domingo, agosto 02, 2020

La mejor amiga del mundo

Cuando te conocí, no sabía la aventura que estaba por vivir. Cuando entré a recogerte tú me escogiste, recuerdo que aventaste a tu hermana con tal de ser tú la que cupiera en mis brazos, desde ahí supe que para toda la vida, ya fuera la tuya o la mía, pero seguro estaba de que sería para toda la vida. 
Hoy, a 7 meses de tu partida, me preguntaron que quién eras tú y mi respuesta fue: el amor de mi vida. Fuiste esas caminatas con frío o con calor que me obligaban a cuidar de ti en vez de solo a mi.
Eres y siempre serás esa silla mordida en tus ratos de ansiedad o soledad. 
Eres ese ladrido desesperado cuando nos íbamos alejando de la casa. 
Eres esa mancha en la pared junto a mi puerta que me recuerda que por ahí te hacías espacio cuando la puerta estaba entre abierta. 
Eres esos dos platos rojos, mi color favorito, donde muchas veces te vi empujar tu comida con desagrado cuando otra vez te tocaban croquetas. 
Eres esa culpa por haberte regañado cuando te comiste la portada del libro de Angeles Mastretta que mi amigo Anibal me regaló. 
Eres esos paseo a Chapultepec, cuando ibamos a dar la vuelta solos tú y yo y eres ese salto con ganas de atrapar un pájaro y por imprudente terminaste en mojada en una fuente, tú que tanto odiabas el agua. También estuviste en la Maquesa con toda la familia o Huasca donde no se sabía quien era el más desobediente de todos los niños: tú, Richie, Diego o los tres juntos. O también ese paseo al Nevado de Toluca, ¡como nos divertimos y como te cansaste! Compartimos tú y yo a mis tres perritas favoritas y ahí iba yo con mi manada de perras riendonos, sacandonos fotos contigo en ese viaje... yo ahí sabía que ya empezabas a despedirte y aún así tantos lugares que me hicieron falta contigo, tonto yo que creí que eras eterna. 

Hoy me dijeron que lo que yo traigo es tristeza atorada o mal manejada, alguien más me dijo que la tristeza no se maneja, solo se deja libre, se deja salir y yo te traigo callada desde hace 7 meses. 

Es que solo fuiste un perro, es que ya estás descansando, es que ya estás en paz, es que afortunada tú por habernos tenido como dueños, es que viviste muy bien, es que... es que... ES QUE YA NO ESTÁS, digan lo que digan, y por más que yo quiera creer que estoy bien, porque solo fuiste un perro, la verdad es que no, la verdad es que te extraño mucho. Tú me escogiste, tú me esperabas, tú me buscabas, tú te deshacías en amor cada vez que yo llegaba a casa, tú exigías mi atención rompiendo todo lo que se te pusiera en frente, tú estuviste siempre cuando yo regresaba de quién sabe que locuras y mis intentos fallidos por irme a quien sabe donde, pero por más que fallará en ir y venir, enamorarme y no, tú siempre ahí... con una oreja levantada y otra no, con tu pelo chino y gris, con tu aliento apestoso.

Y que decir con todas esas veces que creía que el amor me dejaba... tú te quedabas conmigo y me daba cuenta que el amor estaba ahí y cuando alguien me dice "el amor no existe", yo tengo la certeza de que sí existe y de que tuve la suerte de que me escogiera, de crecer juntos y ahora honrarlo.

Sí, todo proceso en la vida es nacer, crecer, a veces reproducirse, madurar y morir... y a pesar de que meses atrás notaba tu deterioro, creí que estarías conmigo un poco más, un año más, unos meses más, tal vez unos días más... pero ya estabas muy cansada, 14 años y medio de amor incondicional también tienen que transcender y hasta tus últimos días me hiciste feliz. 

"Bree, cuando te tengas que ir, que sea conmigo y en mis brazos" te decía mientras te abraza todos los días que pude abrazarte desde que te noté más decaída, incluso te dije "o dame una señal de que ya no puedes seguir aquí para que te ayude a partir sin dolor" y oh sí que lo hiciste. El viernes  27 de diciembre del 2019, te desmayaste de la nada, eso era inusual porque solo lo hacias con cualquier tipo de exaltación y ese día de la nada te desvaneciste y a pesar de que despertaste, volteaste a verme y ya no te pudiste parar. Lo supe con verte a los ojos, tú tiempo había llegado... necio yo que te pedía que te levantaras, "por favor Bree, levántate, todavía no te vayas, aún no estoy listo" pero tú ya lo estabas y ya no podías aguantar. Te cargué y perdiste el conocimiento en mis brazos, justo como te lo pedí. Dicen que el llanto de los vivos retiene a los que se van y tú regresaste de lo que pensé era tu partida. Pensé en llevaste al hospital, pero sabía y tú sabías. Te acosté en tu cama, que puse sobre la mía y me quede contigo viéndote sufrir en tus últimos momentos. De nuevo volví a pedir que no te fueras, "tú no, no me dejes, quédate por favor...", hasta que entendí. Minutos después y no sé con qué entendimiento le pedí a María, Vicenta y Daniel, mis muertos, que te vinieran a acompañar, que me ayudaran a que no sufrieras más, pedí y pedí y volví a pedir por que dejarás de sufrir y fue cuando tomaste una última inhalación, como si fueras a tomar impulso para un gran viaje y así fue... no volviste a inhalar y yo me quede con el corazón roto, vacío, en pausa y así me quedé 7 meses después de que te fuiste.

Ninguna otra emoción me permití, vivía agradecido de saber que los días eran iguales unos a otros, el resguardo de la pandemia fue mi guarida para no sentir nada y mi pretexto para no acompañar en el dolor a aquellos que dolor tenían, no tenía y aún no tengo las palabras para consolar a alguien, sino era capaz de ponerle nombre a eso que me tenía inmóvil, menos a acompañar a alguien más.

Sabes... el 4 de julio, llegó de manera abrupta a nuestras vidas una nueva mascota que quise desde que supe que llegaría a mi vida y justo con su llegada mi cuerpo y mi corazón necesitan ponerle nombre a eso que intente dejar dormido, inmóvil, muerto... la tristeza de no tenerte. 

El amor sana y mi nueva integrante vino a sacar ese dolor y tristeza de tu ausencia, a recordarme lo bonito de amar y gracias a todo lo que aprendí de ti, se que puedo hacerlo mejor porque me ayudaste a crecer. 
Sí, para muchos fuiste una perrita, una mascota, un animal... pero para mi fuiste mi mejor amiga. 
Siempre, siempre te voy a llevar conmigo BREE.
Gracias por tanto. 

 

domingo, marzo 08, 2020

No quiero ser como él...

Sé que debería empezar esta historia hace 35 años, pero para mí esta historia nace cuando cumplí 18 años.

Estábamos él, su amiga y yo en un restaurante celebrando mi cumpleaños 18. Muy consideradamente él lo escogió para mí, lo gracioso es que a mi no me llaman la atención los centros botaneros porque casi no bebo y menos en esos años, pero él sí, así que me llevo a celebrar a uno de sus lugares donde él podría beber y yo comer.

La platica con él ha sido en general muy fría
- ¿Cómo estás?
- Bien ¿y tú?
- También bien – y seguíamos la plática igual con las preguntas faltantes de
- ¿Y la escuela?
- Bien
- ¿Y el trabajo?... – mismo dialogo hasta la fecha.
Esa noche me quería regalar a mi mismo la versión de su historia, tenía la curiosidad a tope desde años atrás. Quería saber qué pasaba por su mente y sus recuerdos, quería saber cómo podía vivir con la conciencia tranquila así que le pregunté
- ¿Por qué le pegabas a mi mamá cuando era niño?-
Esa pregunta me la hice desde los 9 años, la primera vez que llegue a casa y encontré los vidrios rotos de la ventana que estaba junto a la puerta, el teléfono estaba roto y había sangre en el piso. Yo caminé despacio, con miedo, no sabía si alguien se había metido, pero al ver pasar a mi papá adelante de mi con la mano llena de sangre las conjeturas empezaron a hilar los sucesos. A tan corta edad y ya me daba por hilvanar sucesos, él rompió el vidrio con la mano y todavía estaba enojado. Busqué a mi mamá y la encontré al fondo de la sala, con la boca sangrada, desecha por dentro y tratando de ocultar lo que era obvio, era un niño mas no idiota, no me quiso enunciar lo evidente y le pregunté si él le había pegado, no me quiso responder, pero seguía con las conjeturas. Algo dije en voz alta, para que él oyera, seguro desde esa noche él supo de que lado estaba yo. No puedo decir a la perfección la realidad de los sucesos, la memoria me traiciona, pero lo que sí recuerdo es mi miedo, la sangre, el enojo de mi padre, el temor mezclado con tristeza de mi madre y mi odio, esas cosas jamás se olvidan.

Ante semejante pregunta él pareció sorprendido, como si hubiera hecho la acusación más ruin, como si lo hubiera llamado lo peor.
- ¿yo? Yo jamás le pegué a tu mamá, sería incapaz de golpear a una mujer - 
De pronto todos mis recuerdos y las anécdotas de mi madre en mi mente como un torbellino, esa noche de sangre y vidrios rotos, el miedo
– Papá, pero si yo me acuerdo de una noche en que estaba la ventana rota, tu lavándote la mano llena de sangre, mi mamá con la boca desecha –
Mi recuerdo infantil, mi vivencia quedó reducida a un
– Seguro lo soñaste, yo no le pegue jamás a tu mamá, no suelo ser violento.

Cerré la conversación, la cambié. Estaba tan indignado, un calor en mi estomago me tomó, fue tanto odio hacía él y su poca hombría. Yo estaba esperando un argumento, una explicación coherente más no una negación de lo que yo fui testigo. Esa noche algo se me rompió una vez más, ese ultimo pedazo grande que me quedada de una imagen paterna se me volvió pequeña, ya no había admiración, solo desconfianza.  Decidí agradecerle la vida que uso, el amor por los muesos, el hambre de música y parques, mi adicción al cine; también esa noche juré que jamás sería como él. Solo gratitud por lo bueno y también gratitud por su ausencia y decisiones erradas, esas mismas me hicieron ver la vida de otra manera, sin embargo con el paso de los años me seguí repitiendo  casi a diario: No seas como él.

Hoy a mis 35 años sin ser mi cumpleaños, en un desayuno con mi madre, ella me contó la historia de cómo mi padre fue su primer amor, su todo. Me habló de su trajín de una casa a otra a los 16, 17, 18 años conmigo en brazos y mi padre con su falta de visión pero su arduo trabajo. Me habló de su iniciativa para iniciar un negocio propio, de cómo consiguió clientes mientras mi padre la acusaba de enfermar a su mamá, mi abuela, que de tanto fumar y de tanto coraje se fue a enfermar ella sola; pero para mi padre era más fácil culpar a quien le deba todo el amor, porque de manera torcida lastimamos a quién más nos ama, porque bien sabemos que siempre nos perdonará… pero todo tiene un limite.

Solo bastó que mi madre me recordara como una amiga suya, una tal Beatriz, me hizo tocarle la panza para despertar mi memoria. Recuerdo como una mujer me hizo tocarle la panza, ella traía un suéter azul, algo me dijo, no sé qué fue, mi madre puso la voz a ese hoyo negro: saluda a tu hermanito. Después de eso mi mamá encontró a mi papá en la cama esa mal llamada amiga. Le reclamó, se enojó, perdió su autoestima. Ese hombre que le significaba tanto la hirió esta vez no solo a golpes, la hirió por dentro, le tomo tres años recuperar el camino y creer en ella de nuevo. Cuando mi mamá le dijo a su suegra que su hijo la había engañado, ella le respondió: es tu culpa, los hombre son hombres y así son… respuesta inverosímil en pleno siglo XXI, pero para una mujer que nació en un rancho de Nuevo León en 1929, no había otra certeza que no fuera esa.

No bastó de la infidelidad, mi padre intentó castigarla a mi mamá sin darle un peso. Ella un día se levantó se arregló y se fue a las 11:00 a buscar trabajo, mi madre se acuerda con una presión de la hora porque mi padre le preguntó
-  ¿a dónde vas?
-  A buscar trabajo.
- ¿A las 11:00am? ¡Por favor! si no sabes hacer nada, bueno hay me dices qué encuentras.
Ella se acordó que vio un trabajo de recepcionista, fue y ese mismo día se entrevistó con el que sería su jefe y le dijo que al día siguiente se presentará a trabajar. Al regresar a casa mi papá le pregunto con ironía
- ¿Ya tienes trabajo?
- Ya, mañana empiezo
- Ah muy bien, pero no te llevas el coche
- No te preocupes, me puedo ir en camión

Mi mamá un día se fue a buscar otra vida con nosotros, mi papá perdió la casa, el negocio, todo. Lo único que le dejó a mi mamá fueron las deudas porque ella como buena emprendedora, todo estaba a su nombre.

Dinero no recuerdo haber recibido de él, tal vez en los cumpleaños sí, y cada tres meses unos 500 pesos para mi hermano y para mi. Mi mamá estresada, nos sacó adelante con ayuda de su papá y su abuela y que decir de sus tres hermanos que para bien o para mal pero le ayudaron a ella a mi hermano y a mí.

En los primeros años de separación mi papá nos llevaba al cine o a los museos. Con el tiempo cada vez lo hizo menos y fue perdiéndose más. Él sabía que estaba del lado de mi madre siempre, mientras que mi hermano por su corta edad no tomó partido hecho por el cual mi padre tenía cierta inclinación hacía él, ojala hubiera sido mera casualidad pero mi certeza llego una noche que nos quedamos a dormir en casa de un amigo de él. Estábamos mi hermano y yo en una cama, sin novedad alguna él llego borracho, me despertó jalándome de la cama, me llevó a fuerza a la sala mientras yo le decía entre gritos que qué le pasaba, le grité que era un poco hombre y él fue de las primeras personas en llamarme puto, le contesté que qué pocos huevos tenía, que solo con alcohol se daba valor. Sus amigos no hicieron nada cuando se paró frente a mí levantándome la mano. Yo me paré, era más mi odio que mi miedo, estaba ya resignado a recibir el golpe, de pronto la voz de la dueña de la casa: si usted le pone una mano encima a ese niño se las verá conmigo. De no haber sido por esa mujer que se despertó por el alboroto, el lazo se hubiera hecho más fuerte en odio y rencor. Los tiempos son perfectos y yo seguido le mando una oración a ella en donde quiera que esté.

Cuando cumplí 15 años, llegó, me dio un abrazo diciendo que se compró una raqueta nueva y que no se podía quedar porque tenía que ir a jugar. Ese día deje de esperar su presencia. Si iba a su casa era para ver a mi abuela, que con el paso del tiempo dejó poco a poco los enojos y un día sin esperarlo, me dijo “te quiero” por teléfono. Años me tomó llegar a eso, cada vez que le hablaba le decía “te quiero” y nunca me respondía, solo recordar ese momento la piel se me eriza. Bendita ella y sus guisos, bendita ella y el amor que siempre me dio.

Suceso a suceso fui perdiendo la fe en mi padre, fui esperando menos de él, hasta el día en que me negó el pasado. Ese día algo se me murió por dentro, al inicio no hubo dolor sino odio, la imagen de una familia completa me hizo mucha falta muchos años, estuve tan enojado con él y también con mi mamá por otras cosas, pero la diferencia entre ella y él, es que ella a pesar de toda su historia ella se quedó y sigue conmigo. Solo con el tiempo aprendí a ver amor en lo bueno que él dejó en mí, pero aún así yo seguía repitiéndome que nunca sería como él.

Hay algo que siempre le he admirado a mi madre con todo y sus locuras: a pesar de todo el daño que mi padre le hizo, ella me insiste en que hablé con él, solo para saludarlo, para ver cómo está. Quiero a mi padre, pero aún tengo temas que trabajar conmigo sobre él, le agradezco su cariño sincero hacía mí y la aceptación sin cuestionamientos de mi vida. Hizo lo que pudo como esposo y como padre, no lo juzgo por ninguna de las dos, ya que como esposo no me corresponde verlo y como hijo, trato de entender que ha hecho lo que ha podido con la historia que trae por vida.

Hoy, gracias a la gran mujer que es mi mamá, he logrado resignificar el paso de mi padre por mi vida, ya no quiero no ser como él, voy a ser mejor, mucho mejor que él.
Y hoy sigo aprendiendo.

Gracias a la mujer que me tocó por madre.  

domingo, febrero 23, 2020

La historia más bonita que he vivido

¿Qué cuál es la historia de amor más bonita que he vivido?

Uy que pregunta tan interesante que me hace intentar acomodar los sucesos más bonitos de mis días y afortunadamente han sido más los buenos, creo que el Universo me ha dado muchos de esos para tomar fuerza cuando han llegado los duros y amargos. Pero no me dejes divagar, me distraigo fácilmente y pierdo el  hilo de la conversación.

Fíjate, una vez conocí a un hombre amante de las operas y Maria Callas en la fila para el pasaporte. Tuvo la valentía o atrevimiento de hablarme por mi nombre y darme su número telefónico. Salimos a cenar y resultó que íbamos para el mismo destino, mismo día y mismo vuelo. Sin lugar a dudas fue una historia bonita donde Barcelona y él nunca dejarán ser parte de mi.

O tal vez el chico que conocí mientras leía a mi autora favorita Ángeles Mastretta, en el Ángel de la Independencia, era tanto mi miedo a ser herido que apenas y recuerdo su cara, lo que si recuerdo con precisión fue su gesto galante y su seguridad al preguntarme por mi lectura, bendito el tiempo que me regalo semejante detalle y tonto yo que abrevié su paso por mi vida.

También podría contarte de aquel chico de Chihuahua, que a donde quiera que fuéramos nos paraban para decirnos que hacíamos muy bonita pareja. A él había visto en un tugurio insufrible de tanta gente, lo vi tan guapo y muy inalcanzable, pero no por mi su guapura sino porque había mucha gente y con tanta gente mis amigos y yo decidimos salir de ahí e irnos a un lugar mezcla de salón de XV años y tugurio para camioneros, eso sí, con más luz y menos gente. Para mi sorpresa él estaba ahí y ahora yo me arriesgue a hablarle; porque también hay veces en que yo he tomado la iniciativa, si las princesas de Disney cambian, por su puesto que yo también. Así que bastó darle un abrazo para iniciar una breve pero muy bonita historia.

Pero tienes razón, no te he dicho cuál ha sido la historia más bonita que he vivido y es que la verdad han sido varias las historias, tal vez un día con más tiempo haga un libro de todas aquellas veces en que el corazón se me paró en mitad de una escalera, al inicio de una vuelta de baile, con una sonrisa, en una borrachera... tantas historias inolvidables, pero también que pena, no he abreviado los amores y así te voy a espantar. Pues mira, pena sería decir que tengo 35 y una vida aburrida, así que tu sabes si quieres seguir escuchando.

¿Seguro? pues venga, ahí te va.

La historia más bonita no es la que parece sacada de una película o de la imaginación romántica de un soñador empedernido. La historia más bonita la viví en los días junto a él. Él que tuvo a bien dejarme la primera vez y yo a mal decepcionarle la segunda. Sí, estoy seguro, esa ha sido mi historia más bonita y no es por demeritar las historias anteriores, en sus momentos me hizo falta madurez y me sobraba miedo. Pero con él fue diferente, su manera osca de inicio me hizo querer averiguar más y más hasta que un día decidió dar su tiempo a otros quehaceres.
Pasó el tiempo, los amores, las decepciones, los problemas, los logros, los viajes hasta que una noche con una canción de Sam Smith su recuerdo revivió de pronto, esos meses a su lado regresaron uno a uno y lo contacté, él respondió y con un libro de Ángeles Mastretta como pretexto, nos volvimos a ver. Al abrazarlo y oler su cuello supe que aún había algo inconcluso, cuando uno abraza y el tiempo no corre hay un misterio que vale la pena averiguar.


¿Qué por qué fue la historia más bonita?
Por muchas cosas, porque como te decía, con él hubo menos miedo y más ganas de crecer. Fue mostrarme tal cual soy, fue mediar, aceptar sus fallas y que él entendiera las mías, fue conocer a su familia y que él abrazara a la mía, fue cocinar juntos, inventar recetas, viajar, ver otros cielos, pisar muchas arenas como la negra de Costa Rica, la blanca de Bacalar y la poca pero bonita de Calderitas, fue cambiar hábitos, pedir disculpas, aguantar sus desplantes y él mis abruptas conclusiones, fue gritarnos, enojarnos y abrazarnos en las noches, fue reclamarnos y empezar todo otra vez. Con él, el tiempo no importaba, bueno, sí importaba cuando llegaba el momento de despedirnos porque sabía que tendría que esperar a verlo 5 días donde haría lo que fuera por verlo, aunque fuera unos minutos y sabiendo que algo le molestaría lo que fuera, que si el cine, que si llegaba tarde, que si no le había avisado... pero estando juntos todo tenía sentido: la noche y mis sabanas, la noche y nuestras mascotas, la noche y los tacos, la noche y su abrazo. La mañana y el desayuno, la mañana y los guisos, la mañana y El Sarape. La tarde y el cine, la tarde de caminatas o la tarde de Netflix.

¿Por qué se termino?
Entre su memoria perfecta para bien y para mal, mis celos, mis arrebatos, su inseguridad y una mentira de mi parte dieron la mezcla perfecta para terminar. Yo abrí la puerta al mal y este nos mostró lo peor de nosotros y ahora estoy con la verdad ante mi, de mis fallas y carencias, no con él, sino conmigo. ¿sabes? no pude tener mejor maestro y compañero para pisar los lugares que pise y que cómo sé que fue la historia más bonita, pues resulta que un día íbamos caminando en el centro y nos tomamos la mano, desde ahí hasta llegar a la Diana Cazadora, jamás había estado tan feliz, tranquilo, orgulloso de tomar la mano de otro hombre sin importarme un carajo la sociedad, solo me importaba sentir su mano y reír con él, ah porque como reíamos. Cuando terminamos la relación él me dijo que la historia más bonita la había vivido conmigo y yo estuve de acuerdo, no pude tener mejor historia que la de nuestros días juntos. Pero estoy seguro de que el cariño no se gasta, ese crece con la suma del amor que se da y se recibe y quién sabe...

Porque él no se merece menos que toda la felicidad y el amor del mundo y yo no merezco menos que crecer en amor trabajando la felicidad diaria.

Bendito yo que pude conocer el amor con él.

martes, diciembre 04, 2018

Mis 34 Gloriosos Años

Ya son 34 años de todo y mucho a la vez.

"You know I'm back like I never left
Another sprint, another step
Another day, another breath
Been chasing dreams, but I never slept"

Muchas veces de no fluir creyendo que estaba en una batalla interminable.
Muchas noches esperando que algo especial me pasará.
Muchas veces dándome por vencido.
No muchas, pero si varias las veces en que he tenido el corazón destruido, otras vacío, otras tantas en cachitos que me llevo mucho tiempo levantar y pegar.
No sé cuántas veces me pregunté si estaba tomando la decisión correcta.
Muchas días de sentirme inseguro.
Muchos días y noches extrañando a quién decidió aprender sin mi en su camino, incluso implorando a aquellos que se me adelantaron que regresarán a darme un abrazo, un apapacho o un consejo.
Muchos días pensando que no tenía nada que dar.
Muchas veces de sentir que estaba vacío.

"I got a new attitude and a lease on life and some peace of mind
Seek and I find I can sleep when I die
Wanna piece of the pie, grab the keys to the ride...
...I'm on my wave, I'm on my wave
Get out my wake, I'm running late, what can I say? "

Pero es la suma de los días y las conversaciones que he tenido las que me traen a estos 34 años de manera GLORIOSA entendiendo que esto no es una batalla, no vine a pelear con nadie ni con nada... Yo vine a fluir y a disfrutar aún en medio de todo.

"Hey things don't make you who you are
Can't pack up a U-Haul and take it with you when you're gone
My grandma smiling down on me like woo, that boy got bars
Okay, okay, yes I do
I said amen and hallelujah, let me testify too
Another morning, a morning, don't let self get in my way
I got my breath, I got my faith and I remember why I came"

No soy muchas cosas y lejos estoy de como me soñaba a los 20, pero lo glorioso de mi vida es que me ha llevado a lugares más lejanos de los que alguna vez soñé. He estado en la profundidad de todas las emociones que hasta ahora me han cruzado, he conocido a la gente más maravillosa, más intensa. He aprendido a tener la humildad de volver a comenzar muchas veces cosas nuevas, trabajos nuevos, nuevas relaciones nuevos amigos...

Con el tiempo me di cuenta de lo que me pasaba era la vida y yo esperando que me pasará algo y hoy nisiquiera me arrepiento de haber estado a la expectativa porque estaba en un proceso hoy entiendo.

"I heard you die twice, once when they bury you in the grave
And the second time is the last time that somebody mentions your name
So when I leave here on this earth, did I take more than I gave?
Did I look out for the people or did I do it all for  fame?
Trudging through the mud to find the present, no ignoring us"

Me ha llevado 34 años comprender y abrazar la idea de que la vida no es buena ni mala. Ni la vida, ni Dios o el Universo me firmarón que no iba a sufrir. Esa idea que alguien tuvo a mal meterme en la cabeza "a la gente buena no le pasan cosas malas" fue el estigma más grande y más duro de romper. Hoy a mis 34 años aceptó que la vida es simplemente la vida, variable, intensa, nunca igual ni buena ni mala ... en ella la gente buena se enferma, sufre, pierde y hablo en tercera persona porque no me considero alguien bueno, soy falible. Con mis acciones puedo hacer sufrir a los otros, la mayoría de las veces sin querer, otras tantas con toda la intención. La ventaja de los años es que he aprendido a ser responsable de casi el 99% de mis acciones.

Vuelvo a eso de que a esta vida no vine solo a disfrutar. Para mi, crecer ha sido darme cuenta de que aún cuando he perdido la Fe, las ganas o el amor, la recompensa en aprendizaje es el mayor disfrute. Disfrutar cada derrota y darme cuenta al día siguiente de que puedo empezar de nuevo es el mejor de los regalos.

"I feel glorious, glorious
Got a chance to start again
I was born for this, born for this
It's who I am, how could I forget?
I made it through the darkest part of the night
And now I see the sunrise
Now I feel glorious, glorious
I feel glorious, glorious"

La canción que traigo a mi blog refleja mi hoy, mis 34 años.
Me siento glorioso siendo yo, acéptandome, amándome, disfrutando, riendo, desesperandome, llorando de miedo, berrenado reclamando a la vida, perdiendo la Fe, encontrarla de nuevo en mi, en los que me han acompañado, los que han estado, los que se han ido, los que me han compartido su tiempo, los que apuestan por un futuro conmigo en sus vidas

Y es así que entiendo que no he perdido nada sino que he ganado... ganado el rumbo de vida.

Betza, Zubia, Viri, Olga, Javier, Dany Debo, Carlos, Lorena, Bree, Ismael,  Majo, Gaby, Paola, Adriana, Mony, Taly, Isa, Gigi, Isma, Gerardo, Nora, Jhony, Max, Eusebio, Dania, Andrea,  Zarco, Aníbal, Haydee, Bibiana, Lilia Ángeles, Nancy, Alberto, Rosa, Majo, Fer Warrior, Dany Chávez, Pao, Susy, Chris, Ever, Palacios, Gallardo, Manzanilla, Rommy, Hersan, Dany Lua, Olguita, Nela, Lulu, Sandra, Dany, Norma, Lety, Chela, Juanito Deveaux, Miguel, Miky, Gollo, Irving, Marco, Norma Diego, Xitla, Mirna, Dalia, Ligia, Dany Ruíz, Gaby Marla, Macedo, Leslie, Canuto, Darío, Palomino, Lidy, Coutiño, Charlie, David, Marcela Rodríguez, Silvia, Aby, Chivis de la Torre Mau, Nalle, Nat, Mario, Lily, Erick, Liz, Caro, Vero, Christina, Ibarredondo, Nadia, Yaz, Ana Lau, Juan Carlos Saenz, Luvia, Gina, Gaby, Yuriko, Giselle, Emma Bonilla, Chack, Berenice Rosales, Nick, Victoria, Andy, Rob y Dan, Lorenzo, Roberto, Sofy, Caro, Clau, Janet, Daniel Blanco, Edwin, Gallo, Manolo, Osvaldo, Eric, Andy Ortiz, Ricardo Ortiz, Katy Pulga, Caro, Bolado, Mony, Quique, Arturo, Tika, Damaris, Soto, Karim y todos aquellos que me han hecho reír, llorar y disfrutar el paso de estos 34 años de manera GLORIOSA.

"We gon' be alright, put that on my life
When I open my eyes, hope I see you shine
We're planting a flag they don't understand
The world is up for grabs
We gon' be alright, put that on my life
When I open my eyes, hope I see you shine We're planting a flag they don't understand
The world is up for grabs

I feel glorious, glorious
Got a chance to start again
I was born for this, born for this
It's who I am, how could I forget?
I made it through the darkest part of the night
And now I see the sunrise
Now I feel glorious, glorious
I feel glorious, glorious"

Gracias a Macklemore por hacerme tan bonita canción

sábado, agosto 11, 2018

Honrado es tu corazón

Después de más de dos años honro el paso de tu vida junto a la mía. Tal vez fue más corto el tiempo que estuvimos juntos a mi sanación, corrijo, no tal vez, es un hecho que fue menor, pero fue el tiempo necesario que tuvimos que estar juntos para entregarme todito a ti y ojalá pudiera reprocharte que fue a base de engaños o mentiras de tu parte, agradezco que no haya sido así. Me enamoré de ti porque fue lo correcto, fue lo que tenía ganas de hacer, fue lo único que pude haber hecho... entregarme hasta las entrañas a ti. A ti, un buen tipo sin complicaciones y emociones cortas que para mi lo fueron todo y a pesar de que sabía que era lo que tenías y a pesar de que te pedí más y a pesar de no me lo diste, me quedé, me quedé a contigo y a tu lado porque me nacía amarte completo y abrazarte con la ternura que no me había permitido sentir por nadie. Me aprendí tu aroma recién bañado y el aroma de antes de hacerlo, disfrute besar tu barba y agarrar tú cabello crespo mientras lo hacía, me fascina saber que tanto te amaba que poco me importaba que usaras short con calceta larga y que hoy después de tanto tiempo esté de moda.

Hoy platicando con una amiga oportuna como ella sola, me di cuenta de que no me arrepiento ni un poquito de haberme dado todo y derrumbarme después.

Honro el poder decir como Angeles Mastretta, amé como los Dioses y fui dejado como a cualquiera, pero me levanté como yo solo supe hacerlo: despacio, lamiendo mis heridas, encontrando otras y más profundas que no había sanado. Doy gracias a tu presencia y después a tu ausencia porque ya no digamos que fue fundamental, me atrevo a decir que fue indispensable para que yo conociera y reconociera que puedo amar, sí, amar a manos llenas y no tener miedo, a disfrutar de cada uno de los orgasmos, que a diferencia de los pasados, por fin pude entender lo que era hacer el amor y no solo lo entendí, lo sentí...

Hoy honro tu espacio en mi vida, honro mi corazón con tu aprendizaje, honro tu persona y honro mi valor, mi tiempo, mi aprendizaje constante de haberme permitido, por gusto, el dejarme fluir.

Honrados sean los corazones que perdonan, respetan y aceptan. Bendito sea mi anhelo por el amor verdadero.

lunes, diciembre 25, 2017

Valiente


Aurea sale del gimnasio sin ningún plan por delante, su casa la espera con un libro en la mesa y una cena alta en carbohidratos y proteínas, estas últimas las mete en su régimen nocturno para matar la culpa de los carbos; nada más prometedor para una soltera de treinta años en viernes por la noche.

El mobil le avisa que tienen un evento para esa noche al cual no pensaba en ir, pero al ver que es en uno de esos bares donde no tendría que acudir muy producida, decide ir. Aurea no es de las que va a los bares sola, pero sus amigos están viviendo sus propias vidas, mientras ella intenta hacer de la suya algo decente.

-¿cómo vas a encontrar el amor en las páginas de un libro? ¿sino sales de casa el amor no va a tocar a tu puerta?, ¿cómo quieres llegar al final de tus días, sola?- son el tipo de preguntas que le hacen sus compañeros de trabajo, su familia y hasta algunos de sus amigos. La verdad es que Aurea tiene miedo a no acabar abrazando su sueño de despertar en sábanas blancas junto al hombre con el que compartir muchas más mañanas llenas de eso llamado amor. Lo que le da más miedo, es que se está acostumbrando a su simple y singular compañía, miedo a disfrutar sin alguien a su lado, miedo a perder las ganas de aprender y disfrutar junto a esa persona especial, miedo a disfrutar de la soledad; por esa misma razón esa noche decidió ir al bar con la intención de vencer esos temores fuera de su zona de confort.

Llegó al lugar con una coleta húmeda, sus vaqueros azules, una blusa blanca y un suéter de punto rojo, nada impactante, pero con una seguridad recobrada después de de dos años de ir a terapia, ejercicio físico, buena alimentación y de ir pegando cachito a cachito su corazón. Fue directo a la barra, pidió un agua mineral bastante fuera de lugar para el lugar pero ya con ir sola se retaba bastante como para sumarle el beber sin compañía. La noche estaba para romper sus propias barreras una a una, no todas de un solo golpe, así que se sentó a escuchar al grupo que tocaba canciones de grupos alternativos y oyó decir a la pareja de junto que esa banda tocaba sobre todo música “sophisti-pop”; si el ir sola a un bar y beber aguita mineral ya le parecía demasiado, sumarle oir términos desconocidos la hacían sentirse fuera de contexto pero gracias a Dios, existe wikipedia, que le dijo con toda seguridad que el sophisti-pop “es un género musical surgido entre mediados y finales de la década de 1980 que combina jazz, soul, pop y New Wave. Algunos representantes ya habían experimentado algo de éxito, como Sting...”, después de leer eso ya se sentía menos anticuada que hace unos minutos ya que a Sting sí que lo conocía.

Aurea se acercó al escenario para escuchar a la banda, para su sorpresa empezó a bailar al ritmo de la música como los demás asistentes. Se dejó llevar por ese sonido indie pop sofisticado. Ya estaba lejos de su zona de confort, cuando empezó a bailar pensado lo bien que se está sola, ir a donde uno quiere, entregarse a sus impulsos, a ser ella misma, a retarse, a dejar de hacerse daño con el recuerdo de un ingrato que llegó para marcharse sin haber dado de sí mismo ni un poco y que todo el amor que sintió por él, ella misma lo creo por la mera necesidad de sentirse amada y por primera vez bailando una canción extraña que decía “I'm not awake, I'm not alone, You're right beside my face, Will you love me this way? 'Cause I'm dancing with my eyes closed, It's okay, it's me, babe, One more time for my taste…” sintió un gran acierto, un descubrimiento, algo que no había sentido hace mucho y ese algo fue amor, amor de ella misma para ella misma.

Aurea se fue a la barra y pidió su segunda agua mineral, cuando un chico musculoso de playera ajustada, que sus amigas seguro llamarían “player” le sonrió y le dijo al oído que estaba dispuesto a pagar su bebida si aceptaba platicar con él, ella pensó, ¡carajo!, solo pedí agua mineral, que bruta. Aceptó, total, ¿qué podía perder?. Platicaron 10 minutos de cosas triviales cuando él de manera brusca intentó besarla, ella cedió por un segundo a ese beso pero al ver la poca sutileza apartó la mano del “player” y se disculpó llendo hacia la pista de nuevo. En esas andaba cuando se acordó de su bebida, lo que la hizo regresar por ella sin ningún remordimiento más que el de sentir pena por un mal besador, se dijo en voz baja -tanto desarrollo en la humanidad y aún siguen existiendo malos besadores- regresó a la pista cuando un chico un poco más alto que ella, de sudadera Levi’s, cabello quebrado y tenis desgastados le dijo que se requería valor para ir solo a un bar y enfrentar a tipos pesados como ese, a lo que Aurea le contestó que no era cosa de valor, era cosa de tener ganas de vivir cosas diferentes y que al final de cuentas ella no lo veía muy acompañado.
-Por cierto, me llamo Juan a secas y me dejaron plantado- Aurea no fue tan valiente esta vez para preguntar si fue una chica quien lo dejó esperando.
-Yo soy Aurea, vengo sola y que pena que te hayan dejado plantado, yo por lo menos me hice a la idea de pasar la noche sola, mientras que tú tuviste que adaptarte a quedarte así por el resto de la noche-
-A menos que nos hagamos compañía ¿no crees? Un plantado y una valiente en singular haciéndose compañía- Aurea no creía que las cosas fueran así de fáciles, como tampoco creía que fuera capaz de ir a un bar sola así que acepto sin más.
-Okey, me parece justo, ¿sabes algo de este grupo? Me gusta como tocan-
-Solo sé que tocan covers de varios grupos entre ellos Rhye, uno de mis favoritos-
Platicaron una hora de todo y nada, empleos, rumbos de viviendas, etc. Ella siempre se imaginó un encuentro con el amor de su vida como una mera casualidad en un parque mientras leía una novela, él se acercaría a preguntar sobre la calidad del libro y con ese pretexto iban a hilvanar su vida entera, no en un bar con un coleta húmeda después del gimnasio y sin gota de maquillaje con un agua mineral en las manos. En esos pensamientos andaba cuando ella misma se dijo -¡tía, no seas tarada! Apenas acabas de conocer a este brother y ya te lamentas que no sea el amor de tus sueños y ¿quién dice que este no pueda ser un sueño o mejor aún una realidad, una cruda pero verdadera realidad? Es solo un tío al que acabas de conocer y punto, disfruta y no te precipites.-
-Oye Aurea, ¿te gustaría ir a un lugar más tranquilo?- Aurea pensó, no digas que sí, porque quedarías como una fácil, no digas que no porque pareceras la más apretada de todas.
-No te conozco tan bien como para andar yendo a lugares tranquilos-
-Tranquila, tienes razón, pero me refería a los sillones que están en la parte de atrás ¿vamos?- Aurea se sintió como una estupida con justa razón, aceptando la oferta.


-Escucha, esa es mi canción favorita de Rhye, no creo que sea igual de bueno el vocalista pero algo habrá de hacer- mientras dejaba su mano junto a su vaso, sus manos quedaron juntas y ninguno de los dos las quitó mientras oian “I'm a fool for that shake in your thighs, I'm a fool for that sound in your sighs, I'm a fool for your belly, I'm a fool for you love…” ella sintió la piel de gallina con la letra, no se movió para nada y mucho menos su mano “I wanna make this plain, Oh, I know your faded, Mm, but stay, don't close your eyes”, él por fin puso su mano sobre la de ella y ella no la quitó hasta que terminó la canción y cuando Aurea se disponía a abrir la boca, él la calló con un buen beso que ella respondió con suavidad mientras su corazón se volcaba en la más intensa ternura… ternura, esa palabra no la tenía presente y mucho menos la había sentido en muchos años. Su mente empezó a mezclarse con todas las emociones que creía apagadas, cerró sus ojos y se dejó llevar por ellos.

Él tomó su mano, salieron a media noche de ahí, caminaron hasta la Cibeles, se besaron de nuevo, amanecieron juntos en las sábanas blancas de él, ella  no tuvo pena de pararse en ropa interior ponerse la sudadera de Juan y hacer el desayuno, él la dejó hacer el desayuno más de una mañana y muchas otras él se lo hizo a ella, platicaron el irse a vivir juntos, discutieron sobre la impuntualidad de él y los despistes de ella, se reconciliaron, subieron de peso juntos y juntos se metieron a hacer ejercicio, fueron a Costa Rica donde ella moría por ir y después fueron a Argentina a ver los antepasados de Juan, ella se acostumbró a la barba de él y él aprendió a lavar la ropa como lo hacía ella porque le gustaba como olía Aurea sin más perfume que el aroma a suavizante y cabello recién lavado, ella moderó su boca mordaz y él anotó las fechas importantes en su calendario a fin de tenerlas presentes, Juan le pidió matrimonio, ella casi dice que no por miedo, pero al segundo diez dijo que sí por amor, planearon una boda sencilla juntos, se embarraron el pastel de bodas, bailaron como primera pieza una canción llamada Open que fue con la que ella sintió la piel de gallina junto a Juan por primera vez en un bar de poco renombre, él cantaba mal y ese día cantó igual de mal pero a ella le fascinó, ella lo sorprendió en la luna de miel con la borrachera más grande en Londres y la resaca que les duró la mitad del viaje.

Aurea abrió los ojos mientras sus labios seguian unidos, la música del grupo indie seguía sonando y él tuvo a bien tomarla de la mano y llevarla fuera de ese bar. Ella no sabía que iba a pasar, donde iba a terminar la noche, ni su vida, ni sus sueños… lo que sí supo fue que se necesita ser valiente para dejarse sorprender por la vida, confiando en ella y en todos sus desfalcos, total, uno nunca sabe de qué color serán las sábanas del resto de sus amaneceres. Aurea no soltó la mano de Juan.

viernes, mayo 19, 2017

Quien fuera persona de Ángeles Mastretta...

Quien fuera un personaje de Ángeles Mastretta, de esos audaces, que van por la vida con la paz de las guerras, que confían en su destino y en las estrellas, esos personajes que me cuenta remendados por todos lados y con el temple de saberse ganadores.

Como me gustaría ser uno de sus personajes, para tener cara de saberlo todo habiendo perdido la dirección de mi destino... 

Quisiera ser uno de sus personajes para amar con todos los sentidos y ser dejado como suelen dejarnos y vivir en paz con el agravio, perdonando con la certeza de que nos cupieron los mejores atardeceres en los ojos.

Ahora intento ser mi mejor personaje no esperando nada a cambio y dando todo como solo Catalina Guzmán a Carlos Vives, o como Emilia Sauri a Daniel... Daniel, nombre que trae en si buenas pruebas a superar, o tal vez una Rosa que ya no pide imposibles y perdona para vivir libre con un tres de diamantes en la falda, ser un personaje que crea en la mejor de las monogamias por encima de otras tantas y temer perder esa única que es el centro de todo.

Ser esa Paz que calla y obedece imponiendo la última palabra, que envidia le tengo a esa Constanza que supo ser ella sin el amor de su vida porque el amor de su vida tenía otras notas que tocar...

Tantos personajes unos más reales que otros, unas penas más llevaderas que otras pero al final fieles a sí mismos a sus pérdidas y sus consuelos de la vida diaria.

Quisiera que algún personaje me recordara que se puede vivir queriendo algo que no tiene nombre ni futuro escrito, ese algo que ojalá sea amor y nos espere, nos espere y se nos quede para siempre y en caso de que no, no quedarnos con  las ganas de haberle dicho que al menos de uno de los dos solo hubo amor. 

¿Qué otra cosa debería ser necesaria en esta vida para vivirla? Seguramente los excesos, otros cuerpos, más lugares, más distractores, pero nunca las ganas de amar al otro tal como es, como a Juan Icaza el borracho cantador de palomas negras o como Andrés y su poca ternura.

Como mira Ildefonso
Efraín Nájera 
Lo que más envidio de esos personajes en como se encuentran... como se reconocen con una mirada para cambiar la vida del otro, como un roce pone de cabeza la mera existencia, ¿en la vida real eso pasará? Cerca he estado de algo así pero nada tan épico como encontrar a alguien dentro de Bellas Artes, pero confieso que alguna vez dejé de respirar cuando alguien me prometió mañanas infinitas en el Parque Guel en Barcelona... como para ir corriendo con Ángeles y contarle mi pericia para que lo cuente de algún modo y recordar que la eternidad se vive mientras se va viviendo, mientras nos duré.

Gracias a ella puedo evocar a mis muertos sin vergüenza ya ven que los ausentes siempre se equivocan, pero ya no tengo más ganas de reproches, eso se los dejamos mejor a otros libros, con otros personajes, menos emocionales y más terrenales, más aburridos, como nunca serán los de Ángeles. 

domingo, mayo 14, 2017

Notas de vida para la vida


Bastó una nota de música para estár, fue voltear hacia arriba y sentirme aquí, sin importar el color del cielo, la calle de casas bonitas y las marcadas por la historia del olvido. Bastó ver a la gente para saber que soy parte de esto, sonrisas, frustración, cotidianidad, aburrimiento, desesperación, esperanza, ritmo, sueños, ganas, todo eso ajeno y a la vez también mío. 

Otra nota musical, un acordeón para soñar que viajo a lugares anhelados, donde también cabe mi aquí de ahora. 

Un acorde, para pensar en una persona, en esa persona, la persona, esa foto perfecta donde existimos o tal vez ese vuelo que tomaré, un café en la esquina de mesas en la calle, cualquier calle, una de aquí cerca o tal vez en Tajín, Italia o Australia. 

Un compás con un desierto para sentir, ese océano por ver, ese mirador para estar, un compás de ritmos conocidos: caribeños, norteños, ballenatos, zambas, tangos, otros más desconocidos, unos cuantos entrañables, algunos nostálgicos, otros melancólicos y ¿por qué no? todos alegres... para bailar, para sentir, para ser.
Ahora una voz con la nota, entendiendo que el amor no me huye, ni yo me le escondo, yo estoy aquí y tal vez él está atrás de mí o más cerca... ¿en mi? no sé, pero algo me dice que no será eterna la persecución donde al final nos habremos de encontrar.
Una acordeón para dejarme ir sobre mis pies, con ganas de bailar aquí o en donde sea, con ganas de ese baile tan ligero que parece que uno flota, el que fuere, sintiendo lo que siento ahora, contagiando a los que tengo cerca, contagiándonos de esto que se llama vida y fluir con ella, al ritmo que dicte, bajo sus reglas, pero con mi decisión y responsabilidad de seguirla, porque quiero continuar caminando, viendo, maravillándome de los días que parecen iguales sabiendo que es mi obligación y necesidad vivir los de manera distinta, de buscar  posibilidades y no monotonías. 

Ese cierre de la melodía donde todo queda en suspenso, ninguna certeza, un par de recuerdos, varios anhelos y la sonrisa traviesa que la curiosidad genera sobre la maravilla de la posibilidad.  Les Jours Tristes

sábado, diciembre 24, 2016

¿Qué me dejaste

 Soundtrack: Looking too Closely, by Fink


Estábamos en un restaurante argentino, con sus colores típicos blancos y azules en sus manteles, con su olor a carne a la parrilla, chimichurri, celebrando la navidad y el cierre del 2016, comiendo, brindando, riendo, callando, cuando de pronto una de las comensales con tal de romper el silencio lanza la pregunta: ¿Qué les deja el 2016?, su pregunta me cambió el ánimo, me comí la risa y traté de entender la pregunta primero y luego entender el año que me atravesó. Una semana antes mi hermano me hizo una pregunta similar y no quedé conforme con mi respuesta, esta vez espera dar una mejor, no a los presentes del restaurante carnívoro, si no a mí. Pasé de largo ese día como de largo se me fue el año tratando de entender que ganaba yo en medio de tanta confusión y empecé la remembranza del año y sus sucesos que comparto con ustedes porque toda derrota, victoria, confusión, perdida y consuelo es mejor en buena compañía y lo hago por aquí porque a veces solo necesitamos que nos escuchen, que se guarde la opinión el escucha, nos miré, nos escuche y cuando haya oportunidad nos abracen, así que cuando me vean abrácenme por el mero gusto de hacerlo, no me expliquen, no me pidan permiso y si me sorprendo por lo inesperado, abrácenme más fuerte para hacerme entender que me entienden, que están ahí.

 
2016… ¿Qué me dejaste?

2016… ¿Por dónde empiezo?

2016… ¿Qué te digo? Que duro fuiste, te inicié muy enamorado, cosa que no hacía tiempo atrás y que ésta vez hacía enamorado de verdad, de ese amor imperfecto que te hace querer ser mejor persona, que te hace ceder, respirar, pedir, conformarte, dar, entender que no siempre se recibe lo que uno quiere y amar otra vez, más fuerte, más intenso, más necesario. Pasé por un cambio de trabajo, aprender todo de nuevo, investigar a hacer las cosas, moverme, preguntar, ir, venir, dudar de mis capacidades, ponerlas a prueba, fallar, volver a hacerlo, confiar y presentar, capacitar, analizar resultados, conocer gente, jugar a ser seguro, creerlo, serlo, luego certificarme en cosas que uno no tiene ni idea; fue estudiar arduamente, fue pensar que no lo lograría y de pronto enfocarme con el corazón roto porque el amor se me iba y ni cuenta me di. Fue reír con los amigos, celebrar sus cumpleaños, ir de antro, a cenar, al cine, emborracharnos, cantar karaoke frente a un nido de arpías con la ropas menos correcta, fue contarles las aventuras de sabanas y que me contaran secretos de su pasado en su camioneta mientras me daban un ride, también fue llorar con ellos, preguntarme y reclamar con ellos y a ellos, apoyarlos cuando a ellos les rompieron el corazón, cuando los engañaron, cuando perdieron a su mejor amigo de cuatro patas, cuando extrañaron al pasado, cuando cayeron enfermos y decirles cosas que me decía a mí mismo: ya pasará, todo pasa por algo, no pongas resistencia, confía… y todo pasó y pasó por algo y no puse resistencia, viví al día, viendo el sol, buscando respuestas en el cielo, pidiendo por la paz en mi interior para despertar la paz en los demás y en el mundo, fue contribuir a dejar de calentar al mundo sin usar popotes, comer 98% menos carne roja, fue llevar mi termo con el de los jugos para no gastar más plástico y confiar; confiar en la luz, en las mañanas y ver la belleza que viene de abrir los ojos, pero el 2016 quería que viera otras cosas, el necio y terco 2016 creyó que yo aprendería mejor y más para siempre si infligía más dolor y yo buscando la paz, esa que no llegaba, con el corazón en reconstrucción y con mil preguntas me dijo en junio: tu mamá tiene cáncer, sí cáncer, una enfermedad que ha abatido a muchos y que tiene en lucha diaria a otros tantos, ya sumaba a mi mamá en sus filas.

Con el dolor mi mamá descubrí más aún la belleza de las pequeñas cosas, de las pequeñas victorias que se tienen día tras día, fue vivir el proceso con ella:
-Ya no tengo cáncer, pero tampoco mamás, pero ya tengo expansores.
-Ya tengo senos de nuevo
-Perdí un seno, no lo acepto mi cuerpo.
-Perdí el otro seno, tampoco este lo acepto mi cuerpo, otra vez no tengo senos.
-Ya tengo un sostén con prótesis.
-Estoy bien, no me afecta tanto no tener mamas.

Fue ver a mi mamá reír en mayo, descomponerse en junio, llorar todo junio, temer y celebrar en julio y volver a sentir miedo en octubre y otra vez celebrar en ese mismo mes, fue llorar y temer de nuevo en noviembre y volver a temer y rezar con más fuerzas y con más abatimiento a la vez en diciembre. Cada vez que lloraba, se descomponía, temía, reía, yo solo podía tomar su mano y amarla, quería cargar su peso, su dolor, quitarle la mitad del dolor y pena para sentirlo con ella, la verdad es que no tomé muchas responsabilidades, hui de ellas, perdí el sueño y gané la sensación de que nada es para siempre. La primera vez que mencionó el dolor mi optimismo me decía que no era nada, me equivoqué, luego que le picaba y yo le contestaba que no temiera, que confiara y me volví a equivocar, a tanto error terminé por aterrarme cada vez que decía que sentía dolor, picazón, ardor, fue temer a contagiarla de todo, fue no saber qué decirle, cómo decirle que se dejará llorar que no tenía que ser fuerte ante nosotros que la necesitábamos aquí y ahora como fuera que quisiera estar pero que no se diera por vencida, eso jamás.

No sé cómo lo hizo, pero sigue aquí, sin cáncer, con miedo, pero aquí, sonriendo, tal vez ya no con esa sonrisa altiva y espontanea, sino con esa sonrisa de agradecimiento de un día más, aquí y viva y yo con ella, con el mismo miedo, con la misma alegría, alegría mordida pero que al saberla efímera ese cacho que nos queda lo disfrutamos más y con más ganas.
Así que ¿qué pienso del 2016? Pues no pienso, lo siento y siento que se quedará con nosotros como marca, como marca en el corazón, en el pecho, en la familia, esta familia rara, geniuda aunada con el mío pero aquí, AQUÍ.

El 2016 fue perder, ganar, volver a perder, ganar de nuevo, retroceder, vencer, ser vencido y volver a sonreír, fue ver nuestra naturaleza, esa que creemos que solo tienen los sobrevivientes de catástrofes mayores, fue sabernos ganadores y no porque la batalla haya terminado, sino que ganamos el derecho de estar vivos, felices con lo que tenemos, dignos ganadores de cada minuto de sol y cada tiritar de frío, ganadores del beso, del apapacho, la caricia, el trabajo, ganadores de disfrutar las pequeñas y grandes cosas como la comida, el tener un perro, el llegar a una casa, el tener con quien soltar, tener con quien no sentirte un extraño, ganadores de ese amor que sabe que somos raros, que nos enojamos, que callamos, que gritamos, que nos gustan cosas totalmente diferentes y sin embargo para muchas personas somos así con todo y todo un premio, un goce, y al final no se trata de ver quién es el ganador definitivo, sino quien disfrutó más en el trayecto y yo sigo en él camino, amando, amado, bendito, completo, hoy, aquí, aquí conmigo, aquí con los quieren estar aquí, para mí, por mí, viendo la belleza de los días grabándome los recuerdos para saber que mi paso por este mundo, por este momento, por aquel lugar, tuvo un motivo: hacerme sentir y saber que estuve y estoy vivo.

2016… ¿Cómo quedamos? Creo que empates, por cada intranquilidad una felicidad, por cada desfalco, cientos de cielos diferentes, por cada miedo un abrazo inesperado, por cada error un aprendizaje y el mayor de todos es tener la certeza que la vida puede cambiar en un segundo.

¿Cómo veo el 2017? Como quiera venir que venga, yo solo sé que tengo maleta ligera, sonrisa sincera, corazón lleno, gratitud con cabeza humilde y miles de recuerdos que ya están de mi lado, conciliados y abierto a vivir cada día sabiendo que a cada perdida corresponde su respectivo consuelo.

Compartamos lo bueno que hay en nosotros.

Amen. 

lunes, diciembre 12, 2016

La historia de mis días con él

Soundtrack https://www.youtube.com/watch?v=b7_zS_Shok8

Te voy a contar una historia, ¿por qué? Pues porque ya no puedo ni quiero guardarla, me estoy avinagrando y quema. 

La verdad es que fue pura casualidad como nos encontrarnos ya que éramos dos extraños en una ciudad ajena a la nuestra, que coincidían en una habitación por meras ganas de satisfacer una necesidad. Sí, sí, primero nos cansamos y ya luego platicamos de nuestras vidas de manera breve: nombres, empleos, un poco de nuestra historia y lo que nos llevó a esa ciudad y así comenzamos a estar en contacto para vernos en la que sí era la nuestra, la que fue nuestra ciudad por más tiempo de lo que hubiéramos pensado.
¿Dónde fue nuestra primera cita formal? Según yo fue en el Parqué Lincoln, en Polanco, y es que la casualidad cuando es llevada por el destino se encarga de encajar las piezas aunque estás vayan a permanecer poco tiempo unidas, y es que trabajabamos muy cerca también, con eso tuvimos para vernos frente a Plaza Carso, pasar a recogerlo a su oficina y estar juntos para ir a las luchas, por unas cervezas, ir a pasear entre invernaderos, que me contara de las plantas de su mamá y el gusto de su papá por los cuelga llaves, así empezamos a pasar la noche en su casa y a acomodar un suceso tras otro, lo que me colocó el corazón al rojo vivo, expuesto por todo lo compartido y es que con él viaje en auto, en metro, en avión, en combi, en tranvía, en taxi, en autobús y fuimos a tantos lugares. 

En mi cumpleaños fuimos a Puebla con un frío de perros, pero que juntos en cama ni se sentía; estuvimos en el centro con todos mis amigos y todos visitamos Cholula para verla desde arriba y a pesar de que no éramos perfectos el uno para el otro, estar juntos era un riesgo que valía la pena correr. Después de Puebla y Cholula, sentimos frío en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, pero caminando uno al lado del otro tampoco se sentía. En Chiapas, nadamos en las Cascadas de Agua Azul, el se adentró en la cueva detrás de la cascada Misol-Ha mientras yo de nuevo nadaba ahora a donde iba a parar el chorro de agua y me sentía pleno porque sabía que alguien iba a buscarme y era bueno saber que no teníamos que estar pegados, era suficiente con sabernos cerca; después subimos pirámides en Palenque, nos asombramos con la vista y la majestuosidad de una civilización que dejó su lengua bien arraigada en los pobladores, vimos una iglesia encantandora y aterradora a la vez en San Juan Chamula y nos encantó el color del pueblo vecino donde los hombres iban con huipiles morados con flores a juego con el de las mujeres, todos bordados en telar a la cadera. Algo que no se me olvida para nada es Morelia, a él le encantaba y yo desde que tenía 16 años quedé prendido de ella, el viaje fue una sorpresa, no sabía que iríamos ahí, incluso pensé que iríamos a la simple Toluca, pero iba no por el lugar sino porque me quería sorprender y yo sabía que con él todo era una aventura aunque el lugar fuera poco de mi agrado. Pero no, no fue Toluca y sí Morelia. Cuando llegamos sentí tanto amor, amor por él, por la ciudad, por nosotros; ver la ciudad con él fue un regalo que no me podía creer, hacer el amor en ese hotel antiguo de techos grandes y ventanales que dejaban pasar la luz de las 3 de la tarde con su piel sobre la mía fue tener el mundo ahí, fue no necesitar nada más, mientras las calles de esa ciudad fueron lo que terminaron de vestir de encanto nuestro paso por Morelia, sus calles mágicas, ver la fuente de las Tarascas, ir al restaurante Cubano, visitar sus iglesias, sentir la tarde sabiendo que era la hora en que le encantaba tomar fotos, porque según él era lo hora donde mejor salían y era cierto; y que decir del pan recién salido del horno de una panadería de paso rumbo a otra plaza, más fuentes, él y yo riendo, callados, hablando de todo y nada, contándonos nuestras vidas y no me cabía en la cabeza una vida sin él, de hecho no lo veía como el hombre de mi vida, pero si el hombre sin el cual yo no sería igual, ya no había vuelta atrás, regresar a lo que fui antes... impensable. Luego Puerto Vallarta en su auto con mi necedad de irnos para allá cuando él no quería ir de esa manera, pero yo necio y él dejándose llevar, ya ahí, fue ponernos al sol y sentir la arena y comer y caminar y sentir el aire cálido y amarlo más contándole mis pérdidas y como hallé su debido consuelo... la carretera él y yo...

Sí, también visitamos muchos bares, le encantaba aunque le diera sueño temprano, el punto era ir y probar los que vendían mezcal, ir a los brasileños, los oaxaqueños, los de pulque, los de arrabal y los trendy, era comer en los árabes, los de buffet, rogarle para ir a los puestos de las esquinas en los que no comía mientras me miraba hacerlo con desconfianza; uy, todo lo que no comimos: las pizzas, los tacos, las hamburguesas donde pensaba pedirme matrimonio, e incluso a los que nunca fuimos por falta de tiempo, por desidiosos o porque había días en los que solo se me antojaba quedarme en cama viendo TV y él con sus ganas de recorrer la ciudad, sus museos, parques, plazas, conciertos y teatros, como le gustaba el teatro, aunque fuimos pocas veces ya que yo prefería el cine, pero mediábamos bien las cosas, a pesar de que era yo era meloso y él poco afectuoso íbamos bien, a veces me daban celos porque solo nos veíamos fines de semana, pero con el tiempo y con su abrazo todo quedaba en el pasado. 

Pero algo pasó, se cansó, se aburrió, se le acabo el amor, no fui lo suficientemente creativo o tal vez no fui divertido, a veces hasta pienso que pude dejar de ser atractivo porque un día sin mucho preámbulo decidió que ya no quería seguir conmigo y me terminó en un Karaoke entre dos cervezas, la primera fue para darse valor y la segunda para amortiguar el cambio, ¿qué podía hacer? Ya había tomado su decisión y yo soy de los que no cree en el tiempo, cuando alguien no tiene el valor suficiente para seguir contigo no vale la pena luchar porque por más que hiciera, la decisión ya había sido tomada y como duele querer a alguien que creemos nuestro presente perfecto y para ellos no somos más que un suceso más o uno menos. Esa noche pasé a su casa por mis cosas, las básicas, algunas las dejé porque no tenía ganas de ponerme a hacer inventario de pertenencias y mucho menos de emociones ya que me encontraba más que vacío, estaba perplejo, no lo podía creer.

Bastó despertar al siguiente día en mi casa, en mi habitación, en mi cama y ver la luz desde mi ventana y no desde la suya, para saber que ya no volvería a despertar con él; sentí el abatimiento en todo el cuerpo, el alma y la mente; el cuerpo me decía no te muevas, el alma la sentía fría en los pies y la mente como bálsamo solo me repetía que ya pasaría, tarea de titanes hacer coordinar las tres.

Desde ahí la vida ha sido avanzar, sanar, hacerme pequeño, recapacitar, ausentarme, enojarme, no entender, odiarlo unos días, justificarlo otros, maldecirlo la mayoría de ellos.

Una vez nos vimos, ¿para qué? pues según él para explicarme los motivos, pero como diría Joaquín Sabina, “…para decirnos adiós, nos sobran los motivos” pero quería verlo, abrazarlo y decirle lo mucho que me hacía falta, que cambiaría todo lo que quisiera, que no le pediría que fuera menos frío, que iría a todos lados, que no habría más cine si no solo teatro, que se quedará, que aún podíamos despertar juntos, que no soportaba mis sabanas en domingo y que era su cuerpo lo que quería. No le dije nada de eso, si no que lo resumí con dos lágrimas que amenzaban con dejar salir un océano pero que logre contener mientras le decía “te quiero tanto que si quieres regresar te espero pero házmelo saber pronto”... él desapareció.

Hubo días que deseaba encontrármelo con alguien más para que me doliera de manera fatal y poder matar para siempre lo que sentía por él; otros días solo quería toparmelo para ver sus ojos y ver si mi extrañaban mientras los míos decían lo mismo; pero otros dias cuando más dolido estaba solo quería encontrarlo para decirle de groserías.

Un día en un karaoke con un par de bebidas encima, bueno varios pares, canté no sin antes decirle a mi precario público que si veían a un fulano con tal nombre lo mandaran a chingar a su madre y les pedí, les rogué y les canté que si lo veían no lo mataran pero le hicieran tanto dolor como el que sentía un corazón roto. Que vergüenza en ese momento, pero que divertido es contarlo ahora.

¿Cómo estoy ahora? Evidentemente no como quisiera, ya que persona que veo, persona a la que le cuento sobre mi fallida relación y mi fracaso al intentar superarla día tras día, meses después supe que se iba a su país, luego que no se fue, sino que se quedó y segun me dejó porque se iba y todo lo tomó como simples pretextos para dejar al complejo de mi, luego vi que era feliz, que tenía planes, algunas fueron suposiciones mías, otras hechos. Mientras yo, he buscado otros cuerpos para quitar su huella y no ha funcionado, aún pesa y no sólo he hecho eso sino que he intentado con terapia de ángeles, cromoterapia, reiki, sanación guiada, he hecho de todo y nada parece funcionar al cien, todo por partes y cuando parece que estoy ya en excelente condiciones aparece algún recuerdo: la calle en que nos dijimos, por donde pasamos para ir a, la foto que tomamos, lo que planeamos y así termino por regresar a ese dolor aunque de tanto sentirlo ya no me falta el aire como al principio y hasta creo que las gracias le doy por haberse ido cuando se fue ya que después de su partida pasé muchas pruebas, ¿te imaginas que se hubiera ido cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer? No habría soportado que se hubiera quedado por solidaridad mas que por amor, las cosas pasan cuando deben de pasar, no hubiera querido tener a mi lado a alguien por lastima aunque muchas veces pensé en llamarlo y decirle que me hacía falta, que necesita apoyo, su apoyo, pero el orgullo pudo más, ya había perdido una vez la dignidad por amor, ahora no pensaba hacerlo por necesidad.


Había días en los que deseaba se encontrará con alguien a quien amara tanto, que crearan tantos recuerdos y que le rompiera el corazón para que supiera lo que es vivir con ellos todos los días como desayuno y todas las noches como la peor de las cenas sin dejar de mascarlos todas las tardes; había días en que sólo deseaba como dice Ángeles Mastretta,  "que no le pasara nada, que no le pasara nada ni nadie", que fuera sin sentir nada en la vida; había otros que solo quería que lo atormentara mi recuerdo para que le dieran ganas de volver corriendo, que me llamara para tomar un café y me dijera el equivoco que había hecho y yo lo abrazaría como si nada, como antes e incluso había días que me soñaba con esa cita pero donde yo le reclamaba cada uno de los momentos, entregándoselos  todos...¿hoy ya para qué? 

Tanto me cambio su paso por mi vida, tanto me quebró, tanto me dio, tanto disfruté a manos llenas, tanto me deje ser y tanto lo deje pasar, que le agradezco de corazón su presencia y también su ausencia, cada una en su debido tiempo me definieron que soy capaz de amar, y eso es lo que quiero, quiero gastar mis horas con alguien que tome la decisión de querer estar a mi lado y en lo que llega o el destino hace lo suyo, yo me divierto, uso mi cuerpo, lo nutro, aumento mi campo de visión y de emoción, me sigo sorprendiendo con las pequeñas cosas y siento y siento de todo, desde el vacío que dejó hasta la emoción de la simple posibilidad.

Ya solo me dan ganas de volver amar así, dejarme ser y ser amado amando a desmedida, entregando y con ganas de que pasen cosas y personas con más mañanas juntos que ausencias. 

Tanto vive uno en un año que no da la vida para contar tanta cosa, pero la cosa es seguir vivo para desearlas, anhelar y seguir aquí, sigo aquí, aquí conmigo... y así es y así fue la historia de mis días con él.


viernes, julio 22, 2016

El calor de una mano

Efraín Nájera
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Elena y Bruno iban en taxi para sus casas, él la pasaría a dejar primero a ella, ya luego lidiaría con la borrachera que ambos jugaron a controlar en una fiesta a la que él la invitó porque para el tiempo en el que le llegó la invitación aún tenía novia, pero la vida es tan impredecible que para el día de la fiesta él tenía dos boletos, el corazón en proceso de recuperación y ninguna persona con la cual ir.

La vida tiene maneras de devolvernos lo que nos ha quitado ya que un día Bruno estaba en el gimnasio viendo la vida pasar intentando participar en ella cuando Elena lo saludó, ya habían compartido algunos holas y frases cortas, nada importante, pero esa vez Elena llegó con sus amigos y lo incluyeron en su plática y al despedirse lo abrazó, fue como si algo se le pegará, algo de todo lo que tenía roto, así que cada vez que la veía se abrazaban, Elena lo hacía porque así era ella y él lo hacía porque los abrazos curan y los que le daba eran una excelente medicina. La amistad fue creciendo, él sabía que solo eran amigos, ella era muy guapa y no había manera de que se fijará en él por eso no mal interpretaba su apertura, nunca se había considerado un tipo especial, si le hubieran pedido una descripción de si mismo por esos días, hubiera contestado que era un tipo simple con gustos extraños, de pocas palabras pero precisas, inseguro de retener a alguien a su lado por ello no hacía mucho esfuerzo en hablar con los otros si al fin y al cabo se terminarían por ir, por eso le llamaba la atención que Elena lo saludará, le hablará por whatsapp y se interesará por su vida, él jamás la vio de otra manera, ¿con que autoestima lo haría? y ella parecía ser de las chicas encantadoras que les gusta sumarse seguidores para aumentar el ego, algo bueno es que ambos usaban la palabra amigo en todos sus mensajes y se lo repetían al otro, ella para recordarle que solo eso era y él para recordarse que eso era lo único que serían. Al aproximarse la fecha del evento y al saber que solo usaría un boleto de los dos que tenía, invitó a Elena la que dijo que sí sin pensar, era soltera y sin muchos compromisos por tal motivo ella lo acompaño sabiendo que él tenía un poco de tos y que no conocía a nadie, total, eran amigos y eso hacen los amigos. 

Fueron al cine primero, antes de la función platicaron de todo y nada, él daba gracias a Dios, ya que Elena hacía la mayor parte de la conversación, él no hubiera sabido qué decir, seguramente hubiera hablado de libros y de música no comercial, de películas de arte y cosas sin sentido, pero así era él. Al llegar a la fiesta pasó lo mismo, ella hablando y el escuchando pero en resumen bebieron, rieron, se rosaron sus piernas, ella le acaricio la rodilla y el la suya, siempre repitiéndose que eran amigos, en el momento que él se sorprendió con el corazón expuesto fue cuando Elena quitaba los hielos de su bebida ya que estaba enfermo, eso nadie lo había hecho, un detalle tan simple que demostraba ese interés desinteresado por los demás, por ello cuando iban en el taxi y se tomaron las manos sin saber cual tomó la mano del otro primero, Bruno sintió como se le estremecía todo el cuerpo, ese vibrar que solo pasa cuando sabemos que somos capaces de sentir de nuevo y él que se sentía medio muerto volvió en sí, le dieron ganas de no soltarla, de decirle a su dueña ¡gracias! por estar, por hacerlo estremecerse, por quitar el hielo de su bebida, por no soltar la suya… probablemente no fuera a quedarse, tal vez fue el calor de las copas o la mera soledad de un viernes frío y lluvioso lo que hacía a Elena sostener su mano… 

Se despidieron al llegar a casa de Elena sin llegar a nada ese día ni los siguientes, pero al dejarla bajar del coche, Bruno supo algo de lo que no estaba seguro, supo que ESTABA VIVO. 

1999 y las cosas que nunca me dije

  Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, cruc...