Cuando el corazón nos duele, cuando la razón nos falla, cuando sentimos de más al otro y de menos a nosotros, es cuando el amor se nos descompone y deja de parecerse al concepto de PARA SIEMPRE... Este espacio es para vaciar las penas porque a veces en las historias de los otros podemos encontrar consuelo
viernes, enero 23, 2026
El poder de una tortilla y la magia de una salsa.
sábado, agosto 23, 2025
El jardín que no sabía que tenía
miércoles, abril 17, 2024
Abrazos perdidos
Canción para leer: Camino para volver - Conchita
Si los hubiera abrazado más pienso que tal vez se hubieran quedado más, no lo sé y no lo sabré jamás, pero con cada pérdida queda un hueco y a veces el dolor me llegó años después... de haber entendido su presencia, su falta sería menos.
Si supieran que cada uno de ellos me formó y me regaló momentos precisos, historias para contar, detalles que no quiero olvidar, sabores que quiero volver a probar y aromas que me hacen falta.
Si lo hubiera abrazado más tal vez no se hubieran ido sin despedirse, si lo hubiera escuchado más tal vez aún estarían aquí celebrando su cumpleaños en los 17 de abriles que me han hecho falta. Si lo hubiera abrazado más tal vez hoy estaríamos comiendo pastel y riendo de las tonterías de la vida o hablando de lo infelices que somos en algún ámbito de la vida, pero de lo agradecidos que somos por tenernos...
A la abuela de Monterrey, si la hubiera abrazado más y llevado a más lugares se hubiera dado cuenta que no todo es enojo y arduo trabajo, que no todo es preocupación... Si la hubiera abrazado tal vez hubiera sido menos dura y menos huraña, tanto la lastimaron que se protegió en exceso y llegar a su corazón era de valientes... Llegué... porque al final por teléfono nos decíamos que nos queríamos mucho y hoy en día sigo pensando en sus salsas y llorando como no lo hice la primera vez que se fue cuando miro al cielo y necesito fuerza.
A la bisabuela mágica, si la hubiera abrazado más, hubiera conocido más de su pasado y de su historia llena de magia y secretos, me forjo y sabía que iría por buen camino a pesar de mi mal comportamiento y lo travieso que era, porque si la hubiera abrazado cada vez que me sirvió té de manzanilla con leche, cada vez que me dio pan con leche o atole de sabores en el pocillo azul de toda mi infancia, tal vez mi pasado tendría más sentido.
Al bisabuelo del ron con poquita Coca Cola, si lo hubiera abrazado, más hubiera sabido de sus mujeres y sus aventuras, de los lugares donde andaba cuando era buscado y también hubiera sabido si sentía paz cuando era encontrado, que era para él Veracruz, que extrañaba más y que agradecía el doble... pero me dio miedo el fin, y me fui alejando de a poco, lo dejé de abrazar, lo dejé de abrazar, lo perdí antes de que se fuera...
A la perrita que era y no parecía schnauzer, si te hubiera abrazado más hubiera entendido tu sufrimiento y te hubiera dejado ir... no tuve el valor y tu último aliento lo diste conmigo...
¡Caramba! sí que soy frío.... Tal vez no todos los días los pienso pero si todo el tiempo me hacen falta, tal vez los cuente mucho y del mismo modo pero lo que cambia son las palabras, mi ánimo o el lugar de mi recuerdo. Casi siempre les pido su apoyo, su fuerza, su guía y simpre siempre voy a pedir por encontrar un abrazo de ustedes.
Si los hubiera abrazado más...
viernes, septiembre 01, 2023
La vida en sí...
miércoles, marzo 22, 2023
– Dilo, deja que salga – me dijo...
Puso su mano sobre la boca de mi estómago, la mantuvo ahí y dijo
-habla
- ¿qué quieres que diga?
– no tú, tu cuerpo,
deja que hable.
Y mi cuerpo habló, de pronto un frío recorrió mi piel, pero
no de fuera, sino de dentro, un nudo en la garganta, un par de lagrimas
salieron de mis ojos sin explicación.
-Dilo, deja que salga – me dijo.
-No me dejes
Mi razón no entendía lo que boca decía… pero al sentir las
palabras por segunda vez llegaron a mis todos esos momentos que no entendí en emoción,
pero si en razón: todo pasa por algo. Esto es para que aprenda algo. Claro,
este me llevará a otro nivel. No llores, no hay tiempo para eso, hay que estar
a salvo. Sonríe todo es mejor sonriendo. Fíjate en no molestar, mejor apoya,
tienes que ser fuerte para los demás. No sientas, escucha a los otros, acompaña
a los otros.
Tanta razón fue guardando ese sentimiento entre los pulmones
y el estómago, ese lugar cómodo donde aprendí a que con azúcar se callaba la maldita
esa, esa que de pronto dejaba de ponerme de mal humor con un pastel de
chocolate, unas galletas oreo de vainilla, una Carlota de limón. Ese que salía
con mascará de ira haciéndome odiar al mundo, a la vida, a mi familia, a mi
suerte, mi lugar, mi espacio, mis decisiones, me era más fácil odiar que aceptarla.
En ese momento, con la mano de un extraño en la boca de mi
estómago, broto esa sensación de derrota, ese cansancio, se me borró la sonrisa
y la pude aceptar. La tristeza.
-Di lo que no has dicho, no a mí, sino a ti – me dijo el
extraño – ¿a quién le dices que no te deje?
En ese momento muchos momentos en mi vida fueron brotando.
A esa perrita que atropellaron cuándo yo era niño y no pude
despedir y en vez de eso, arranqué en ira destruyendo todo, “no me dejes” quería
decir, pero ya era tarde y no recuerdo que pasó días después, no recuerdo si me
explicaron la muerte, no recuerdo si me abrazaron, solo recuerdo esa ira.
Esas ganas de decirle a mi mamá, “no me dejes” cuando decidió
irse por su seguridad y para iniciar de nuevo con nosotros unos días después, yo
sentí que fueron meses y que ni siquiera pude decirle eso porque se fue sin
explicarme nada.
A mi papá cuando pudo quedarse a mi cumple pero prefirió irse
a estrenar una raqueta, “no te vayas, quédate” quería decirle, pero mi razón
convertida creció en ese momento, seguro tenía sus miedos y razones, pero me
hubiera gustado que se quedara.
A Daniel cuando decidió que era mejor el suicidio que quedarse
a jugar un rato más play, a contarnos los pesares de la vida, “no te vayas, quédate,
esto vale la pena a pesar del dolor, son más las cosas buenas que malas, juntos
se siente menos feo” es lo que me hubiera gustado gritarle al oído, abrazarlo
antes de que decidiera cortar su respiración.
A mi abuela María, la mala unos días, la dura otros, la que
hacía milagros con la inestabilidad de mi padre, la que estuvo siempre con una
salsa, tortilla y frijoles como base de todo alimento. “quédate un poco más, vamos
a comer juntos, déjame llevarte” pero no pudo, el carbón de su infancia pasó
factura a sus pulmones, eso y el cigarro y pues no sufrió mucho, pero yo sigo buscándola
en un buen taco, una salsa tatemada y unos frijoles negros.
El mejor consejo de todos, “no mata el alcohol, lo que mata es la coca” decía mi bisabuelo, “no te vayas todavía, aún tenemos muchas celebraciones por delante” y tanto celebró que hasta se hizo amigo de su cáncer, tanto tanto que no supo que lo tuvo.
Mi mejor amiga, después de 14 años me cumplió el deseo de
que si se iba a morir fuera en mis brazos y a pesar de eso y ciego de su
sufrimiento le pedí “no te mueras, no me dejes, a quién le voy a contar todas
mis locuras, No te mueras y prometo sacarte más a pasear, pero no te mueras” Me
miró de forma cansada y yo le pedí perdón por todo y le agradecí por esos 14
años pero aún no quería que se fuera.
La bisabuela del té de manzanilla con leche, la de la panera
llena de conchas y gendarmes, a la que le tomaba de su monedero para comprarme
tonterías, la de la magia…. No le pude decir nada porque tenía muchas batallas
en la mente y no se me ocurrió decirle nada en ese momento. Hoy día, si le
pudiera decir algo sería: gracias por no dejarme sin rumbo y hacer lo mejor
para mi a pesar de tus años y perdón por toda la lata que di.
A mi abuelo el que prefirió irse lejos, el que no quería
incomodar, ponernos en peligro, el deportista incansable, el taquero, el necio
que prefería dormir con el control en mano antes de cederlo. Gracias por ser
hilo conductor, gracias por ser el padre de mi madre, gracias por hacerla feliz,
gracias por mi infancia de galletas, tacos y paseos a lugares asombrosos.
Tantos momentos tristísimos para mí, tanto dolor callado, recuerdo
haberme derrumbado a mi manera, pero no recuerdo haber pedido ser abrazado o
consolado, hice una constante el “ser fuerte” y luego enojarme porque nadie
estaba para mí. Un ciclo donde yo era fuerte para que nadie se me acercara
porque si lo hacía me quebraría y saldrían no sé que cosas, para después recriminar
que nadie estaba para mi y luego ser más fuerte para mi porque los demás a mi
alrededor suponían que yo estaba bien.
No es que al día de hoy ya vaya llorando por la calle o que
a la primera perdida o bajón vaya a ser otro, para empezar pido al universo por
no tener otra perdida, pero como sé que esas son inevitables, me pido a mi
mismo la capacidad para poder vivir las penas a través de todas las emociones respetando
a cada una en su proceso, sin estancarme, sin acortarlas, sin alargarlas, sin
disfrazarlas… sintiéndolas… fluyendo.
-Dilo, deja que salga – me dijo, y así está siendo.
lunes, enero 09, 2023
Un adiós para una gran bienvenida
Entré a mi primer trabajo formal con un nervio, a los 18 la vida se me había ido en la escuela y un par de trabajos para estudiantes de fines de semana, era una operadora de fondos de inversión cuando recién empezaba el boom por ellos. Para esos entonces era más inseguro de lo que soy ahora, yo el estudiante de escuela pública en el medio financiero en medio de puras chicas, casi todas guapas y tan seguras de si mismas, bastaba verlas para saber qué era lo que querían en la vida. Recuerdo haber entrado a la oficina que ocupa el área de telemarketing y estaba llena porque había entrevista en televisión y estaban tomando llamadas, también recuerdo que fuiste tú la que se me acercó con la sonrisa más franca y a pesar del estrés del momento, benditos días aquellos donde el estrés era no perder llamadas y de hacerlo yo creía que era algo de vida o muerte… que digo benditos días, más bien bendita vida que hace ver los pesares como algo relativo. En fin, ahí estaba yo cuando de pronto te acercaste con tu sonrisa bonita y me hiciste sentir bienvenido, fuiste mi primer gran recuerdo de ese lugar.
-Hola, soy Sandra- dijiste, no recuerdo el resto de la presentación,
pero contigo me sentí menos nervioso, con menos miedo. Dios... ahora entiendo
que no son los lugares o los momentos, son las personas las que me hacen los recuerdos
valiosos. No convivimos mucho tiempo, pero el tiempo que lo hicimos siempre
tuviste una sonrisa grandota, un abrazo, un “bombono” para mí, sin importar que
yo tuviera la cabeza en la luna y no compagináramos en salidas o metas, siempre
te sentí como alguien bonito.
Soy muy agradecido con las personas que me dan paz y tu me
la dabas, por ello a pesar del tiempo siempre quise saber que estabas bien, me
daba gusto verte cada vez más guapa, más segura, más decidida. No puedo decir
cosas como fuiste la mejor porque no convivimos mucho, además
de que te veía como una humana con tus claros y tus oscuros, con locuras, disfrutando, cantando a Alejandro Fernández, y siempre con esa sonrisa grandota
que me regresa al “hola, soy Sandra”.
Hoy me dijeron que ya no estabas y se me hizo el corazón
chiquito, algo se me rompió un poquito, y no deje de pensar en tu sonrisa y en
tu cabello y en todas tus fotos. No voy a decir que éramos los mejores amigos, los
más cercanos, los más íntimos porque no, no lo éramos. Solo te puedo decir que
para mí fuiste y siempre serás la mejor bienvenida, la más bonita.
Sabes bombona, estoy seguro que a donde quieras que estés,
la vida, el universo o dios te recibieron de la misma manera, puedo asegurar
que quién te recibió se presentó contigo te sonrío de manera sincera y te hizo
perder todo miedo, hizo desaparecer todos los nervios y te sentiste en paz y
tranquila… confiada.
Sandra, en donde quieras que estés mi gratitud total siempre,
te quiero bombona
domingo, mayo 01, 2022
De sueños, patines y recuerdos
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domingo, agosto 02, 2020
La mejor amiga del mundo
Odiando odiar..
Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...
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Hubo una vez un niño que creía en todas las historias que le contaban, como la vez que le dijeron sus hermanas que si alguien regala una ro...
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Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, cruc...







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