces necesarias para hacerte verte lo especial que eras para mi? el recuerdo de tu mandil
¿me perdonaste las veces que te conteste mal? la imagen de tu cocina con luz cálida y olor a café con leche. 
¿estás orgullosa de mi? me sirven los frijoles negros que tanto amo.
¿estás bien? suena alguna canción norteña.
¿sabes que era feliz estando contigo? se abre un refrigerador mientras alguien llena una jarra con agua 

Daría 10 años de mi vida por estar sentado frente a ti otra vez y verte recoger las morusas de la mesa con tu dedo índice y tirándolas con elegancia en tu plato vacío mientras suena la estación del Barrilito. Daría 20 años de mi vida por abrazarte una vez más y decirte perdón por no haberte hecho la vida más fácil y gracias porque tu hiciste la mía más llevadera, perdón por no haberte dicho gracias hace 20 años por haber estado cuando otros decidieron no hacerlo, gracias por no darte por vencida. 

Escribo estas líneas y ahora entiendo tantas cosas, entiendo la felicidad de una tortilla con salsa, entiendo porque soy incapaz de tomar café negro y porque amo el café con leche, ese olor y saber me hace sentir querido. Los frijoles negros con tu sabor me hacen creer que estás aquí, que estás a unos pasos en la cocina terminando de preparar los platos que nos darás a comer, huevo para desayunar y café con pan para cenar,  cuando escucho un norteño te veo sonreír de reojo y gritar ajua y eso me llena el alma. 

Me gusta creer que estás aquí, que me respondes. 
Me gusta acordarme de las últimos años que cuando te marcaba por teléfono y terminábamos de hablar ya me decías te quiero.
Me gusta comer comida casera y con cada cucharada sentirte cerca.  
Me gustaría soñar esta noche que tomo un teléfono de cable, marco las teclas de tu número y oír tu voz con eso todo duro, seguro, amoroso a tu manera.. y me digas...  

sábado, agosto 23, 2025

El jardín que no sabía que tenía

Y se paró en medio de la sala, nadie lo veía, pero todos sabían que estaba ahí. 
Estaba ahí, sin hacer ruido, sin moverse, solo viendo, mirando... observándolo todo. 
Estaba en un jardín que nunca había visto como suyo porque nunca había tenido tiempo o más bien nunca se había hecho de él para observarlo. Tanto trabajo para una sola vida que nunca había visto así, reunido en un solo lugar - Ah chingau... ¿este es mi jardín?, ¿en qué momento planté y crecí todo esto? - se preguntó para si mismo, mientras le daban ganas de abrazar todo lo que veía ahí reunido pero sabía que ya no era tiempo, el suyo había pasado y se volvió a decir - tan poquita vida en tan solo 73 años, ¡que poca madre! - 

Parado ahí en mitad de todo, lo supo después de habérselo preguntado - A huevo, este es mi trabajo - Un montón de emociones lo recorrían, emoción de verlo todo junto, tristeza de saber que ya no podría trabajarlo, melancolía de no haberlo aprovechado más, asombro por nunca haberse aplaudido tan excelentes frutos, dolor de saber que tenía renunciar a él, consuelo de saber que solo su cuerpo se rendía pero no su alma, coraje por no poder abrazarlo una vez más, coraje por no sentir el calor de todo lo que formaba ese jardín y a pesar todo sintió amor, mucho amor.   

-¿Ah que jijos?, ¿en qué momento crecieron tanto? - se preguntaba mientras veía lo que tenía ante sus ojos, ese jardín formado por sus hijos, por sus nietos y bisnietos... amigos de la vida, comadres, yernos, sobrinas y los agregados de todos los que eran su raíces, mejor dicho los que fueron sus raíces, ahora él que alguna vez fue tronco fuerte, le toco ser hoja movida por el viento y llevada a un nuevo lugar, alguien alguna vez dijo, lo fuerte no está en la perdida sino en lo que renuncia uno y él tuvo que renunciar a todo eso, no por falta de ganas o de amor, simplemente lo alcanzo el proceso de la vida, pero al verlo todo ahí, lo supo, lo supo una y mil veces - pinche vida que bonita me tocaste cabrona - 

Mientras todos los asistentes a su misa de cuerpo presente, estaban con la mirada gacha, al parecer buscando los cachitos de sus corazones  rotos, el los veía niños, jugando en su casa, comiendo mariscos en alguna playa, brindando con el amigo presente y recordando a los ausentes, añorando el tiempo que no tendrá más con los nietos, el no poder ver sus logros y penas, el no poder abrazarlos una vez más hacía que él también agachara la cabeza, pero no - ni madres, que los minutos que me queden sea viéndolos, memorizándome sus caras - usaba ese tiempo incierto para recordar lo bonito, soltando lo que alguna vez hirió, esperando ser perdonado por las faltas u omisiones, maldiciendo el cáncer no por el dolor que este acarrea sino por hacer pasar por más penas a sus hijos, lo que siempre quiso ser para ellos fue un plato de comida, una canción, un tequila, una grosería que descargara el alma, no una enfermedad - pero ya basta de chingaderas, así las cosas, yo ya no estoy y ustedes se quedan, cada uno con su dolor, ustedes por dejarme de ver y yo por no haber tenido una ultima comida todos juntos, bendito dios que sé que no se quedan solos, que están rodeados de chingos de gente, de buena gente, de gente chingona para que los saque adelante. Ay que pendejo yo, como si me escucharan, ya me largo a la chingada antes de que me den ganas de soltarme a llorar y las lagrimas no me dejen verlos por última vez-  En ese momento se oyó la voz de un extraño diciendo - la misa ha terminado - y él se volteó sin saber a donde ir, se sintió perdido, - a que la chingada, y ahora qué - sin acabar de decir la sarta de groserías que eran peculiares en él, sintió una mano tomar la suya - ¿Tere eres tú? - preguntó, y como respuesta obtuvo solamente un apretón de manos y los ladridos de dos perros que los acompañaban. 

Y su jardín se quedo muy triste, pero todo estaba en las raíces y esas estaban muy bien plantadas. 

A la familia Piña y sus pilares. 

miércoles, abril 17, 2024

Abrazos perdidos

Canción para leer: Camino para volver - Conchita

Si los hubiera abrazado más pienso que tal vez se hubieran quedado más, no lo sé y no lo sabré jamás, pero con cada pérdida queda un hueco y a veces el dolor me llegó años después... de haber entendido su presencia, su falta sería menos.

Si supieran que cada uno de ellos me formó y me regaló momentos precisos, historias para contar, detalles que no quiero olvidar, sabores que quiero volver a probar y aromas que me hacen falta.


Si lo hubiera abrazado más tal vez no se hubieran ido sin despedirse, si lo hubiera escuchado más tal vez aún estarían aquí celebrando su cumpleaños en los 17 de abriles que me han hecho falta. Si lo hubiera abrazado más tal vez hoy estaríamos comiendo pastel y riendo de las tonterías de la vida o hablando de lo infelices que somos en algún ámbito de la vida, pero de lo agradecidos que somos por tenernos...


A la abuela de Monterrey, si la hubiera abrazado más y llevado a más lugares se hubiera dado cuenta que no todo es enojo y arduo trabajo, que no todo es preocupación... Si la hubiera abrazado tal vez hubiera sido menos dura y menos huraña, tanto la lastimaron que se protegió en exceso y llegar a su corazón era de valientes... Llegué... porque al final por teléfono nos decíamos que nos queríamos mucho y hoy en día sigo pensando en sus salsas y llorando como no lo hice la primera vez que se fue cuando miro al cielo y necesito fuerza.


A la bisabuela mágica, si la hubiera abrazado más, hubiera conocido más de su pasado y de su historia llena de magia y secretos, me forjo y sabía que iría por buen camino a pesar de mi mal comportamiento y lo travieso que era, porque si la hubiera abrazado cada vez que me sirvió té de manzanilla con leche, cada vez que me dio pan con leche o atole de sabores en el pocillo azul de toda mi infancia, tal vez mi pasado tendría más sentido.


Al bisabuelo del ron con poquita Coca Cola, si lo hubiera abrazado, más hubiera sabido de sus mujeres y sus aventuras, de los lugares donde andaba cuando era buscado y también hubiera sabido si sentía paz cuando era encontrado, que era para él Veracruz, que extrañaba más y que agradecía el doble... pero me dio miedo el fin, y me fui alejando de a poco, lo dejé de abrazar, lo dejé de abrazar, lo perdí antes de que se fuera...


A la perrita que era y no parecía schnauzer, si te hubiera abrazado más hubiera entendido tu sufrimiento y te hubiera dejado ir... no tuve el valor y tu último aliento lo diste conmigo...



¡Caramba! sí que soy frío.... Tal vez no todos los días los pienso pero si todo el tiempo me hacen falta, tal vez los cuente mucho y del mismo modo pero lo que cambia son las palabras, mi ánimo o el lugar de mi recuerdo. Casi siempre les pido su apoyo, su fuerza, su guía y simpre siempre voy a pedir por encontrar un abrazo de ustedes.


Si los hubiera abrazado más...

viernes, septiembre 01, 2023

La vida en sí...

NOTA: antes de leer poner como soundtrack "God moving over the face of the water"

6:30 de la mañana, es una mañana fría de Mayo en esa parte del mundo, el hielo ha dejado de cubrir de blanco todo, se siente el calor del sol a pesar del aire frío de esas horas. Me visto, me pongo mis calcetines amarillos, como me ha gustado ese color de siempre, tan lleno de vida, siempre me recuerda al sol que dibuja de niño, con ese amarillo canario. Me apuro porque sino la mañana del sábado empezará a despertar a la ciudad. Me aseguro de poner agua en la mochila, repelente contra mosquitos, en el lago siempre hay; me llevo bloqueador, un par de manzanas y listo. Me pongo mis patines, me pongo los audifonos y pongo en modo repetir la canción "God moving over the face of the water" de Moby, no soy su fiel seguidor, simplemente aplaudo y valoro que alguien con unas notas, con unas letras, me haga vibrar. Subo las escaleras, cruzo la puerta y salgo, el frío de Mayo cumple su promesa, sale vapor de mi boca al exhalar, caliento mis manos frotandolas, llevo una chamarra ligera porque sé que el frío no durará mucho. 

La calle está tranquila, no hay gente en ella, solo el sol que empieza a pegar en el pasto y a contra luz las gotas de agua de la noche de hace unas horas. La sombra de las casas juega conmigo al momento en que paso frente a ellas y sentir el frío, luego el sol y un poco de calor, sombra y el frío, el sol y el calor de nuevo. Los árboles tienen áun pocas hojas, están en ese proceso de soltar el duro invierno y empíezan a abrazar la primera. Las primeras notas del piano de la melodía de Moby,  me hacen sentir mas fuerza a cada zancada, bendigo ese sentimiento de sentir, de estar presente, de poder escuchar como la ciudad va despertanto un poco más a cada nota, a cada centímetroque avanzo... Los negocios que paso empiezan a abrir sus puertas, a barrer su cachito de acera, las cafeterías empiezan con ese olor a café recién hecho, no era asiudo a esa bebida en ese entonces, pero estoy seguro que las promesas que prometia esa bebida, las estaba cumpliendo a esas personas con tazas en las manos a esa hora. 

A cada paso, cada vez que mis piernas me impulsan más hacía el lago que está en la parte baja de la ciudad, la velocidad aumenta, el aire empuja mi chamarra, los bellos de mis piernas se erizan... la canción de Moby me lleva a un viaje dentro de mi viaje, saludo a un desconocido de una panadería - buenos días- le digo, él asiente y continuo. 

La melodía llega a su climax, el lago aparece ante mi, patino más rápido, siento la vida. Veo un puente de concreto, lo cruzo por abajo, apresuro el paso, no hay autos, solo aire, sonido, tranquilidad... Llego al camino para bicicletas que rodea el lago, lo recorro más rápido, no hay coches que me hagan tener cuidado, no hay gente. A mi lado, un tipo de trigo que tiene las espigas rojas, no sé su nombre, solo sé que se mueve a favor del viento, la melodía está por acabar, empieza a bajar el ritmo, no porque esté cansada, sino porque da paso a la tranquilidad después de haberme llevado por tan corto pero largo y placentero viaje... vuelve a iniciar la melodía.

Níngun amor del pasado me atormenta, no pasa por mi cabeza los amores que están por venir, en ese momento no sé de perdidas ni de consuelos, los que amo están en mi corazón, la melodía vuele a llevarme a emociones "sublimes", esa palabra suena rimbombante, pero no hay otra para describir ese estado donde mi cuerpo es uno con el aire, mis pies son uno con la tierra, mis oidos sienten, mis ojos lloran por esa paz chiquita que me da el lugar, la música... la vida. 

Por unos minutos no sé del cáncer que tocaría a mi abuela unos meses después ni el de mi madre unos años más adelante, no sabré de los aciertos o descalabros que los cambios que haga me traeran. En esos momentos ni idea tengo que conoceré un amor que me hará estallar de todas las formas posibles y también me haría conocer la más profunda tristeza. Menos estaba en mi cabeza que años después podría nombrar las emociones y poder sentirlas y poder contarlas y poder ser honesto ante ellas. En ese momento somos yo, mis patines, la mañana, el aire contra mi cuerpo, el lago reflejando el sol, la paz, esa sensación de calidez, ese amor por algo que estoy a punto de descubrir que no sé si tarde o me estaba adelantando, la música vuelve a subir, vuelve a llevarme... me lleva... y justo ahí es cuando toco la vida. 


Después de muchos años de avanzar por fin me dentego a sentir la vida, la vida, solo la vida. 


miércoles, marzo 22, 2023

– Dilo, deja que salga – me dijo...

 Puso su mano sobre la boca de mi estómago, la mantuvo ahí y dijo

-habla

- ¿qué quieres que diga?

 – no tú, tu cuerpo, deja que hable.

Y mi cuerpo habló, de pronto un frío recorrió mi piel, pero no de fuera, sino de dentro, un nudo en la garganta, un par de lagrimas salieron de mis ojos sin explicación.

-Dilo, deja que salga – me dijo.

-No me dejes

Mi razón no entendía lo que boca decía… pero al sentir las palabras por segunda vez llegaron a mis todos esos momentos que no entendí en emoción, pero si en razón: todo pasa por algo. Esto es para que aprenda algo. Claro, este me llevará a otro nivel. No llores, no hay tiempo para eso, hay que estar a salvo. Sonríe todo es mejor sonriendo. Fíjate en no molestar, mejor apoya, tienes que ser fuerte para los demás. No sientas, escucha a los otros, acompaña a los otros.

Tanta razón fue guardando ese sentimiento entre los pulmones y el estómago, ese lugar cómodo donde aprendí a que con azúcar se callaba la maldita esa, esa que de pronto dejaba de ponerme de mal humor con un pastel de chocolate, unas galletas oreo de vainilla, una Carlota de limón. Ese que salía con mascará de ira haciéndome odiar al mundo, a la vida, a mi familia, a mi suerte, mi lugar, mi espacio, mis decisiones, me era más fácil odiar que aceptarla.

En ese momento, con la mano de un extraño en la boca de mi estómago, broto esa sensación de derrota, ese cansancio, se me borró la sonrisa y la pude aceptar. La tristeza.

-Di lo que no has dicho, no a mí, sino a ti – me dijo el extraño – ¿a quién le dices que no te deje?

En ese momento muchos momentos en mi vida fueron brotando.

A esa perrita que atropellaron cuándo yo era niño y no pude despedir y en vez de eso, arranqué en ira destruyendo todo, “no me dejes” quería decir, pero ya era tarde y no recuerdo que pasó días después, no recuerdo si me explicaron la muerte, no recuerdo si me abrazaron, solo recuerdo esa ira.

Esas ganas de decirle a mi mamá, “no me dejes” cuando decidió irse por su seguridad y para iniciar de nuevo con nosotros unos días después, yo sentí que fueron meses y que ni siquiera pude decirle eso porque se fue sin explicarme nada.

A mi papá cuando pudo quedarse a mi cumple pero prefirió irse a estrenar una raqueta, “no te vayas, quédate” quería decirle, pero mi razón convertida creció en ese momento, seguro tenía sus miedos y razones, pero me hubiera gustado que se quedara.

A Daniel cuando decidió que era mejor el suicidio que quedarse a jugar un rato más play, a contarnos los pesares de la vida, “no te vayas, quédate, esto vale la pena a pesar del dolor, son más las cosas buenas que malas, juntos se siente menos feo” es lo que me hubiera gustado gritarle al oído, abrazarlo antes de que decidiera cortar su respiración.

A mi abuela María, la mala unos días, la dura otros, la que hacía milagros con la inestabilidad de mi padre, la que estuvo siempre con una salsa, tortilla y frijoles como base de todo alimento. “quédate un poco más, vamos a comer juntos, déjame llevarte” pero no pudo, el carbón de su infancia pasó factura a sus pulmones, eso y el cigarro y pues no sufrió mucho, pero yo sigo buscándola en un buen taco, una salsa tatemada y unos frijoles negros.

El mejor consejo de todos, “no mata el alcohol, lo que mata es la coca” decía mi bisabuelo, “no te vayas todavía, aún tenemos muchas celebraciones por delante” y tanto celebró que hasta se hizo amigo de su cáncer, tanto tanto que no supo que lo tuvo.


Mi mejor amiga, después de 14 años me cumplió el deseo de que si se iba a morir fuera en mis brazos y a pesar de eso y ciego de su sufrimiento le pedí “no te mueras, no me dejes, a quién le voy a contar todas mis locuras, No te mueras y prometo sacarte más a pasear, pero no te mueras” Me miró de forma cansada y yo le pedí perdón por todo y le agradecí por esos 14 años pero aún no quería que se fuera.

La bisabuela del té de manzanilla con leche, la de la panera llena de conchas y gendarmes, a la que le tomaba de su monedero para comprarme tonterías, la de la magia…. No le pude decir nada porque tenía muchas batallas en la mente y no se me ocurrió decirle nada en ese momento. Hoy día, si le pudiera decir algo sería: gracias por no dejarme sin rumbo y hacer lo mejor para mi a pesar de tus años y perdón por toda la lata que di.

A mi abuelo el que prefirió irse lejos, el que no quería incomodar, ponernos en peligro, el deportista incansable, el taquero, el necio que prefería dormir con el control en mano antes de cederlo. Gracias por ser hilo conductor, gracias por ser el padre de mi madre, gracias por hacerla feliz, gracias por mi infancia de galletas, tacos y paseos a lugares asombrosos.

Tantos momentos tristísimos para mí, tanto dolor callado, recuerdo haberme derrumbado a mi manera, pero no recuerdo haber pedido ser abrazado o consolado, hice una constante el “ser fuerte” y luego enojarme porque nadie estaba para mí. Un ciclo donde yo era fuerte para que nadie se me acercara porque si lo hacía me quebraría y saldrían no sé que cosas, para después recriminar que nadie estaba para mi y luego ser más fuerte para mi porque los demás a mi alrededor suponían que yo estaba bien.

No es que al día de hoy ya vaya llorando por la calle o que a la primera perdida o bajón vaya a ser otro, para empezar pido al universo por no tener otra perdida, pero como sé que esas son inevitables, me pido a mi mismo la capacidad para poder vivir las penas a través de todas las emociones respetando a cada una en su proceso, sin estancarme, sin acortarlas, sin alargarlas, sin disfrazarlas… sintiéndolas… fluyendo.

-Dilo, deja que salga – me dijo, y así está siendo.

lunes, enero 09, 2023

Un adiós para una gran bienvenida

Entré a mi primer trabajo formal con un nervio, a los 18 la vida se me había ido en la escuela y un par de trabajos para estudiantes de fines de semana, era una operadora de fondos de inversión cuando recién empezaba el boom por ellos. Para esos entonces era más inseguro de lo que soy ahora, yo el estudiante de escuela pública en el medio financiero en medio de puras chicas, casi todas guapas y tan seguras de si mismas, bastaba verlas para saber qué era lo que querían en la vida. Recuerdo haber entrado a la oficina que ocupa el área de telemarketing y estaba llena porque había entrevista en televisión y estaban tomando llamadas, también recuerdo que fuiste tú la que se me acercó con la sonrisa más franca y a pesar del estrés del momento, benditos días aquellos donde el estrés era no perder llamadas y de hacerlo yo creía que era algo de vida o muerte… que digo benditos días, más bien bendita vida que hace ver los pesares como algo relativo. En fin, ahí estaba yo cuando de pronto te acercaste con tu sonrisa bonita y me hiciste sentir bienvenido, fuiste mi primer gran recuerdo de ese lugar.

-Hola, soy Sandra- dijiste, no recuerdo el resto de la presentación, pero contigo me sentí menos nervioso, con menos miedo. Dios... ahora entiendo que no son los lugares o los momentos, son las personas las que me hacen los recuerdos valiosos. No convivimos mucho tiempo, pero el tiempo que lo hicimos siempre tuviste una sonrisa grandota, un abrazo, un “bombono” para mí, sin importar que yo tuviera la cabeza en la luna y no compagináramos en salidas o metas, siempre te sentí como alguien bonito.

Soy muy agradecido con las personas que me dan paz y tu me la dabas, por ello a pesar del tiempo siempre quise saber que estabas bien, me daba gusto verte cada vez más guapa, más segura, más decidida. No puedo decir cosas como fuiste la mejor porque no convivimos mucho, además de que te veía como una humana con tus claros y tus oscuros, con locuras, disfrutando, cantando a Alejandro Fernández, y siempre con esa sonrisa grandota que me regresa al “hola, soy Sandra”.

Hoy me dijeron que ya no estabas y se me hizo el corazón chiquito, algo se me rompió un poquito, y no deje de pensar en tu sonrisa y en tu cabello y en todas tus fotos. No voy a decir que éramos los mejores amigos, los más cercanos, los más íntimos porque no, no lo éramos. Solo te puedo decir que para mí fuiste y siempre serás la mejor bienvenida, la más bonita.

Sabes bombona, estoy seguro que a donde quieras que estés, la vida, el universo o dios te recibieron de la misma manera, puedo asegurar que quién te recibió se presentó contigo te sonrío de manera sincera y te hizo perder todo miedo, hizo desaparecer todos los nervios y te sentiste en paz y tranquila… confiada.



Sandra, en donde quieras que estés mi gratitud total siempre, te quiero bombona  

domingo, mayo 01, 2022

De sueños, patines y recuerdos

¿Alguna vez han soñado con alguno de sus muertos y no quieren despertar? Pues eso me paso ayer... Soñe con uno de los míos y regresaba y no lo creía y el me decía que estaba aquí, que no se iría, y yo sabía que era un sueño y por lo mismo no quería despertar. Mala suerte la mía, desperté y él no estaba, solo en sueños se puede tener todo y después perder el infinito con solo abrir los ojos. 

Al día siguiente soñé que lavaba mi baño a conciencia, estaba preocupado por dejarlo más que limpio y como la vida y el universo no se han digando a cumplirme mis sueños, pues me lo tuve que cumplir yo y a lavar se ha dicho, compré mis guantes de plástico y cloro y pues a hacer realidad los que están en mis manos, esperando que al divina providencia, el universo, la vida me los cumpla todos y me deje a mis muertos aquí para platicarles mis días, me cumpla el beso más bonito que me han dado y me deje toda la vida en Holbox o pasear por Inglaterra donde seguro será mi boda... aunque sea en sueños. 

Sé bien que los sueños, sueños son, que mi tarea es vivir la vida y perderme en nuevos lugares, tomar decisiones, buenas o malas, quedarme en cama o ir a patinar, vivir aquí o allá, trabajar de esto o de aquello... pero vivir, estar aquí. Para mi no hay momento más en este mundo que cuando tengo ruedas en los pies y juego a patinar el mundo. La sensación del aire en la cara, el trabajo en cada zancada, sentir el solo en la piel, ver la gente pasar, sentir los arboles cerca, para mi eso es vivir la vida, conectar y estar más presente en el aquí y ahora, en parte para no caerme y como dice mi buen amigo Emma, teniendo una visión panorámica para ver la foto completa. Caray amigo Emma, ese consejo que a lo mejor no fue consejo y solo fue un comentario al aire como lo traigo en el corazón cada vez que mi mundo se cierra y se me apaga el ánimo... ¡Ve el panorama completo! me grito y es cuando empiezo a vivir de nuevo de manera decente. 

En las zancadas de hoy andaba cuando vi de pronto un campo de baisball, oyendo la emoción de cuando un jugador gabana una base y luego otra, las pequeñas gradas emocionadas y justo ahí me vino la cara de una mujer que ha ganado muchas carreras, que disfruta ese deporte y lo hace tradición en su pequeña. Ella que recorre el camino también con carreras perdidas, de esas que hacen que uno vaya con el corazón mordido, incompleto... ¿cómo florecer uno después de haber perdido lo que uno esperaba con tanto anhelo? 

Sigo patiando y de pronto la canción que mi madre cantaba la última vez que la vi, y la respuesta a pregunta llega sola: uno florece con amor, uno florece después de haber pasado por las cuatro estaciones, uno florece con la mano de los que ama en el hombre y el corazón. Mi madre que ha perdido tanto y que le han roto los sueños varias veces sigue sonriendo, sigue cantando, sigue dejandome oir su voy y saberla viva me es florecer después de un día pesado. 


Estoy sudando como loco, siento el cansancio en las piernas, el sol me ha dejado exhausto y solo quiero descansar... y es cuando de pronto llego a un árbol enorme que no había visto, no sé ni como se llama pero me atrapa, me enamora como si en mis sueños lo hubiera esperado toda la vida, me acuesto debajo de él, le hablo de mi familia, de mi pesares y juego a que me escucha y me siento menos solo y más en compañia. A él le pido que a través de la tierra le cuente a mi familia que estoy bien, que sigo soñando, sigo patinando, sigo estando aquí, con un panoroma amplio, floreciendo con desfalcos y contratiempos, conectado de alguna manera con los que amo. 

Y así mis días entre sueños, patines y recuerdos. 

domingo, agosto 02, 2020

La mejor amiga del mundo

Cuando te conocí, no sabía la aventura que estaba por vivir. Cuando entré a recogerte tú me escogiste, recuerdo que aventaste a tu hermana con tal de ser tú la que cupiera en mis brazos, desde ahí supe que para toda la vida, ya fuera la tuya o la mía, pero seguro estaba de que sería para toda la vida. 
Hoy, a 7 meses de tu partida, me preguntaron que quién eras tú y mi respuesta fue: el amor de mi vida. Fuiste esas caminatas con frío o con calor que me obligaban a cuidar de ti en vez de solo a mi.
Eres y siempre serás esa silla mordida en tus ratos de ansiedad o soledad. 
Eres ese ladrido desesperado cuando nos íbamos alejando de la casa. 
Eres esa mancha en la pared junto a mi puerta que me recuerda que por ahí te hacías espacio cuando la puerta estaba entre abierta. 
Eres esos dos platos rojos, mi color favorito, donde muchas veces te vi empujar tu comida con desagrado cuando otra vez te tocaban croquetas. 
Eres esa culpa por haberte regañado cuando te comiste la portada del libro de Angeles Mastretta que mi amigo Anibal me regaló. 
Eres esos paseo a Chapultepec, cuando ibamos a dar la vuelta solos tú y yo y eres ese salto con ganas de atrapar un pájaro y por imprudente terminaste en mojada en una fuente, tú que tanto odiabas el agua. También estuviste en la Maquesa con toda la familia o Huasca donde no se sabía quien era el más desobediente de todos los niños: tú, Richie, Diego o los tres juntos. O también ese paseo al Nevado de Toluca, ¡como nos divertimos y como te cansaste! Compartimos tú y yo a mis tres perritas favoritas y ahí iba yo con mi manada de perras riendonos, sacandonos fotos contigo en ese viaje... yo ahí sabía que ya empezabas a despedirte y aún así tantos lugares que me hicieron falta contigo, tonto yo que creí que eras eterna. 

Hoy me dijeron que lo que yo traigo es tristeza atorada o mal manejada, alguien más me dijo que la tristeza no se maneja, solo se deja libre, se deja salir y yo te traigo callada desde hace 7 meses. 

Es que solo fuiste un perro, es que ya estás descansando, es que ya estás en paz, es que afortunada tú por habernos tenido como dueños, es que viviste muy bien, es que... es que... ES QUE YA NO ESTÁS, digan lo que digan, y por más que yo quiera creer que estoy bien, porque solo fuiste un perro, la verdad es que no, la verdad es que te extraño mucho. Tú me escogiste, tú me esperabas, tú me buscabas, tú te deshacías en amor cada vez que yo llegaba a casa, tú exigías mi atención rompiendo todo lo que se te pusiera en frente, tú estuviste siempre cuando yo regresaba de quién sabe que locuras y mis intentos fallidos por irme a quien sabe donde, pero por más que fallará en ir y venir, enamorarme y no, tú siempre ahí... con una oreja levantada y otra no, con tu pelo chino y gris, con tu aliento apestoso.

Y que decir con todas esas veces que creía que el amor me dejaba... tú te quedabas conmigo y me daba cuenta que el amor estaba ahí y cuando alguien me dice "el amor no existe", yo tengo la certeza de que sí existe y de que tuve la suerte de que me escogiera, de crecer juntos y ahora honrarlo.

Sí, todo proceso en la vida es nacer, crecer, a veces reproducirse, madurar y morir... y a pesar de que meses atrás notaba tu deterioro, creí que estarías conmigo un poco más, un año más, unos meses más, tal vez unos días más... pero ya estabas muy cansada, 14 años y medio de amor incondicional también tienen que transcender y hasta tus últimos días me hiciste feliz. 

"Bree, cuando te tengas que ir, que sea conmigo y en mis brazos" te decía mientras te abraza todos los días que pude abrazarte desde que te noté más decaída, incluso te dije "o dame una señal de que ya no puedes seguir aquí para que te ayude a partir sin dolor" y oh sí que lo hiciste. El viernes  27 de diciembre del 2019, te desmayaste de la nada, eso era inusual porque solo lo hacias con cualquier tipo de exaltación y ese día de la nada te desvaneciste y a pesar de que despertaste, volteaste a verme y ya no te pudiste parar. Lo supe con verte a los ojos, tú tiempo había llegado... necio yo que te pedía que te levantaras, "por favor Bree, levántate, todavía no te vayas, aún no estoy listo" pero tú ya lo estabas y ya no podías aguantar. Te cargué y perdiste el conocimiento en mis brazos, justo como te lo pedí. Dicen que el llanto de los vivos retiene a los que se van y tú regresaste de lo que pensé era tu partida. Pensé en llevaste al hospital, pero sabía y tú sabías. Te acosté en tu cama, que puse sobre la mía y me quede contigo viéndote sufrir en tus últimos momentos. De nuevo volví a pedir que no te fueras, "tú no, no me dejes, quédate por favor...", hasta que entendí. Minutos después y no sé con qué entendimiento le pedí a María, Vicenta y Daniel, mis muertos, que te vinieran a acompañar, que me ayudaran a que no sufrieras más, pedí y pedí y volví a pedir por que dejarás de sufrir y fue cuando tomaste una última inhalación, como si fueras a tomar impulso para un gran viaje y así fue... no volviste a inhalar y yo me quede con el corazón roto, vacío, en pausa y así me quedé 7 meses después de que te fuiste.

Ninguna otra emoción me permití, vivía agradecido de saber que los días eran iguales unos a otros, el resguardo de la pandemia fue mi guarida para no sentir nada y mi pretexto para no acompañar en el dolor a aquellos que dolor tenían, no tenía y aún no tengo las palabras para consolar a alguien, sino era capaz de ponerle nombre a eso que me tenía inmóvil, menos a acompañar a alguien más.

Sabes... el 4 de julio, llegó de manera abrupta a nuestras vidas una nueva mascota que quise desde que supe que llegaría a mi vida y justo con su llegada mi cuerpo y mi corazón necesitan ponerle nombre a eso que intente dejar dormido, inmóvil, muerto... la tristeza de no tenerte. 

El amor sana y mi nueva integrante vino a sacar ese dolor y tristeza de tu ausencia, a recordarme lo bonito de amar y gracias a todo lo que aprendí de ti, se que puedo hacerlo mejor porque me ayudaste a crecer. 
Sí, para muchos fuiste una perrita, una mascota, un animal... pero para mi fuiste mi mejor amiga. 
Siempre, siempre te voy a llevar conmigo BREE.
Gracias por tanto. 

 

Odiando odiar..

Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...