domingo, julio 17, 2016

Ana y Juan

Efraín Nájera
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Llevaban juntos quién sabe cuánto tiempo, hasta que un día Juan decidió romper con Ana, no definió bien el por qué, le había dicho que estaba confundido, que no quería hacerle daño con su conducta destructiva y falta de cariño, ese cariño que nunca se permitió sentir y no solo con Ana, si no a lo largo de toda su vida, pidió disculpas y lo único que tuvo Ana por sentir fue vacío; no es que ella lo viera como el hombre de su vida, porque sabía que un día se cansaría de la manera tan escueta de querer de Juan, pero lo que sí quería era verle al día siguiente junto a ella con todo y sus miles de defectos, solo pensaba en despertar con él, tocar su mano al despertar, abrazarlo y dejar que la vida pasará, él no era su para siempre pero sí su presente, pero a partir de esa noche ella tuvo que arreglárselas para seguir viviendo con ella misma. 

Con lo días Ana se volvió más callada, menos expresiva, estaba sin estar y vivía un día a la vez deseando sentir esas ganas que tenía de amar tan solo unos días atrás, pero así las cosas, ella estaba sola y sola tuvo que continuar hasta que Juan quiso verla para arreglar las cosas, lo que Ana no sabía es que Juan solo arreglaría sus cosas ya que en esa plática le explicó que iría un mes a su país y tal vez después regresaría, ella aseguraba que jamás pasaría esa parte del mundo aunque fuera el último que quedara con vida en la tierra, él le dijo que no sabía qué hacer y Ana habló, le dijo que era un tonto pero que si quería estar con ella lo esperaba, que le dijera cuánto tiempo necesitaba y que al final ella estaría ahí, le reprochó que no entendía cómo era posible dar por terminada una relación buena, no perfecta pero buena, en este mundo donde al prender la TV es más fácil encontrar desconsuelo e inseguridad en las calles, ¿dejar ir el amor de unos brazos imperfectos solo por miedo? Había que ser estúpido para hacerlo, en un mundo que se incendia todos los días ellos aún conservaban un amor bueno, sano. Juan le pidió una semana y Ana se la dio sabiendo que él no se quedaría a pesar de que en el fondo ella lo anhelaba, tenía miedo de enfrentar el mundo sin su presencia por eso espero lo que era inesperable: que él se quedará; y así fue, no se quedó, no llamó, no se despidió, no nada… solo se fue dejándola con más dudas que fue respondiendo día a día, tal vez mes a mes y otras a las que nunca encontraría solución por ejemplo: ¿por qué no se quedó? ¿por qué no se fue antes? ¿era ella tan imposible de soportar como para irse para siempre de buenas a primeras? ¿qué no hizo o qué hizo de más? ¿no significaron nada para él los lugares visitados? ¿qué tenía que aprender Ana de toda esa ausencia? Hay cosas que ella supuso, otras que le revolvían las tripas de solo pensar la respuesta y otras que de tanto pensarlas se cansó y dejo buscar. 

Ana sigue viviendo de un día a la vez, a veces con mañanas buenas y otras insoportables, sanando y conciliando los recuerdos que a veces le quitan las ganas y la valentía de correr riesgos otra vez, pero con solo evocarse ella misma amando, sintiendo la complicidad de estar con alguien de creyendose perfectos a pesar de sus miles de defectos, eso a Ana le mantiene viva, viva y cuerda, viva y con ganas.

domingo, julio 10, 2016

Memorias, puntos y comas

¿Y te acuerdas que me dijiste que me enseñarías a manejar? Eso tampoco pasó, como nunca pasaron muchas y ni pasarán... sin embargo tenía la esperanza y digo tenía porque esa ya también se murió; por eso aprendí a manejar solo, aprendí a no necesitarte a ti o alguien más para cumplir las metas, aunque de verdad quería que tú me acompañaras en muchas de ellas pero hay que respetar la libertad de quién no quiere seguir a nuestro lado y yo te respeto a ti porque te amo... te amé. Respeto tu decisión y tus ganas de estar con alguien más y no conmigo ¿duele? Mucho, sin embargo sigo aquí.
Valientes los que amamos con la esperanza instalada en el corazón.

sábado, mayo 28, 2016

Y me faltaba darte las gracias…

Y me pasé “tanto tiempo lamentando lo que no entendía” que no me di cuenta de lo realmente importante. (Click en en el enlace para oir soundtrack)

¿Sabes? Te doy las gracias porque te diste la oportunidad, porque abriste tu corazón, porque saltaste, justo como lo hiciste de esa cascada al centro de una laguna llena piedras donde la posibilidad de salir lastimado era altísima, corriste el riesgo, tomaste aire, corriste, saltaste y te entregaste en una oración de un segundo en la que dijiste “todo sea por vivir”, no fue la cascada más alta ni la más hermosa, ni la más profunda, pero si por la que corriste el riesgo, es por eso que hoy te doy las gracias a ti.

Te agradezco el ser arriesgado porque sabes que el peor de los riesgos es el de no correrlos todos y esa frase no es tuya sino de tu escritora favorita Ángeles Mastretta, ¿de quién sino?, te agradezco el tomar el nervio de tus entrañas y confiarlo a las palabras de un extraño, a las promesas de un ausente, te agradezco tu enorme corazón por el cual a pesar de tanto agujero no se filtra más que las ganas de ponerlo a buen resguardo de manera responsable, todo fuera como culpar al otro por las decisiones que uno toma y tú has sabido tomas las responsabilidad de las tuyas por eso gracias.

¿Te acuerdas la primera vez que dijiste te amo? Sabes que no te acuerdas pero estás seguro de que fue a tu mamá, seguro fue a ella ¿y la primera vez que dijiste te amo con el corazón en la mano a alguien que no era de tu familia? ¿Recuerdas esa sensación de vacío al pensar que el otro se podía ir? Gracias porque te permitiste aprender a amar, gracias porque te dejaste fluir, te dejaste llevar, creíste cada promesa aunque estas fueran a durar lo que duran las palabras en el aire, pero verdad que es bonito intentar agarrarlas con la mano y guardártelas en el corazón y ¿por qué lo haces? Pues bien sabes que lo haces para que cuando la esperanza flaquee recuerdes que eres capaz de despertar esos sentimientos, por eso gracias a ti que te la juegas.

Creo que pocas veces te he dicho o mejor dicho, nunca te dado las gracias por ser como eres, porque no te das por vencido, porque sigues creyendo y apostando por la gente, porque das a manos llenas, sí, lo ideal sería que lo hicieras sin esperar nada a cambio, pero creo que en el fondo es justo, no se trata de solo recibir en la vida, uno tiene que sembrar en los otros las acciones que uno quiera recibir, también por eso gracias, porque has recibido los mejores abrazos, esos que se sienten en todo el cuerpo.

Gracias, gracias, gracias y mil gracias por no quedarte con las ganas de nada, sabes que ahí estaré cada vez que saltes, cada vez que caigas, cada vez que te hayas equivocado, ahí estaré para alentarte a seguir intentando, a seguir creyendo, a seguir apostando, bien sabemos que no eres perfecto pero es aún más sabido que trabajas para acercarte a la mejor versión que tienes de ti mismo en la cabeza y en el corazón.

Gracias por gastar menos tiempo en los reclamos y más en das gracias por sentir. 

No abrevies nada de lo que tengas que vivir y no extiendas nada de lo que ya no hay nada que aprender y recuerda todos los días darte las gracias por abrir tu mente, tu corazón y tu alma para vibrar en sintonía de lo bueno y que lo malo se minimice hasta desaparecer.

Por eso hoy te doy las gracias Efraín Nájera, por ser, por estar, por amar y tener la disposición de seguir corriendo riesgos, de seguir saltando cascadas, por si se me olvida, ¡gracias a mí!.



NO MÁS LLORA - BEBE 
He pasao tanto tiempo lamentando lo que no entendía 
que ahora prefiero que me den las claras del día. 
He pasao tanto tiempo lamentando lo que no entendía 
que ahora prefiero que me den las claras del día. 

Empieza mi viaje en la carretera, 
por fin camina sola en mi casita con ruedas. 
El tiempo será pa mí lo que yo quiera que sea, 
nunca un nudo, nunca un muro, solo lo que yo quiera. 

Recorro montañas, desiertos, ciudades enteras. 
No tengo ninguna prisa, paro donde quiera. 
La música que llevo será mi compañera. 

Aprendí a escuchar la noche, 
no pienso enterrar mis dolores, 
pa que duelan menos 
voy a sacarlos de dentro .. cerca del mar .. 
pa que se los lleve el viento, 

Hoy pa mí la burra grande, 
ande, que ande o no ande, 
que la quiero pa dar coces 
a quien me importune este cante. 

Que tengo yo en mi soledad 
cientos de canciones tarareás, empezás, inacabás 
a punto, a punto, a punto de que … no .. 
a punto, a punto, a punto de estallar. 
Y algunas que nadie jamás .. 
quiero que comprendan porque son pa mí na’ más, 
pa mi corazón, pa mis pensamientos, pa mi reflexión, 
pa mí. 

sábado, abril 30, 2016

¿Vivimos en la época del miedo?

No hay historia que me fluya de momento, no hay alguna heroína que tenga una historia de amor épica o intensa, sino solo la vida que nos pasa mientras pensamos que no pasa nada.

De las cosas que traigo en la cabeza todos los días es la voz de mi amigo Dario diciéndome que vivimos en la época del miedo, donde todos nos aterra, perder el trabajo, que nos roben, que tiemble, que nos asalten, perder a quien amamos y la verdad es que así vivimos todos los mexicanos, incluso el más desapegado pasa por su mente algo así en su día a día y ese medio se mi hizo realidad cuando mi mamá al llegar del trabajo me cuenta que una chica que conocimos tiempo atrás y que hasta el día de ayer era su compañera, falleció, pero no de algo natural, sino fue asesinada en un robo y me pregunto ¿ya no basta con robar? ¿qué clase de amor reciben los que matan? ¿los aman? ¿quién fue su mamá? ¿en qué colonia crecieron? ¿a qué escuela primaria iban de pequeños? ¿en qué país vivimos? la verdad fue una noticia que pudo con mi ánimo todo el día, tantas dudas sin respuesta, temores e inquietudes y es que ¿en verdad es así de fácil perder? y la verdad es que así es, siendo esto un recordatorio más de la vida diciéndome que no todo es seguro, que vivo en un país donde todo es inmediato, que nada es seguro; pero creo que aún somos más la gente buena, esa gente que hace que valga la pena correr riesgos todos los días y la que vale la pena amar y ¡amar ya! de manera inmediata e intensa. Vivimos en el país donde tenemos que rezar a todos nuestros vivos y a todos nuestros muertos para que nuestro mundo personal se rodee de paz, rezar para que el que va a la escuela llegue a ella, el que toma taxi llegue a su destino, la que va en su camioneta no se tope con asaltantes, y cuando creo que pierdo la fe me sorprendo a mi mismo en bicicleta sintiendo la vida en la cara y pidiendo al aire, a Dios, que el mundo no se nos acabe, que los que habitan en mi corazón se llenen de amor, que todos aquellos que me han deseado un buen día lo sea aún mejor para ellos, que todos los que me regalaron la felicidad a manos llenas la vida se los regrese al triple para que esas manos nunca se quedan vacías, es más, que los amen tanto para que sigan teniendo ganas de dar y dar…

Todos los días desde hace 3 años tengo en mente a Brenda Cacho diciéndome “todo fuera como perder el cabello” cada vez que hago drama por algo, que si he dormido poco, que si salgo tarde del trabajo, que si no me alcanza el dinero, que necesito más horas al día, que si tengo un curso insufrible, que si estoy soltero, que si tengo 31 y le sumo lo soltero, que si me acaban de dejar el corazón mal trecho así como así y a pesar de que juraba que no me dolería, me duele… todo fuera como tener el corazón mal trecho, tanto que nos quejamos por todo y tanto que no vemos.

Regresando al tema que me trajo aquí, pregunto: ¿a qué le tienes miedo tú?, seguro tienes a tu mamá cerca, viva, a la mano, a una tecla, a un ring de distancia y en caso de que ya no esté en este mundo, seguro tu mamá te enseño a valerte por ti mismo, te enseñó a amar, a sentir ese algo dentro de ti que te hace mejor persona, que te hace querer más de lo bueno. Hoy viernes, dos pequeños se quedaron sin mamá, sin esa guía, esa amiga, cómplice y siempre soporte, tarea titánica para ellos dos amar la vida y perdonar la pérdida. El dicho de “cuando te sientas mal, recuerda que hay alguien peor” lo escuché y lo usé como broma, hoy tiene otro significado, cuando te sientas mal no se te olvide pedir por aquellos que están luchando contra un cáncer, rezar por los que se van y por los que se quedan con esa ausencia, orar por los que no tienen sueños, pero sobre todo abrazar sin medida, a quien se deje y transmite lo que sientes, no te quedes nada, gasta las emociones, no te midas en los amores, los antojos, los deseos, compártelos, grítalos, en fin…

Hoy sábado a la 1:00am, con sueño, el corazón mal trecho doy gracias por todas aquellas manos, sonrisas, ausencias, decepciones, errores que han tocado mi corazón, todos indudablemente han formado lo que soy.

Sin rencores vinimos, sin rencores habrá que irse.



Descansa en paz Judith Luna y que el amor universal cobije a tus dos semillas hoy y siempre, que crezcan con el amor que les dejaste y ese sea la base en sus vidas toda su vida.

Que todo lo que bien sembremos borre y haga menos todo lo malo que no cabe en nuestro universo.   

#meduelesmexico #niunamas #yabasta #cansadodelgobierno 

lunes, enero 11, 2016

De casualidades y encuentros

La vida da premios y para prueba todos aquellos que en el azar se han llevado alguno, obviamente hay quien abusa de la suerte; también están todos aquellos que se han ganado el premio mayor, algún premio en las rifas o sorteos, no hay que olvidar mencionar a los que se encuentran dinero o cosas sin dueño en la calle y que son encontrados como una bendición, es como si algo nos debiera la vida y con esos pequeños o grandes detalles nos lo pagara; pareciera que yo esta semana tenía varias facturas a favor porque la vida me pago con tantas coincidencias y encuentros que estoy seguro que nada es casualidad.

El encuentro diario de quien alimenta mi vida es algo que se agradece, por ello ver a Karla Palacios pedaleando en ecobici, casi chocar ella sola con un coche estacionado, gritando como solo ella saber hacerlo a las 6 de la tarde con tal de ir al cine, es un encuentro que alegra; verla lidiar con el día día de lo que parece insoportable es para decirle que todo fuera como tratar con un pelmazos y malas vibras, la vida nos pone a aprender de cosas así y más vale hacerlo ahora con ojos bien abiertos y excelente actitud o todo se repite, por eso nos acompañamos lidiando y riéndonos de los pelmazos.

Abrazar a Brenda Cacho esforzándose por crecer lo que su corazón siente y amando a pesar de los años merece todo mi respeto. Con ella fue hablar de cáncer, luchas y derrotas; fue hablar de lo incierto del futuro y de lo maravilloso de tenernos ahora en el presente, sanos y con ganas de más, bueno, también con ganas de menos drama y más amor, menos apegos y más intensidad, menos reproches y más momentos genuinos, porque uno no sabe cuando llamaran para decirte que alguien de tu familia está enfermo o grave o peor aún, que ya murió, por eso a bailar viviendo y abrazando amando porque esto es un juego y encontrarla en Canadá fue un premio.

De las casualidades maravillosas fue encontrarme con Jessica Guerrero, mejor conocida como la mujer más lepera del mundo, pero una de las más auténticas, ella puede elegir algo hoy y mañana arrepentirse y maldecirse por pendeja, pero consciente de que todo lo hizo bajo su propia responsabilidad, total, ella es humana como todos y tiene derecho a fallar, pero lo que le sale mejor a esta mujer es levantarse y luchar, admirable su franqueza y su lengua asertiva, Tika un gusto encontrarte en la calle, pero una fortuna que formes parte de mi corazón.

Encontrar a Emmanuel Bonilla con el amor de ha elegido es ver el blanco y al negro, uno en su máxima pureza y el otro con toda su oscuridad, pasando por todas las gamas que hay entre ellos para por fin estallar en mil colores, él me ha enseñado que uno no ama para entender, uno ama porque sí y zan se acabo; uno no viene a juzgar sino a acompañar y tratar de curar los descalabros y dejar que otros nos curen con su amor y compañía, encontrarnos a pesar de las locuras y desencantos es amor de hermanos.
Daniel Alencar, merece una historia aparte porque fue mi cierre de año y mi inicio de muchas cosas, me está haciendo conocerme y me hace pensar en lo que quiero y en lo que no debo de ser con la gente que se ama, ya contaré más de él en otro cuento.

Ver a Alan Pérez fue recordar Canadá y el frío, fue recodar una canción escuchada en una tienda y la borrachera en un país de extraños que después se me hicieron entrañables, fue tocar los sueños dibujados en su tiempo y ver lo lejos que quedamos de ellos; lo maravilloso de haberlo visto fue recordar lo fácil que es imaginar el futuro y lo bien que nos hace trazarnos metas en el aire, al fin que este mundo es de soñadores y verlo a él con su revista en mano fue dar con una realidad venida de un sueño, verlo fue una casualidad soñada.

La casualidad de la vida no solo trae encantos, también nos trae rencores guardados, por eso al ver a Pedro de Chile, desencadeno todo lo olvidado, me hizo recordar la humillación de haber sido llamado ladrón. Pedro me hizo ver mi costumbre de poner las manos al fuego por los que estimo y aprendí a que no todos harían lo mismo por uno y así mientras yo nos defendía a los dos, él se defendió solo. Me tomo dos años el ignorar la opinión ajena ya que los que nos aman saben bien nuestras fallas y así de bien nos conocen que saben cuales nunca cometeríamos, Pedro, fuiste una casualidad que también despertó todas las risas por todas tus ocurrencias, tu alegría y tus líos, duro verte porque recordé la humillación, pero gusto abrazarte porque me borré esa palabra sabiendo quien soy y quien fui hace dos años.

La casualidad de Darfeno, es reafirmar que lo que uno quiere en el pasado se quiere en el presente, cosas buenas pasamos y cosas buenas nos suceden, abrazo por eso.

El encuentro con Bere en su departamento en ruinas fue reafirmar su personalidad, todo lo inicia de cero, lo moldea, lo va queriendo de a poco, lo limpia, lo pule, lo pinta para dejarlo a la medida de su corazón, uno crece con ella indiscutiblemente, obvio, los que somos parte de su arte  sabemos de sus desordenes mentales como su obsesión por lo perfecto, su necedad a nunca darse por vencida incluso en cosas tan inútiles, sus ganas de tener la razón siempre, pero aún así por ella uno se ensuciaría las manos y el corazón para verla contenta, porque ella se esmera en hacer felices a todos los que ama.

El último encuentro de Gigi que he tenido fue en un abrazo donde le decía marginal, sabiendo que algo me contestaría ya que pocas veces se queda callada y así fue, me dijo que creía que le iba a decir algo bonito debido a que la situación por la cual se iba corriendo con la preocupación en el cuerpo, yo me quedé callado, la respuesta la formulé de manera inmediata en mi mente pero no se la dije, así que aquí te la dejo: no dije algo bueno porque todo lo bueno te lo deseo de siempre y todo momento, encontrarnos en querernos con malas palabras escondiendo un te amo de corazón.

La casualidad de Amanda en el otro extremo de la ciudad es darte cuenta de que el cariño sembrado se reafirma de una u otra manera, verte de nuevo por casualidad es recordar la nieve y el frío es querer emprender sueños reviviendo el que compartimos, verte es siempre recordar.

Luego como si la vida me siguiera debiendo algo, me topo con Susana Castillo, que gusto es verte siempre, alegre, sincera, llena de vida, cultura, sencillez… Mi Susy fue aprender y querer, conocer y seguir queriendo, es amistad despistada pero sincera, es recordar lo calientito de un bebé feito y a una francesa tomando clase de ballet por diez minutos diciendo - basta, pog ahoga hemos tegminado - es escucharla nombrarme - Efra de mi corazón -  ¡caray! que fortuna ser parte de su corazón, es una casualidad riquísima.

Ésta semana que acaba de pasar fue encontrar casualidades y programar encuentros, fue sentir  su bendición y agradecerla, incluso ví gente que nunca me hizo caso y también lo agradecí porque recordar es vivir el pasado y yo agradezco el mío que ha sido exquisito y maravilloso gracias a todas las vidas que han tocado la mía.

Destino estamos en paz, sigamos conviviendo en armonía.  

lunes, enero 04, 2016

Para un maldito ladrón

Cuando ese él ladrón entró en su vida fue a través de una llamada que le informaba que ese maldito tenía a su abuela.

Todos hablaban de ese desgraciado que estaba de moda y que por fin le decía hola a ese muchacho, con el tiempo parecía que se marcharía, pero éste volvió a tocar a su puerta para retar a su abuelo por un periodo indefinido, de modo que aprendió a vivir con él. Después de dos años su presencia se volvió algo cotidiano a tal punto que le perdió el miedo, pero ese ladrón quería estar ahí, someter, doblegar, llevarse a quien le fuera posible con tal de hacerse sentir y así lo hizo; primero fue de manera callada, desapareciendo a Irene, la guerrera que convirtió dos meses de vida en dos años, luego tomo de la mano a Citlalli, el hijo de puta la hizo luchar, la cansó pero ella nunca se quejó en voz alta, no se dejó ver derrotada, hasta que un día cerró sus ojos simulando estar dormida antes de decir que ese maldito la había robado y este ladrón no se da abasto, roba a manos llenas y no de a una persona a la vez, él toma donde hay oportunidad y en Elsa vio la puerta abierta y se dejó llevar hasta sus entrañas, incluso David un peleador incansable está doblando las manos ante los deseos de este desgraciado, a él y a Elsa ya solo les queda soltar la vida en paz.

Éste ladrón no se cansa y siempre acecha, eso lo sabía el muchacho con la abuela que ganó la batalla y al abuelo que aún lucha todos los días, ese muchacho que es testigo de tanta emoción revuelta que deja a su paso el maldito ladrón le tocó ver a su mamá jurar que no volvería a fumar con tal de que dejara a la abuela viva y sana, presenció a una de sus mejores amigas con tres horas de sueño en 5 días que tiene la semana con el ánimo tambaleándose pero siendo el pilar de su hermana, buscando consuelo en la cocina y el gimnasio, lidiando con la lenta despedida de Elsa, no hay nada como la resignación al no poder ayudar a quien amas y sentir que se te va como arena entre las manos, así también el doctor padre de Citlalli, que tanto estudio sobre ese ladrón, que al momento de enfrentarlo supo la estadística que tenía en sus ojos, nada como saber que la batalla que vas a enfrentar la tienes casi perdida pero la fe, ¿en qué? esa solo el doctor la sabe, es la que nos hace sacar la casta y luchar… 

El muchacho se quedó con las ganas de escuchar de viva voz de su tía el elogio que nunca le dijo y que le llegó ya muy tarde “¿cómo un chamaco como él puede escribir así? ¿qué se cree? ¿cómo? yo con tan escuela y este escuincle me hacer ver más en sus publicaciones, en fin le tengo que decir en persona lo bello que es, que nunca deje de ser así” lo escuchó, lo agradeció y lo guardó en su corazón porque palabras como estas no fluyen seguido. 


Ese ladrón no avisa, solo llega como un dolor, como un bulto, ¿por qué llega? no sabemos, lo que ese muchacho aprendió con cada visita de ese infeliz fue a no quedarse ni una emoción dentro, ni un comentario atravesado en la garganta, ni un abrazo guardado, si algo más grande e inexplicable nos puso las emociones fue para saberlas usar en justa medida para no ahogarse ni para lastimar a los otros, así que ese muchacho después de despedirse de tantos vencidos y de apoyar a tantos luchadores, susurro “gracias maldito cáncer que me has enseñado tanto”.

viernes, enero 01, 2016

Ganar para perder


Hace poco más de 31 años, nació un una niña con la fortuna de tener el destino tatuado en la piel el cual decía “Perdiendo ganas todo” y ese destino como profecía se cumplió al pie de la letra, al nacer no supo el rumbo de su padre y a pesar de que lo encontró mucho tiempo después volvió a perderlo sin ninguna explicación o entendimiento; de hecho, perder cosas ha sido su mayor talento, el invento del celular no le alegró en lo más mínimo ya que estaba segura de que perdería muchos y sonará a broma pero así lo hizo y no porque sea despistada, sino porque lo trae grabado en la piel, con decirles que una vez perdió a su sobrina en el supermercado con la mera sensación de estar dejando algo atrás, para la buena suerte de su sobrina que no había nacido para perderse sino para acompañar al lio de tía que le había tocado, esa mujer de su familia regresó por ella. 

Siguiendo con la suerte que le había tocado, a los 15 años perdió a su mamá de una enfermedad que empezaba a ponerse de moda y que no se imaginaba que un día ese mismo mal tocaría de nuevo en su puerta.

Saben, ella ya estaba muy cansada, muy pero muy cansada, luchar para no perder se había convertido en el día a día de su vida. Lo que no había notado era que cada vez que algo perdía, alguien la tomaba la mano, se fue su mamá en paz y llego un niño con la fuerza para protegerla durante 15 años, se iba un trabajo y llegaba el dinero de un finiquito, se iba un amiga y le llegaban cinco más y así se deshacía de unas cosas y aparecían otras.

Un día después de regresar de estar con su hermana de quimioterapia, se sentó a llorar en el suelo viendo su tatuaje como una maldición, se acordó del mismo proceso por el cual pasó su mamá, así que se dejó ir en llanto, tanto, que parecía que quería perder hasta el océano de emociones que traía dentro, que al fin de cuentas era lo único que le quedaba por perder, bueno, eso y la poquita fe en el destino que se le escondía para que no la encontrará y la perdiera después, de pronto sintió su celular numero 28 vibrar con el temor de las malas malditas noticias, pero al abrir el whatsapp vio que estaba lleno de mensajes de gente que se le fue sumando entre pérdida y pérdida: sonrió, sonrió y entendió, volvió a sonreír y agradeció cada uno de esos iconos que veía en la pantalla, ahí estaba la niña morena de ojos grandes que todo puede hacer y hacerlo bien, el niño cachetón lleno de amor, el niño sin pelo que la conecto con otros mundos, la mamá divorciada con la boca más imprudente, la mujer que conoció en la secundaria, el exnovio que la cuidó 15 años, el niño con tinta en los dedos, en fin… tanta gente que la había acompañado, escuchado, hecho reír, gente nueva con la que grito como loca, amigos que la vieron caer desde el cielo y que juran haberla visto flotar por unos segundos de tan feliz que estaba; el punto fue que gracias a esos iconos, entendió y no solo lo entendió su razón sino su corazón, que sabiendo que por más que la vida nos ponga como destino perder, el verdadero arte es cuantificar las ganancias de todos aquellos que iluminan nuestros caminos, esas velas que nos hacen ver y llegar a nuevas luces, nuevas formas, otras maneras, y que algunas parecen infinitas aun sabiendo que algún día llegara su final porque ella sabía que todo es pasajero, pero el verdadero tiempo no es el que tenemos en las manos sino en la memoria del corazón, así que esa noche al pararse del suelo ella beso cada una de sus pérdidas, sobo cada cicatriz, agradeció cada embrujo, porque nada, nada, en verdad nada valía tanto como la gente y los momentos que había ganado.

Para Elsa hermana y maestra de Ingrid, donde el enojo no cabe en las horas que tenemos prestadas. 

domingo, octubre 18, 2015

Para Lulú

¿Qué si en el mundo existen personas que aman a los demás con todo y montones de errores?

 Sí y estoy seguro de ello porque conozco a Lulú, una mujer cabalmente excéntrica de modos pero incluso en sus maneras inconstantes lo único que es ley es dar amor a manos llenas.

Lulú es del tipo de mujer que te invita a su casa y justo al cruzar su puerta te dice - ¿qué haces aquí?- el misterio que nadie ha descifrado es si lo hace adrede o tal vez valga la pena justificar a su aleteante memoria. Hay veces en que un halago de su parte puede ser seguido por alguna condena por la falta de fe o por exceso de ser diferente a lo que ella conoce, tal vez sea de familia su sinceridad certera y sin tapujos, el punto es que una tarde de principios de otoño Lulú se sorprendió así misma sentada llorando para dentro y es que lo había hecho tanto para afuera que solo le quedaba estar cansada de tantas noches en vela por el hijo que andaba buscando la felicidad en las cosas equivocadas, ya las piernas no le daban para seguir siendo matriarca de tantas hijas, ya las manos la desobedecían cuando cocinaba para los nietos, las ganas de organizar comidas, desayunos y cenas le flaqueaban, incluso su memoria le hacía travesuras a la hora de recordar tomar las pastillas para la presión de ella y los varios pesares de su marido, hasta el consuelo de rezar la misma oración la adormilaba, a veces solo quería estar y en efecto esa tarde simplemente estaba, y se supo cansada de estar.

En ese momento se espantó las ideas y el sentir con las manos como si fueran moscas y ahí se sorprendió así misma de negro, rodeada con flores blancas y una casa vacía, no había hijos cerca, los nietos estaban en la escuela, la comida ya estaba hecha y cuando el silencio que uno trae dentro choca con el que está fuera el sonido es ensordecedor, tanto como para escucharlo todo y así se le cayó encima la soledad, la ausencia, el dolor; para una matriarca perder a alguien a su cargo es perder la razón por un tiempo, es perder la brújula y dejar de sentir hacía donde va la vida, eso fue lo que lo que le pasó cuando después de tantos años juntos Gil dejó el mundo que ella había cuidado para los dos, no era su esposo, de haber sido así, le hubiera dolido menos, lo que ella dejó ir con los dientes apretados de dolor fue a su compañero de vida. Lo empezó a dejar ir desde que el declive de las cosas por el paso de los años fue evidente pero aun en los momentos más mezquinos de su sentir, todo, en verdad ¡todo lo que hizo!, lo hizo por amor y no solo desde que la salud de él empezó a flaquear sino desde que decidió caminar a su lado, todo en su vida se resumía en amor. Así que por ese mismo sentimiento fue que decidió pararse, sacudirse las moscas de la tristeza y ponerse a planear que haría para cenar, había gente muy despistada que necesitaba de su cariño y su guía.


Así la vida, las decisiones realmente difíciles vienen con un menú de por medio con el único fin de seguir amando a los que tenemos a la mano. 

domingo, mayo 03, 2015

Los sabios y las estrellas

Ángela creció con su padre como un regalo y no era para menos porque dentro de sus primeros momentos estaba él con su sonrisa al verla, con sus brazos meciendola en el columpio, en el subibaja, grabando sus presentaciones escolares tantos momentos con ese hombre alto de barba tupida que picaba cuando se acercaba para darle un beso y a Ángela eso le molestaba porque a pesar de que ya sabía que no le gustaba él lo seguía haciendo y con más ahínco.


En fin, en todas las decisiones que Ángela tomaba, en cada celebración, en cada miedo e incluso en su personalidad se notaba los modos de su padre; un hombre correcto chapado a la antigua y por ello también con algunos paradigmas machistas que le jugaron mal a Ángela cuando llegó a la pubertad, su padre bajo esta educación de macho se permitía algunas mañas pero gracias a Dios las menos como para mantener a su familia unida, con mucho cariño que a pesar de ser un hombre de modos fríos, a sus cinco hijos nunca le faltaron abrazos.

Su fascinación era el conocimiento y su difusión, sentía que si no aprendía algo nuevo todos los días no valía la pena estar en este mundo, pero peor era saber algo y no compartirlo por eso siempre tenía algún dato o noticia para sus hijos y la única que hacía de esto su pan y vino era Ángela, sin el asombro de su padre el día era como si no hubiera existido, incluso cuando la hija que lo adoraba cumplió 23 años él ya estaba a la altura de cualquier adolescente para usar su teléfono inteligente llamando a Ángela con una videoconferencia. Ella se emocionó bastante cuando él le regaló el album electrónico de éxitos de los Rolling Stones y es que alegaba que hasta sus últimos días iba a defender la música inglesa, decía que tanta lluvia y tiempo dentro de casa hacía que la gente usará sus cerebros creando cosas de calidad no que los gringos y su “marketing” a todo le quitaban el verdadero sentimiento.


Una ocasión en la infancia de Ángela cuando iban por el pan para la cena, su papá estaba serio, algo le preocupaba y hasta esa hora no había dato o noticia nueva por lo que ella bastante preocupada recordó lo que le dijo una vez “si lo que quieres no llega a ti, busca la manera de llegar a lo que quieres” entonces poniéndose lista a las ocho de la noche le preguntó - oye papá, qué son las estrellas, ¿por qué estan ahí siempre?- como si lo hubiera sacado de la pesadilla en la que estaba inmerso volvió a su sonrisa habitual y contestó - cada persona sabia y buena que pasa por esta tierra al morir el cielo le hace un espacio para que todas sus acciones y todo su conocimiento sea recordado y siempre que volteemos hacia arriba no lo olvidemos- desde ese día Ángela levantaba la vista al cielo para buscar a su abuela o a la madre Teresa de Calcuta y a Guillermo Gonzalez Camarena con su invento que tanto le gustaba o a Cri-Cri, ya con el paso de los años ella empezó a sumar a su cielo nombres de escritores, amigos, pintores y los cientificos que le mencionaba su papá, el cielo era su consuelo y su paz ya que ahí encontraba todo lo que necesitaba saber.


Con el paso del tiempo Ángela supo que todo lo que pasa por nuestras vidas es pasajero y lo supo mejor que nadie cuando el hombre sabio que era su padre enfermó; tuvieron tiempo para despedirse y darse los besos que les quedaban por darse durante seis días que duró la agonía sin reprochar ni una sola vez la comezon ocasionada por la barba del hombre de toda su vida, en esos días ella le contaba las noticias y los descubrimientos que leía en el periódico con la misma emoción que él lo hizo cuando ella era niña, le ponía con audífonos sus canciones favoritas hasta que un día dejó de respirar y para mala suerte de Ángela ella no se encontraba con él sino a dos hora de distancia, ella acomodó lo que el desconsuelo le permitió en la bolsa de mano y metió a la camioneta los hijos que le pasaron por el camino, gracias a Dios al doblar por la esquina se dio cuenta que no le faltó ninguno de los tres que tenía.

La vida tiene un modo entre líneas de consolarnos ya que esa noche Ángela y sus hijos estaban sorprendidos al ver el cielo encendido por la luz de las estrellas, para ella fue como si la vida saldara la deuda por lo que le acaba de arrebatar, ella sonrió y agradeció a todos los hombres y mujeres sabios y buenos que le daban la bienvenida a su papá con tanta luz, tanta que se sintió en paz. Rumbo al hospital ella les dijo a sus hijos - ¿saben qué son las estrellas?... - y así despidió al hombre sabio que fue y será su padre por lo que le quede de vida.

Para Nieves Arias

jueves, abril 02, 2015

Un desastre por limpiar

Soundtrack: León Polar - Recuerdas

Julia escribió esto para disculparse por todo el desastre que su corazón lastimado dejó a su paso y es que le costaba aceptar que estaba herida, aun le cuesta decir que entregó y realmente espera recibir más a cambio. 

El destinatario de la primera carta era un chico llamado Chris, que era todo menos órdinario, era un jovén trabajador y estilo modero, su cabello fue algo en lo que Julia se fijó, era largo pero peiando a la perfección; su manera de ser fue algo que la atrajo también, no había coherencia entre tanto estilo y su manera sencilla de ir por la vida, parecía que era de esos que no se fijaban en chicas órdinarias. A Julia le encataba su dedicación al trabajo, su amor por su familia y sus amigos, su mundo le parecía algo digno de admirarse y así de a poco se fue enamorando de él, de sus cejas, de sus orejas y su perforación, de su delgadez, de sus silencios, luego de su manera de hablar y su manía por las presentaciones mini de artículos de higiene personal. Se le fueron guardando los recuerdos como la vez del parque en que le leyó después de haber visto la ciudad despierta, las tantas funciones de cine, las tardes en su casa, los antojos que se concentian y los mensajes a cualquier hora, pero las cosas a veces no son para siempre y a Julia le costó demasiado entender y soltar por ello tuvo que escribir una carta esperando dejar ir ese sentimiento, ese dolor, esas ganas de maldecir, esa necesidad de disculparse y puede que me adelante en la historia pero Julia en su intento de olvidar, lastimó a varios incluida ella misma. 

La carta que le escribió iniciaba así:

Chris.

Te pido una disculpa porque después de que desapareciste no acepte tu ausencia y solo me dediqué a desearte bien, a pedir porque en tu camino encontrarás lo que tanto estabas buscando, que te quisieran como te hubiera gustado ser querido y como yo no lo supe hacer para que te quedaras pero con el paso del tiempo me di cuenta de que esos buenos deseos existian porque quería ser una mejor persona y no engancharme, pero lo único que estaba haciendo era tapar mis ganas de maldecir tu nombre, de odiarte y así lo hice tiempo después. Una semana antes de separarnos apareció un hombre de ojos bonitos, manos masculinas, de maneras tiernas, de buen corazón que fui descubriendo después de que desapareciste sin siquiera decir adiós, estaba dispuesto a hacerme feliz mientras yo intentaba enamorarme y la verdad lo estaba logrando, estaba soltando todos mis pesares en sus brazos, por eso el dolor de tu ausencia se tardó en llegar, él calmó el dolor de tu negativa, me intentó curar con abrazos sinceros y detalles hermosos, no creí que alguien pudiera hacer lo que él hizo, muestras de cariño, una tras otra y yo me dejé llevar y creí que todo estaba bien hasta que me preguntó que si yo extrañaba a mi pasado o sea tú, y así apareciste de nuevo, el dolor oculto hasta ese momento tomó forma, se hizo más grande y fue como si huiera puesto el dedo en la herida que estaba en muy buen proceso de sanación y todo me pareció insuficiente, salió el odio, todas las palabras de ardor que guardé se atascaron en mi garganta y así dejé ir a Alex porque seguías en mí. 



Cuando conocí a Pablo fue un incidente muy gracioso, fue algo casi mágico ya que fue en la sección de juguetes cuando se acercó y me pidió mi opinión para el regalo de su ahijado, la platica fluyo, me hizo sentir tan bien y al igual que las palabras de Alex estas fueron balsamo para el rencor que también te extrañaba, pero cuando preguntó si creía en las relaciones a largo plazo me di cuenta de aún no lo hacía y te seguía odiando desde el estomago hasta convertirte en alguna palabra soez. A Pablo también le dije adiós mientras más te odiaba. 

Hubo una noche en la que salí con mis amigas, bebimos, les hablé de ti, de toda la ira que me provocabas por haberme besado, por haberme tocado como si fueras a quedarte más de cuatro meses, les conté la vez que estuvimos juntos en el sillón y cuando me tomaste de la mano en la calle como si fueramos novios y como al día siguiente desapareciste. El vodka no me ardía en la garganta, lo que ardía era tu nombre en todo mi cuerpo y me enojaba seguirlo guardando. Al paso de las copas fui conociendo hombres: menos de los que necesitaria para olvidarme de ti, más de los necesarios para terminar siendo una desconocida para mi misma, entre beso y beso alguno me decía que mis ojos eran hermosos otro que mi sonrisa era sincera, que querían verme para salir para comer, para correr y otros solo para coger, yo me limitaba a decirles que si los besaba era porque estaba ardida, necesitaba del calor de los otros no para olvidarme de ti sino para borrar lo que yo sentía aún por ti. Al día siguiente la resaca emocial fue más grande que la física y ahí descubrí que toda la rabia que traía atorada no era más que mero berrinche de mi ego lastimado porque no me quisiste como yo quería que lo hicieras, fue mi ego el que no aceptaba que te hubieras ido así como así. Fue con la cruda verdad con lo que el fuego de mis emociones logró calmarse, no fueron ni otros brazos, ni otras promesas, ni otros cuerpos los que iban a apagar ese odio que iba arrastando y que terminó por quemar a varios inocentes y ahí te entendí... hice lo mismo que tú, intentar sacar un clavo con otro clavo y obtuve le mismo resultado, lastimar a la gente.   

Me di cuenta del desastre que estaba haciendo y lo hice tarde muy tarde y te comprendí más de lo que tú crees.

Siempre me gusta ver el lado postivio de la vida y terminar con alguna moraleja las historias, alguna ironía, qué sé yo...  pero lo irónico ahora es que lo más bonito que me dejaste fue una mañana de domingo cuando estabas junto a mí, esa sesación de saber que lo que más te importa está en tu cama junto a ti, esa sensación no tiene precio y pues creo, pido y sé que eso que era amor me va a pasar nuevamente. 

P.D. vi una ssección de artículos en miniatura, de esos que tanto te gustaban y el corazón se me achico pero me les quedé viendo hasta que ya no me dolieras.

Adiós


Julia se quedó escribiendo una carta para un tal Alex y otra para Pablo mientras en la mente solo pensaba en que el amor es para siempre mientras dura y que esas cartas para diversos destinatarios no eran para que la perdonaran ninguno de los tres, eran para perdonarse ella misma por ser tan necia y obstinada y así soltó la pluma y sonrió a la ventana. 

Afortunados aquellos que aman con la misma intensidad de una mañana con el cuerpo momentaneo de un extraño entrañable. 

jueves, febrero 05, 2015

Aprendiendo a dejar ir...

Ven, siéntate junto a mí, te estaba esperando, me da gusto que hayas venido, tenía mucho que no te veía, ¿no tuviste problema para llegar?, sé que te tomó por sorpresa mi separación y mucho más la llamada para que nos viéramos, pero de verdad que gusto que estés aquí.

Te he extrañado ¿sabes? me acostumbre mucho a ti, ¿te acuerdas cuándo nos conocimos y el acuerdo de ser amigos?, sí ya sé lo que estás pensando, que si yo hubiera seguido con el acuerdo no estaríamos hoy aquí platicando del pasado sino de los planes a futuro que hacen dos simples amigos, pero ya ves, dicen que todo lo que hagas más de 21 de veces se hace costumbre y creo que lo que pasamos juntos fueron como tres meses y medio ¿no? días más, días menos, diría una amiga: ¡fuiste como la humedad! te colaste hasta al fondo y bueno creo que no fue tu culpa, insisto, fue culpa del tiempo.

¿No tienes calor? bueno la verdad hace un poco de aire pero el sol está fuerte, pero bueno, no cambio el tema, siendo honestos te cité para decirte, bueno decirnos cosas, para sacar todo lo que traigo dentro y es que me sorprende que te acuerdes de que quedamos ser amigos y que también yo no quería amigas de besos, amigas y amigos tengo ya bastantes y te diste cuenta, bueno espero lo hayas notado conociste a casi todos los importantes, pero una amiga más te dije que no quería, pero te fuiste dejando ir sin recordar que era lo que yo quería y como estabas muy agusto recibiendo y recibiendo, la verdad si me da coraje, ¿qué no te dabas de cuenta, no veías que yo ya contaba contigo para todo? sí, ya sé que estabas saliendo de una relación y que fue mi culpa creer que podría hacerte sentir mejor, que olvidaras, que me quisieras ¿era mucho pedir? pero creo que en tu lógica cuatro meses no son suficientes para que sepas que es lo que no quieres y dejando a un lado lo que tú querías ¿pensaste en lo que yo sentía? la verdad desde hace unos años he intentado no tener apegos dejar fluir las cosas pero cuando me dijiste que no estabas lista para una relación, que ibas a sentir feo si yo encontraba a alguien que valiera la pena pero que no era lo que tú querías, ese día tomaste mi mano y actuamos como si fuéramos novios de verdad, nos besamos, nos abrazamos sin reparo alguno pero a partir de ese día vino la distancia, te diste cuenta que íbamos por caminos diferentes y te fue fácil dejar de escribir, mientras que para mi era algo que debía de hacer, necesitaba no whatsapearte, no leerte, no sentirte, no pensarte y me ayudó que no tuvíeras las agallas ni para decir hasta luego, solo se te ocurrió que era mejor idea ausentarte que eso me ayudaría ya que no me querías hacer daño, lamentablemente nunca te dija que ya era demasiado tarde. Perdón si te incomodo y solo hablo y hablo, pero necesito decirtelo, sacarlo.

¿Ya comiste, se te antoja algo? bueno, yo tampoco tengo hambre, tengo sed pero creo que traigo agua en la mochila, sí, sí traigo, ¿quieres? bueno le sigo porque creo que ya te esperan.

Con la edad uno se vuelve más sabio, menos emocional y el tiempo sin ti me supo a olvido, hubo días en que te odie tanto, me sentía traicionado, otros solo te extrañaba y esperaba a que sonara mi teléfono sabiendo que no lo haría, la tortura cuando es a conciencia propia es peor. Me pregunté muchas veces qué me hizo falta, qué no fui, qué no tenía, tan solo quería hacerte feliz, vimos mis películas, las tuyas, amanecimos juntos, nos abrazamos, nos contamos nuestras historias y en verdad que nos contábamos la vida con tanta facilidad, creo que eso solo pasa con los amigos de verdad y también creo que nunca lo quise ver, porque a pesar de que esto suena a reclamo, después del tiempo sin ti y de haber repasado de arriba a abajo estos meses me di cuenta de que fui feliz, tenía alguien sin título pero que el tiempo hizo que conociera tan bien o al menos yo me abrí para que lo hicieras.


En fin, ya para cerrar solo me queda darte las gracias por la paz que me diste, me hiciste saber lo inflexible que puedo llegar a ser y también que si se quiere algo en la vida se tiene que luchar por ello y yo quiero una relación alguien que me dé lo mismo que le doy y que no le sea fácil ausentarse así como así, fue bueno habernos cruzado en el camino y haber compartido de esa manera y perdón por haberte odiado por unos días, pero la verdad no pasaba de que deseara que tu galleta Oreo no tuviera cremita en medio, ahora solo me queda desearte que encuentres al indicado que llene todas tus necesidades y pedirte que si alguien llega a tu vida sepas para que lo quieres y seas sincera en todo momento para evitar pequeñas confusiones que pudan lastimar, pero sobre todo se trata de ser feliz y despertar con esa persona en la cabeza como único pensamiento, eso vale la pena vivirlo un millón de veces sin importar el resultado.

Recuerda que venimos a ser felices y tú te mereces toda la del mundo y como leí por ahí, “si te hizo feliz no cuenta como error” y tú no fuiste uno mio.


Muchas gracias por venir.

Ella no dijo nada, se estrecharon las manos, se dieron un abrazo él se fue a la derecha y ella siguió de frente; siempre en caminos y sintonías diferentes.

Él se dijo para sus adentro: la vida de los otros es intermitente en la nuestra, tengo que aprender a dejar ir

1999 y las cosas que nunca me dije

  Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, cruc...