Cuando el corazón nos duele, cuando la razón nos falla, cuando sentimos de más al otro y de menos a nosotros, es cuando el amor se nos descompone y deja de parecerse al concepto de PARA SIEMPRE... Este espacio es para vaciar las penas porque a veces en las historias de los otros podemos encontrar consuelo
jueves, agosto 13, 2026
Odiando odiar..
sábado, julio 11, 2026
1999 y las cosas que nunca me dije
Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, crucé la recepción con una sensación de nervios bastante extraña, subí las escaleras y reconocí la puerta con su manera peculiar de tener la chapa al centro de la misma, cosas que se me quedaron grabadas y en ese día de 2024 con solo cruzar la puerta del departamento mis manos estaban dormidas, sentí mareo y ansiedad como le llaman muchos.
En 1999 esa calle con su iglesia cerca, su parque a media cuadra y su tranquilidad significaron mucho, un lugar seguro, una promesa, estaban mis ganas, muchas ilusiones, la calle Fresas siempre me pondrá las manos hormigueantes.
Recuerdo que en el 2020 estaba en mi trabajo, entre reportes y risas con mis compañeros de esos entonces. Alguno de ellos estaba escuchando el radio o algún podcast, eso no lo tengo claro pero estaba hablando una tal Nath Campos, no la conocía, pero de esas cosas que el inconsciente decide hacer o algún angelito o como le quieran llamar, hizo que mi atención se pusiera en ese podcast. En él hablaba sobre una borrachera con unos amigos / compañeros de trabajo, de haber estado inconsciente, de recordar cosas que ella no consintió, de haber guardado silencio mucho tiempo, de sentir culpa. De nuevo las manos las sentí raras sin motivo aparente, sus palabras me llevaban a sentimientos que no había reconocido, que nunca había escuchado, que negué porque creí que todo había sido mi culpa.
En 1999 el amigo del primo de un amigo me llevó a mi primer antro... yo de 14 años aún, entré porque siempre he sido alto, entré porque las normas no se cumplen en este país, entré porque mis papás estaban lidiando con sus vidas creyendo que yo estaba a salvo. Una de las ventajas de ese tiempo era que mis papás llevaban 4 años más menos separados y no había celulares como hoy en día. Mi madre sabía que estaba con mi papá y mi papá sabía que estaba en su departamento con mi abuela mientras que él de seguro estaba o bebiendo o con su novia Sofia de esos entonces.
Durante muchos años no entendí porque me resistía a tener sexo con mis parejas, parejas que retenía unos meses porque no lograba tener intimidad con ellos y de pronto uno se volvieron muchos casos iguales, muchos novios y solo unos cuantos intentos de intimidad. Recuerdo que hubo un actor que era excelente bailarín, lo conocí en 2007 al cruzarnos por unas escaleras en una fiesta, ¿qué sí ha habido magia en mi vida?, la respuesta es sí, pero no entendía porque la alejaba, porque la negaba. Una ocasión estaba con él en su departamento, recuerdo que hubo besos, caricias, la ropa nos empezó a estorbar, las caricias de sus dedos en mi cuerpo era de una ternura total y de pronto empecé a llorar, sin motivo aparente las lagrimas empezaron a brotar y los besos que estaban siendo de pasión empezaron a saber a sal... y él me lanzo una pregunta que me cruzó como si hubieran partido el alma en dos -¿quién te hizo tanto daño que te aleja de mi?- y ese ser mágico, llegado como un bálsamo se me fue como arena entre las manos. ¿Cómo alguien me podía querer así? eso no era real.
La primera vez que crucé la puerta del departamento de la calle de Fresas, lo hice emocionado, había un hombre que me hablaba con ternura y masculinidad, sentía su deseo y su mesura a la vez, se ganó mi confianza y creí que con un abrazo suyo se podrían ir todos mis miedos, me dejé caer porque creí que él me agarraría, en esos años buscaba la seguridad que nunca había sentido en casa y la ingenuidad de la edad me llevó a creer en los primeros brazos que prometieron dármela.
En el 2021 después de haber tenido COVID, mi trabajo decidió que había pasado mucho tiempo en reposo y me dio las gracias, sin aferrarme y dando las gracias a la semana ya estaba rumbo a las playas de Oaxaca, sin trabajo y sin alguna presión en ese momento, me dejé ir, caminar sin descanso, respirar profundo y dando las gracias por estar. Un día a las 8am al terminar la clase de yoga, con las olas de mar como música de fondo y la brisa salada, la profesora me tocó la espalda mientras hacía la postura del niño, esa postura que te resetea el alma y relaja todo el cuerpo, me dijo en inglés -Don't fight, surrender, your mind needs to touch the ground and face the awkward truth and embrace it- y otra vez el corazón se me puso al mil y los recuerdos empezaron a mezclarse pero sí me rendí y ahí lo supe pero aún no podía nombrarlo.
En el 2019 terminé una maestría en Desarrollo Organizacional y una de las actividades finales era exponer algún caso personal para mostrar vulnerabilidad o hacer sentir vulnerable a los espectadores que eran en su mayoría amigos o familia de los estudiantes. Cuando llega el turno de una compañera, amiga en ese momento, decide contar su caso de abuso. Recuerdo que me movió las emociones y mi abuela, que era mi invitada, le preguntó -¿Cómo puedes perdonar a quién te daño así?- No recuerdo la respuesta, ni mucho de lo que pasó en esos diez minutos.
Esa noche donde visité mi primer antro, un chico muy lindo se me aceró y me dijo que su amigo me quería conocer porque yo le parecía muy guapo, yo que ni sabía que era la autoestima, le creí y acepté conocerlo. Se llamaba Victor y tenía 37 años, le dije mi edad y no pareció incomodarle y tampoco pensé que podría resultar incómoda, ¿porqué habría de hacerlo?. Me llevó a casa, le di el número de teléfono del departamento de mi papá y él me dio el suyo, me dijo que yo le marcara si estaba interesado, obvio que lo estaba y le marqué, quedamos en vernos al día siguiente y al siguiente, fuimos a cenar un día y al otro comer, yo lo veía mucho mayor de 37 años pero no importaba, él me decía cosas que me gustaban, que me daban seguridad y así se ganó mi confianza.
El el 2023 conocí a Bony, una consteladora de Tuxtla, Chiapas que al presentarse ante el grupo que éramos los que íbamos a constelar ese día, dijo que a parte de ser consteladora, tenía varias especialidades y entre ellas terapeuta para victimas de abuso, mi inconsciente guardo el dato, nada es coincidencia. En el 2024 constelé nuevamente pero esta vez de forma individual con otra maestra energética en Chiapas, Tere. En medio de mi desmadrito de playmobiles, me dijo -en tu historia personal hay un caso de abuso del que nadie habla ¿ya lo has trabajado-
En el 2024, una vez más de regreso en CDMX, tuve la determinación de hablar de una idea, una sensación, una suposición que me estaba incomodando mucho y pensé en Bony y todo fluyo, cuando es para uno todo se acomoda y así programé mi primera terapia con ella la consteladora de Tuxtla. Me saludó y después de las actualizaciones y formalidades necesarias fue directo al grano -... pero dime Efraín, que te gustaría trabajar conmigo en esta sesión?- y por primera vez salieron las palabras de mi boca -Bony, creo haber sufrido de abuso- y el corazón y la vida y mis fuerzas y mi voz y mi entendimiento se quebraron todas.
Un fin de semana antes de que cumpliera 15 años, Víctor me invitó a cenar a su casa... no cuento los detalles, a parte de que están demás, hacerlo aún me cuesta, corrijo, no me cuesta, me duele, aún duele recordarlo, solo puedo decir que esa noche accedí a sus besos, a sus caricias, yo de 14 años aún, él de mucho más de 37 años y en algún punto dije un -No, no quiero seguir- dije un NO que no se respetó. Recuerdo que le pedí que me llevara a casa de mi papá y al llegar al portón negro, abrir la puerta y cruzar la oscuridad para llegar a las escaleras, sentí que algo estaba mal, me sentía vacío, me sentí roto.
En esa sesión con Bony me confesé a mi mismo que había sido abusado, las manos me hormiguearon, perdí la voz intentando no llorar. Esa sesión fue la primera donde lo dije en voz alta, fue la primera vez que escuché que había sido victima de abuso, que no era ya una victima y que yo estaba bien.
Tiempo después me acerqué a mi hermano, le confesé lo que me había pasado y en su entendimiento y manera de ser me preguntó si yo me sentía aún victima, le dije que no y que no sabía si hablarlo con mi mamá, su recomendación fue NO, para qué preocuparla por algo que ya había pasado hace mucho... La memoria tiene sus trucos y las percepciones son situacionales y muy personales, me disculpo con él si tomé mal sus palabras, tal vez su respuesta fue con base en su practicidad o en su no saber qué hacer con la información, en no saber como acompañar una situación así de incomoda, pero me sentí invisibilizado, volví a creer que a la mejor estaba exagerando el asunto, su opinión siempre me ha importado a pesar de lo frío y poco empático de su comportamiento.
Me encerré en el trabajo, buscando cambios, siendo práctico, viviendo de hechos, evitando pensar en mi sentir, en mis emociones. Dejé a Bony, dejé el tema y dejé de sentirlo hasta que fue imposible hacerlo porque me estaba marchitando de a poco. Me volví frío, me negué el amor de otros, los alejaba si empezaba a sentir y mis relaciones se volvieron más prácticas que profundas mientras me repetía a mi mismo: yo he podido solo y lo seguiré haciendo.
Y llegó la ira un día. Bony poco a poco me fue ayudando a enunciar eso de lo que me negaba a hablar hasta que descubrí que había vivido bajo el enojo muchos años; esas sesiones fueron de llorar de rabia, yo que no permito llorar me encontraba haciéndolo con los puños cerrados maldiciendo el nombre de Victor sin desearle la muerta sino todo lo contrario, deseaba que estuviera sufriendo de alguna enfermedad dolorosa que día a día le recordara lo miserable que había sido su maldita existencia. -Bony de verdad me pregunto ¿cómo fue posible que se ganara mi confianza para luego romperla todita? ¿porqué lo hizo? ¿porqué le creí? ¿porqué no vi las señales? ¿porqué lo permití? ¿porqué accedí?- y Bony me respondió -Porque eras un niño de 14 años- la realidad me pegó de golpe y no pude soportar su peso. Durante 25 años jugué a negar que había pasado, que todo había sido mi culpa, que no debí de haber ido a ese antro, que lo tenía merecido por ser gay. Dejé de ver a Bony porque era doloroso seguir hablándolo.
En el 2025 retomé terapia ahora con Ricardo, intentar sentir solo lo práctico me estaba haciendo daño emocionalmente, no tenía ganas, hacía todo de manera automática, sin saber porqué chinigados seguía. Con Ricardo tuve una de las sesiones más pesadas. No sé porque a pesar de que siempre había luz en su espacio, esa sesión la recuerdo como si hubiera estado a oscuras, me faltó el aire y sentía la cabeza a punto de estallar cuando le decía -es que me siento roto, me siento culpable- a lo que el me contestó -Tú tenías 14 años y aunque tú hubieras iniciado con la relación sexual, aún así tú te le hubieras ofrecido, tú tenías 14 años y él más de 37 años. Él sabía lo que hacía, él quería y sabía como convencerte, él abusó primero de tu infancia, de tu confianza y de tu cuerpo con premeditación, para nada fuiste culpable de lo que te sucedió. La responsabilidad de lo que te paso fue de muchas personas, menos tuya, fue de tus papás que voltearon un segundo a otro lado cuando debían cuidarte, fue de él por saber que tenía años de ventaja sobre ti, tú no estás roto-
Es el año 2026, sigo intentando varias terapias, hablar un poco más del tema. Se lo conté a mi mamá y me sostuvo en amor a pesar del dolor que representaba la noticia. Se lo conté a mi papá como reproche por su ausencia en esa noche donde se suponía nos estaba cuidando. Se los he contado a mis amigos mordiéndome el llanto de la ira. Aún me sigo sintiendo roto pero ahora intento encontrar esos cachitos que dejé tirados hace 26 años en un departamento de la calle Fresas una noche de 1999 donde aún era un niño.
En una terapía de grupo que tuve hace poco me di cuenta que ya no odio a Victor, que ya estoy entendiendo que no fui el culpable y que lo que me duele al día de hoy son los duelos que nunca lloré, los duelos que nunca conté, tenía que seguir viviendo, no podía llegar a mi casa y decir que era gay y que había abusado de mi un hombre mayor, no hubiera soportado las preguntas para las que no tenía respuesta o las que haría aceptar lo que me era más fácil negarme, vendrían las miradas inquisitorias, la incomodidad... así que preferí callar, negarlo, culparme y sobre eso construir inconscientemente comportamientos, ideas, emociones, una vida, 26 años y por más que intenté ahogar ese suceso el maldito aprendió a flotar, como diría Frida Kahlo. De pronto ya no pude callarlo, porque callarlo, negarlo y culparme me está apagando y no sé si esto tiene cura, y sí la tiene cómo se cura, no sé sí un día despertaré y me sentiré en paz con todo lo ocurrido, no sé si dolerá toda la vida y si puedo dejar de sentirme roto.
Este texto nace como necesidad de honrar los duelos que nunca tuve, tal vez con nombrarlos se vayan, tal vez con nombrarlos sanen unos y otros tal vez necesiten más tiempo más sucesos, mayor aceptación o elaboración. Tal vez de sentir estos duelos después de 26 años honren al niño de 14 años que tuvo que callar porque para él lo mejor que pudo haber hecho fue omitir y eso nos salvo de alguna manera, nos trajo hasta aquí y ahora por fin lloro lo nunca me dejé, lo que nunca pude, lo que me negué, lo que me daba vergüenza aceptar y bueno aquí van los duelos.
Duelo de la inocencia cortada a los 14 años. Duelo por haber alejado o perdido personas valiosas por mi desconfianza. Duelo por no haber abrazado al amor por miedo a ser lastimado. Duelo porque me hubiera gustado gastar mi adolescencia en trivialidades y no en callar la verdad. Duelo de perder años culpándome. Duelo de ese niño de 14 años que solo quería ser querido, cuidado, abrigado, aceptado, porque el mundo ya estaba siendo bastante duro con él y solo quería un poco de paz y en vez de eso aprendió que la negación era la mejor forma de no contar lo que dolía realmente.
A ti:
Perdonarte a ti que me marcaste la existencia, seguir con la vida pensando que todo fue mi culpa, perdonarte a ti que traicionaste mi confianza cuando eso era lo que menos tenía: impensable.
Pero ya me cansé de pensar en la diferencia de edad, en la ventaja que tenías y en el coraje que sentí muchos años, ya me cansé de cargarte como una negación, sí, fuiste real, tuve la mala suerte de toparme contigo y tú tuviste la suerte de que te dejará entrar y sí, sí te deseo mal, deseo que por cada noche que gasté sintiéndome culpable, tú tengas mil noches intranquilas sin saber porque, deseo que no puedas dormir y si lo haces que solo sea para que en pesadillas te des cuenta del monstro que fuiste conmigo. Deseo que tu inconsciencia se vuelva tu tormento porque yo era un niño de 14 años.
domingo, enero 25, 2026
Agradecimientos cotidianos
viernes, enero 23, 2026
El poder de una tortilla y la magia de una salsa.
sábado, agosto 23, 2025
El jardín que no sabía que tenía
jueves, abril 03, 2025
Mamey
La mayoria de las respuestas que me da la vida, llegan a través de las preguntas que me hacen otros y hace poco alguien me dijo al verme sostener un litro de licuado de mamey ¿por qué te gusta tanto el mamey? la verdad nunca me había puesto a pensar el pooque, solo había consumido litros de licuado sintiendo confort.
Me volví a hacer la pregunta cuando me preparaba ahora yo mismo mi licuado, espeso, color salmón, con leche y endulzante natural; lo primero que pasó por mi cabeza fue: sabe a infancia y con esa palabra pude recordar a mi papá pidiendo esa bebida y cuando lo hacía nada salía mal, no había disgustos, no había porque preocuparse más que por disfrutra de mi o su licuado.
Las pequeñas cosas al final de día pueden tener grandes significados y ahora para volver a ese lugar feliz de mi niñez, me basta con dar un sorbo a un licuado de mamey.
domingo, enero 19, 2025
Te me fuiste temprano de la fiesta.
miércoles, julio 10, 2024
Eres una persona increible...
lunes, julio 01, 2024
Reclamos pendientes
domingo, junio 23, 2024
Locuras de mis cuerdas conversaciones
domingo, junio 02, 2024
A veces la mejor decisión también duele
Escribo esto con el mayor de los agradecimientos, y también con una profunda tristeza mal trabajada a lo largo de 3 años.
No, no es tu culpa, creéme, es mi responsabilidad. Suena maduro decir eso "es mi responsabilidad" pero decirlo tampoco lo hace menos doloroso. El poder hablarlo frente a frente o pensar que leeras estás líneas al menos, me hace sentir más tranquilo, siento que este escrito llegará a buen puerto y cumplirá su cometido.
Sabes, llegaste en un momento donde estaba en paz y tranquilo, con ganas de más de conocer otros lugares, yo te buscaba desde hacía mucho, sabía que estabas en en Chiapas, ¿donde más? ese lugar tan mágico, tan verde, con calles empedradas, con climas para abrazarme yo mismo con la chamarra mas calientita y ver las estrellas, oler el atol, escuchar la marimba del centro. Sabía que tenías que estar ahí, muchas veces alce la mirada al cielo y pedi que me llevaran a ti y el destino, los angeles, dios o la vida que está para condecer caprichos pero a su caprichoso antojo, le tomó 11 años llevarme a ti.
Fue en línea, como todo lo de ahora, comida, ropa, teconologia, todo a un click de d
istancia y así fue. Puse mis preferencias, donde y como te quería, sabiendo que tendrías defectos y estaba dispuesto a correr el riesgo. Y los corrí todo al encontrarte. Te di mis datos, llamaste, me dijiste que fuera para San Cristóbal de las Casas y así lo hice un lunes 21 de junio a las 6 am.
Mejor recibimiento no pude tener, mandaste a alguien por mí al aeropuerto de Tuxtla, empaque muchas maletas, hace tres años no sabía viajar ligero, no sé sí hoy en día lo hago mejor, eso de viajar ligero, pero al menos lo intento. Lo que sí sabía es que quería que funcionara, quería quedarme allá, quería hacer mi vida allá y el cielo que ví hacía San Cristóbal subiendo desde Tuxtla me decía, "Sí, no pudiste correr mejor riesgo", un mar de nubes ante mis ojos me daba la bienvenida a lo que ya estaba siendo mi nueva vida.
Cuando te conocí fue enamorarme de tus detalles, fue en el desayuno, eso no se olvida y creo que todos los que te hemos conocido no me dejaran mentir, estar dentro de ti y poder recorrer todos tus espacios es una delicia, trater de averiguar porqué el acomodo, los libros, las antiguedades, los radios viejos, los autores, los cantantes, los poetas... con el paso del tiempo dejé de preguntarme y empecé a invertarme historias, otras veces me revelabas el porque y yo me sentía afortunado de poder desenmarañar un acertijo.
Pasaron los días y encontré un lugar para mi, no lo pude llamar mío, mi hogar, mi casa, porque algo me decía que no serías para siempre, tal vez mi miedo al fracaso, tal vez lo que veía no me hacía decir: dejate ir, haz de este lugar tu nueva vida para siempre. No pude.
Te veía tan comodo, creciendo, alimentandote de la gente que te rodeaba y al inició me dio mucho gusto conocer perdonsas que habían estado desde el inicio y hablaba de ti como un milagro y con mucho agradecimiento, eso contagiaba, y eso me hizo estar ahí seis meses. Luego vino un viaje y un nuevo inicio, quise estar ahí, pero también fue conocer gente que sabía de tu grandeza, pero también sabía tus carencias, sabía tu esfuerzo y también tu frialdad, pero eso no importaba, yo quería aprenderte, saber los comos de tu visión, saber esa pasión por crear cosas tan perfectas a la vista y imperfectas de cerca, pero eso no importa, porque quien decide conocerte basta solo pasar unas horas contigo, las suficientes para caer maravillados e irse con esa emoción y querer regresar muchas veces, pero los que se quedan contigo, los que están 24/7 contigo saben los detalles incomodos, lo que duele, lo que pasas por alto porque la necesidad es grande y tal vez la confiaza de encontrar algo mejor es muy poca y por eso decides quedarte, no hablar en el mejor de los casos y en otras, me tocó conocer, personas que hablán de más, que divulgan tus defectos o personas que estan urgidos de ser escuchados, de ser entendidos y en esos recorridos donde se repetia la misma historia, de gente en busca de querer desahogarse de ti, fue cuando supe que algo no me cuadraba.
Hablé con pasión de ti, de tu alcance, de tus logros, de las cosas que te hace grande, que son muchas, muchísimas, pero las que no quieres ver por incomidad, porque son tonterias, porque te pegan en la utilidad, son las que me ponían pensar, esas no las comentaba, solo asentía al oirlas, pero no las repetía.
Ese dilema me llevó a otro año dentro de ti, vinieron más proyectos, más obras maestras, más lugares hermosos, más historias que contar y más te pude conocer o desconocer mejor dicho, pero estando en Chiapas me hize el loco, me ignoré a mismo por las mismas razones que lo hacen las demás, falta de confinza en la vida y en mis talentos... mejor algo seguro a medias que correr otra vez el riesgo de empezar de cero, total, estaba la selva para buscar alivio, los lagos para calmar las ansias, los ríos para dejarse ser, los bosques para oir algo más que lo repetitivo de todos los días.
Emepece a notar lo que era notable, las diferencias que hacías, la claridad que pedías pero que nunca llegaba a los demás, o al menos a mi, a hacer menos mi labor que solo buscaba hacer más grande tu proyecto. Lo peor fue que lo noté y lo callé porque venía otro proyecto del cual era una dicha poder decir "yo formé parte de ese espacio" y me volvía a arremangar la camisa y a darlo todo de nuevo, guíar a otros, hacer creer a otros lo que yo ya no creía, pero todo porque me apasionaba estar ahí... y así pasé otro año creyendo que todo iba a mejorar, creyendo que tal vez entendería tus formas y sería capaz de sobrellevarlo como lo hacían los demás, que ya se veían cansados, ya pedian cambios pero tus proyectos siempre seducen, la gradenza reenamora y ahí van de nuevo.
En medio de tanta música, madera y detalles, en medio de tanta belleza también corren las injusticias, pero no pasa nada, la gente no sabe, bajale el sueldo, no pasa nada. Mandala a otros estados a pesar de que no quieren, no pasa nada, la gente aguanta. El discurso que das en primera persona es maravillo, pero creo que llega de manera equivocada o también me pongo a pensar ¿qué tan honesto es de donde nace? porque la realidad es otra. Podría contar las historias ajenas pero no es el punto de esta historia.
Cuando los malos modos me nacen y la pasión me empieza a faltar es cuando sé que algo no me va bien. Cuando empiezo a filtrar la frustración en mis contestaciones a otros, algo estoy manejando mal y pues a ser honesto conmigo mismo ¿esto es lo que quiero pemear en la gente? No es la contestación pero el cansancio ya es mucho y lo mejor es terminar esta relación, que solo es laboral, pero no deja de ser una relación.
Regreso al momento en el que dije que sí a este trabajo y me duele la expectativa, me duele mi deseo de que funcionara, de que este sería el bueno, de que aquí podría crecer y establecerme, pero lo que me duele más es que supe a los pocos meses de que aquí no sería y me aferré, me quise quedar, quise que ahí fuera, quise que tanta belleza bastara y no fue así.
Agradecido me voy porque sí, sí aprendí mucho, pude conocer mucho más de lo que esperaba, conocí gente super inteligente, gente con un gran corazón, gente muy divertida y gente con mucha pasión por lo que hace. Agradecido porque pude crear, pude planear, analizar y dar resultados, gracias por lo bueno y también por lo malo.
El gran aprendizaje es que el tiempo es lo unico que no vuelve y a pesar del dolor de dejar todo lo que conocí por tres años, elejirme a mi es la mejor decisión, a pesar del miedo, la ansiedad se me repita la misma palabra: confia...
miércoles, abril 17, 2024
Abrazos perdidos
Canción para leer: Camino para volver - Conchita
Si los hubiera abrazado más pienso que tal vez se hubieran quedado más, no lo sé y no lo sabré jamás, pero con cada pérdida queda un hueco y a veces el dolor me llegó años después... de haber entendido su presencia, su falta sería menos.
Si supieran que cada uno de ellos me formó y me regaló momentos precisos, historias para contar, detalles que no quiero olvidar, sabores que quiero volver a probar y aromas que me hacen falta.
Si lo hubiera abrazado más tal vez no se hubieran ido sin despedirse, si lo hubiera escuchado más tal vez aún estarían aquí celebrando su cumpleaños en los 17 de abriles que me han hecho falta. Si lo hubiera abrazado más tal vez hoy estaríamos comiendo pastel y riendo de las tonterías de la vida o hablando de lo infelices que somos en algún ámbito de la vida, pero de lo agradecidos que somos por tenernos...
A la abuela de Monterrey, si la hubiera abrazado más y llevado a más lugares se hubiera dado cuenta que no todo es enojo y arduo trabajo, que no todo es preocupación... Si la hubiera abrazado tal vez hubiera sido menos dura y menos huraña, tanto la lastimaron que se protegió en exceso y llegar a su corazón era de valientes... Llegué... porque al final por teléfono nos decíamos que nos queríamos mucho y hoy en día sigo pensando en sus salsas y llorando como no lo hice la primera vez que se fue cuando miro al cielo y necesito fuerza.
A la bisabuela mágica, si la hubiera abrazado más, hubiera conocido más de su pasado y de su historia llena de magia y secretos, me forjo y sabía que iría por buen camino a pesar de mi mal comportamiento y lo travieso que era, porque si la hubiera abrazado cada vez que me sirvió té de manzanilla con leche, cada vez que me dio pan con leche o atole de sabores en el pocillo azul de toda mi infancia, tal vez mi pasado tendría más sentido.
Al bisabuelo del ron con poquita Coca Cola, si lo hubiera abrazado, más hubiera sabido de sus mujeres y sus aventuras, de los lugares donde andaba cuando era buscado y también hubiera sabido si sentía paz cuando era encontrado, que era para él Veracruz, que extrañaba más y que agradecía el doble... pero me dio miedo el fin, y me fui alejando de a poco, lo dejé de abrazar, lo dejé de abrazar, lo perdí antes de que se fuera...
A la perrita que era y no parecía schnauzer, si te hubiera abrazado más hubiera entendido tu sufrimiento y te hubiera dejado ir... no tuve el valor y tu último aliento lo diste conmigo...
¡Caramba! sí que soy frío.... Tal vez no todos los días los pienso pero si todo el tiempo me hacen falta, tal vez los cuente mucho y del mismo modo pero lo que cambia son las palabras, mi ánimo o el lugar de mi recuerdo. Casi siempre les pido su apoyo, su fuerza, su guía y simpre siempre voy a pedir por encontrar un abrazo de ustedes.
Si los hubiera abrazado más...
viernes, septiembre 01, 2023
La vida en sí...
domingo, julio 16, 2023
¿Cómo le hago princesa?
Y llegó como llegan siempre las cosas bonitas, de manera inesperada, como una estrella en el vientre.
Camila, nunca te conocí, te viví a través de los otros, de mi mamá, de mi tía, de tus bisabuelos, de tus tías y ahora pido que ese dolor que deja tu partida se reparta entre todos aquellos que conocieron tu nombre y desearon tu recuperación.
Leo a tu abuela escribir ¿cómo le hago princesa? y se me viene las palabras a los dedos ¿cómo le hiciste tu Cami para llegar tan lejos en un proceso tan cansado? sé que quisiste tirar la toalla muchos días, sé que la comida era un martirio, que los hospitales fueron tu casa, que la escuela hubiera sido una maravilla en vez de un tormento como para muchos niños. Te imagino viendo a la ventana deseando tener una "normalidad" constante, esa que muchos maldecimos y que para ti hubiera sido otra vida. ¿Cómo le hiciste Cami, para aguntar tanto? ese amor infinito de mamá, ese amor que pasó a ella a través de tu abuela, una bisabuela, tías terrenales, tías celestiales... ese amor que conectaba para darte ánimos, fuerza, amor para que pudieras seguir, para que pudieras seguir sintiendo todo lo que una niña de tu edad debería estar sintiendo. ¿Cómo le hiciste Cami, para no rendirte? admiro tu fuerza, porque acá las noticas eran, ya salíó bien, ya recayó, ya salío del hospital, ya regresó, ¿Qué te movía, qué te hacía seguir una y otra vez?
Cami, yo creo en el universo, en la energía, en dios pero como esa luz que nos da a todos esa chispa para hacer el bien y el mal a nuestro antojo confiando en que haremos lo mejor con ella. Aprendí a no culpar a Dios por esos procesos que jamás me dijo serían solo buenos, aprendí mejor a agradecerle y sentir bonito cuando las cosas bonitas pasan, cuando abro mi corazón y mis sentidos a oir la lluvía caer, a sentirme vivo al ver al cielo y creer que este me escucha, me entiende y unas veces me consuela y ahora con tu partida estoy muy seguro que esa chispa de vida que tienes fue alimentada con amor puro, sí, también con miedo de saber que los días están contados, pero también esa chispa fue llenada con mucha fe de que todo lo bueno tiene que pasar, que lo bueno es más grande, que lo bueno reina en nuestro día a día. Cami, bendita tu chispa que la hiciste durar hasta que ya no fue posible.
Esa pregunta que lanzó tu abuela al universo, me gustaría respondersela desde el amor y la empatía, no hay otra cosa que se pueda o deba tener cuando el corazón se tiene en el suelo, con la mitad de él incinerado y la otra mitad con huecos, dolor y cansancio. ¿Cómo le hago princesa? como lo hiciste tú Cami, alimentando esa chispa con el amor de los que están y no están, con esas ganas de pensar que todo estará bien mañana, CONFIANDO que seguro todo será mejor, aunque no lo parezca y no sea posible... al final todo sigue su curso.
El curso de Cami, fue el descanso, fue soltar el dolor y abrazar lo que sigue, confiar en el lugar que sigue, la vida que sigue, las personas que sigan, todo lo que venga seguirá llenandola de amor, haciendo más grande esa chispa, que a pesar de todo el cansancio su base, estoy seguro, fue el amor.
Cristy, no hay explicación del porque una chispa se puede apagar tan pronto y con tanto dolor, lo que si puedo asegurar es que tú acompañaste a Cami siendo balsamo para las quemaduras, paliativos para el dolor, alimento para el alma cuando la comida no pasaba, fuiste esa mano calida cuando el frío apretaba, esa historia que contabas para asustar los miedos, fuiste esa canción que bailaron, esa coreografía para darle un poco de normalidad a sus días, fuiste ese "todo estará bien" aunque tu corazón se moría de miedo.
¿Cómo le harás Cristy? confiando y sabiendo que diste y das todo el amor que inlcuso no sabías que tenías.
Te abrazo con el alma entera.
miércoles, marzo 22, 2023
– Dilo, deja que salga – me dijo...
Puso su mano sobre la boca de mi estómago, la mantuvo ahí y dijo
-habla
- ¿qué quieres que diga?
– no tú, tu cuerpo,
deja que hable.
Y mi cuerpo habló, de pronto un frío recorrió mi piel, pero
no de fuera, sino de dentro, un nudo en la garganta, un par de lagrimas
salieron de mis ojos sin explicación.
-Dilo, deja que salga – me dijo.
-No me dejes
Mi razón no entendía lo que boca decía… pero al sentir las
palabras por segunda vez llegaron a mis todos esos momentos que no entendí en emoción,
pero si en razón: todo pasa por algo. Esto es para que aprenda algo. Claro,
este me llevará a otro nivel. No llores, no hay tiempo para eso, hay que estar
a salvo. Sonríe todo es mejor sonriendo. Fíjate en no molestar, mejor apoya,
tienes que ser fuerte para los demás. No sientas, escucha a los otros, acompaña
a los otros.
Tanta razón fue guardando ese sentimiento entre los pulmones
y el estómago, ese lugar cómodo donde aprendí a que con azúcar se callaba la maldita
esa, esa que de pronto dejaba de ponerme de mal humor con un pastel de
chocolate, unas galletas oreo de vainilla, una Carlota de limón. Ese que salía
con mascará de ira haciéndome odiar al mundo, a la vida, a mi familia, a mi
suerte, mi lugar, mi espacio, mis decisiones, me era más fácil odiar que aceptarla.
En ese momento, con la mano de un extraño en la boca de mi
estómago, broto esa sensación de derrota, ese cansancio, se me borró la sonrisa
y la pude aceptar. La tristeza.
-Di lo que no has dicho, no a mí, sino a ti – me dijo el
extraño – ¿a quién le dices que no te deje?
En ese momento muchos momentos en mi vida fueron brotando.
A esa perrita que atropellaron cuándo yo era niño y no pude
despedir y en vez de eso, arranqué en ira destruyendo todo, “no me dejes” quería
decir, pero ya era tarde y no recuerdo que pasó días después, no recuerdo si me
explicaron la muerte, no recuerdo si me abrazaron, solo recuerdo esa ira.
Esas ganas de decirle a mi mamá, “no me dejes” cuando decidió
irse por su seguridad y para iniciar de nuevo con nosotros unos días después, yo
sentí que fueron meses y que ni siquiera pude decirle eso porque se fue sin
explicarme nada.
A mi papá cuando pudo quedarse a mi cumple pero prefirió irse
a estrenar una raqueta, “no te vayas, quédate” quería decirle, pero mi razón
convertida creció en ese momento, seguro tenía sus miedos y razones, pero me
hubiera gustado que se quedara.
A Daniel cuando decidió que era mejor el suicidio que quedarse
a jugar un rato más play, a contarnos los pesares de la vida, “no te vayas, quédate,
esto vale la pena a pesar del dolor, son más las cosas buenas que malas, juntos
se siente menos feo” es lo que me hubiera gustado gritarle al oído, abrazarlo
antes de que decidiera cortar su respiración.
A mi abuela María, la mala unos días, la dura otros, la que
hacía milagros con la inestabilidad de mi padre, la que estuvo siempre con una
salsa, tortilla y frijoles como base de todo alimento. “quédate un poco más, vamos
a comer juntos, déjame llevarte” pero no pudo, el carbón de su infancia pasó
factura a sus pulmones, eso y el cigarro y pues no sufrió mucho, pero yo sigo buscándola
en un buen taco, una salsa tatemada y unos frijoles negros.
El mejor consejo de todos, “no mata el alcohol, lo que mata es la coca” decía mi bisabuelo, “no te vayas todavía, aún tenemos muchas celebraciones por delante” y tanto celebró que hasta se hizo amigo de su cáncer, tanto tanto que no supo que lo tuvo.
Mi mejor amiga, después de 14 años me cumplió el deseo de
que si se iba a morir fuera en mis brazos y a pesar de eso y ciego de su
sufrimiento le pedí “no te mueras, no me dejes, a quién le voy a contar todas
mis locuras, No te mueras y prometo sacarte más a pasear, pero no te mueras” Me
miró de forma cansada y yo le pedí perdón por todo y le agradecí por esos 14
años pero aún no quería que se fuera.
La bisabuela del té de manzanilla con leche, la de la panera
llena de conchas y gendarmes, a la que le tomaba de su monedero para comprarme
tonterías, la de la magia…. No le pude decir nada porque tenía muchas batallas
en la mente y no se me ocurrió decirle nada en ese momento. Hoy día, si le
pudiera decir algo sería: gracias por no dejarme sin rumbo y hacer lo mejor
para mi a pesar de tus años y perdón por toda la lata que di.
A mi abuelo el que prefirió irse lejos, el que no quería
incomodar, ponernos en peligro, el deportista incansable, el taquero, el necio
que prefería dormir con el control en mano antes de cederlo. Gracias por ser
hilo conductor, gracias por ser el padre de mi madre, gracias por hacerla feliz,
gracias por mi infancia de galletas, tacos y paseos a lugares asombrosos.
Tantos momentos tristísimos para mí, tanto dolor callado, recuerdo
haberme derrumbado a mi manera, pero no recuerdo haber pedido ser abrazado o
consolado, hice una constante el “ser fuerte” y luego enojarme porque nadie
estaba para mí. Un ciclo donde yo era fuerte para que nadie se me acercara
porque si lo hacía me quebraría y saldrían no sé que cosas, para después recriminar
que nadie estaba para mi y luego ser más fuerte para mi porque los demás a mi
alrededor suponían que yo estaba bien.
No es que al día de hoy ya vaya llorando por la calle o que
a la primera perdida o bajón vaya a ser otro, para empezar pido al universo por
no tener otra perdida, pero como sé que esas son inevitables, me pido a mi
mismo la capacidad para poder vivir las penas a través de todas las emociones respetando
a cada una en su proceso, sin estancarme, sin acortarlas, sin alargarlas, sin
disfrazarlas… sintiéndolas… fluyendo.
-Dilo, deja que salga – me dijo, y así está siendo.
domingo, enero 29, 2023
Elegir la vida...
No recuerdo si me contaste de la bolita en tu pecho antes de saber el diagnostico, hoy que inicio a escribir estas líneas empiezo a recordar un poco, pero todo muy vago. Ese día Marco, tu compañero de vida, me habló por teléfono para decirnos que llegáramos antes a casa para recibirte y darte la noticia todos juntos, él, mi hermano y yo para decirte que la biopsia había dado positiva a cáncer. Menudo notición para una tarde nublada.
Me contaste que estabas en casa una noche viendo la televisión
y que un comercial, bendita tele abierta que yo te reclamaba por
ver teniendo opciones más interesantes por cable o en otras plataformas, salían
actrices diciendo “Tócate” y eso hiciste esa noche para descubrir una pequeña
bolita. Le hablaste a Marco para decirle que seguramente no era nada, que no
pasaba nada y también él bendito, él y su obstinación que puede ser fastidiosa
muchas veces, pero que esa noche fue clave para poder contar hoy la historia desde otra posición. Marco casi te obligó a ir consulta, te acompañó a la biopsia pidiendo a la
doctora en secreto que le dijera a él primero el diagnóstico antes que a ti, esto para saber la mejor manera de darte la noticia, si es que había una "mejor" manera.
Me cuentas hoy día de que estabas segura que la biopsia sería negativa a cáncer,
que lo sentías, que estabas confiada, pero al vernos a los tres en casa antes ya
te ibas dando cuenta, pero aun así seguías negando la posibilidad de tener cáncer
de mamá.
Recuerdo estar en tu habitación, darte la noticia, plantear todas las opciones, pero la única a la que te aferraste fue a la sanar, a la de vivir fuese como fuese. Busque consejo con una persona de mi pasado que seguía estando presente y que sigue, a veces las historias inconclusas las llevamos toda la vida, y agradezco que él nos dio el contacto de un oncólogo cirujano que te acompaño en todo el proceso con seriedad pero con mucha empatía. Fue en una de las primeras consultas donde él plantea la opción necesaria de la mastectomía: un cuarto de mama, un medio de mama, la mama completa… para ese momento la mastografía en ambas mamas había indicado que la derecha tenía el cáncer muy pequeño y que la izquierda tenía calcificaciones. Tu respuesta al planteamiento de la mastectomía vino de tu boca con una seguridad que me hizo casi romper a llorar en ese momento, pero no podía... estaba de apoyo a cualquier decisión que tomarás, dijiste: mastectomía en ambas mamas. Con esa decisión estabas dejando a un lado tus pechos, tu feminidad conocida, tu vanidad, fueran pequeños o como fueran eras tus pechos y estabas eligiendo vivir. De todas las decisiones valientes que has tomado en tu vida, fui participe de esta y casi me pongo a llorar al ver lo valiente que fuiste y que has sido todos los días de tu existencia, siempre eligiendo el amor y la vida. Elegiste perdonar a tu papá que hizo distinción con tus hermanos, elegiste perdonar a tu mamá en los errores que te hubiera gustado no hubiera cometido, elegiste perdonar al hombre que elegiste amar desde el día uno y que terminó casi con tu vida, pero no con tus ganas de amar, elegiste iniciar de cero, elegiste creer en ti a pesar de que muchos te decían lo contrario, elegiste perdonarte por tu fallas como madre, elegiste tener mascotas y aprender a cuidarlas, elegiste el proceso de verte con cariño a pesar de las cicatrices.
Tu cáncer fue un proceso muy doloroso, fueron muchas
cirugías, muchos días rezando porque el tratamiento funcionara, que no tuvieras
secuelas. Fue someterte a la mastectomía dolorosa junto con la reconstrucción
mamaria, luego la cirugía para retirar el implante derecho ya que tu cuerpo lo
rechazó, luego otra cirugía porque también el otro implante fue rechazado. El
tratamiento de la pastilla diaria trajo complicaciones en tu matriz y había el
temor de que hubiera cáncer en matriz, gracias a dios no lo hubo. Primero fue
dar tus mamás, luego tu matriz… todo por estar viva, porque siempre has elegido
vivir.
En tu primer cirugía tenías una cara de miedo, que miedo,
terror. Se veía en todo tu semblante el pavor que tenías. Te acompañé hasta el quirófano,
tomé tu mano, te abracé antes de que subieras a la camilla y evité llorar todos
mis miedos ¿y si algo te pasaba? ¿y si no salías del quirófano y si algo salía
mal? ¿y si esa era la última vez que te vería? Me aferré a mi confianza al
universo, a Dios, a la vida y dejé todo en manos de algo que me diera calma.
Saliste viva, cansada y dolorida pero viva. Me di cuenta de que mi reacción a los momentos de
miedo e incertidumbre es ponerme en blanco, paralizarme, pero gracias a dios
estabas ahí intentando entender y adaptarte a tu nueva realidad.
Pasaste por tanto y nosotros acompañándote intentando
hacerlo más llevadero. Solo una persona que se aferra a la decisión de la vida
como tú lo hiciste sabe el abanico de las emociones mejor que nadie, miedo, ira,
coraje, tristeza, ánimo, incertidumbre, agradecimiento, dolor, amor, confianza,
seguridad, tranquilidad, todas en un mismo día. Miedo a que el cáncer regrese,
ira por no saber porque a ti y no a alguien más, coraje por perder parte de ti,
tristeza al ver tu imagen al espejo, ánimo al volverte a ver al espejo y saber
que es más importante estar viva con cicatrices que no estarlo, incertidumbre por no saber qué más te traería
la vida, agradecimiento de contar tu historia desde el plano de la salud, dolor
porque removiste viejas cicatrices de autoestima, amor por todo lo que estaba a
tu alrededor, confianza de saber que pasase lo que pasase estabas viva, seguridad
cada vez que tomabas tu pastilla diaria, tranquilidad al saber tu capacidad de
sanación interna, tranquilidad por tu capacidad de amarte y amar tu entorno.
Ma, escribo esto recordando el dolor y el miedo que pasamos
años atrás, escribo esto para rescatar y resignificar la historia. Escribo esto
con la intención de recodar siempre elegir la vida a pesar de todo.
Espero estas líneas las leas con ojos de desapego sabiendo
que la vida nos pone y nos quita a su antojo, no con malicia o con bondad, sino
con la naturalidad de que todo es un proceso de sumas y restas… nuestra única ventaja
ante todo cambio es conocer bien nuestras emociones para poderlas vivir con responsabilidad,
para amar con intensidad, para odiar cuando sea necesario, para agradecer y
maldecir sabiendo que todo es un momento.
La felicidad es pesar de todo y no con base en…
Gracias mamá.
Odiando odiar..
Que ganas de no saber de las emociones, de no haberlas trabajo nunca y seguir viviendo en plena ignorancia culpando a todo el universo de mi...
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