lunes, diciembre 25, 2017

Valiente


Aurea sale del gimnasio sin ningún plan por delante, su casa la espera con un libro en la mesa y una cena alta en carbohidratos y proteínas, estas últimas las mete en su régimen nocturno para matar la culpa de los carbos; nada más prometedor para una soltera de treinta años en viernes por la noche.

El mobil le avisa que tienen un evento para esa noche al cual no pensaba en ir, pero al ver que es en uno de esos bares donde no tendría que acudir muy producida, decide ir. Aurea no es de las que va a los bares sola, pero sus amigos están viviendo sus propias vidas, mientras ella intenta hacer de la suya algo decente.

-¿cómo vas a encontrar el amor en las páginas de un libro? ¿sino sales de casa el amor no va a tocar a tu puerta?, ¿cómo quieres llegar al final de tus días, sola?- son el tipo de preguntas que le hacen sus compañeros de trabajo, su familia y hasta algunos de sus amigos. La verdad es que Aurea tiene miedo a no acabar abrazando su sueño de despertar en sábanas blancas junto al hombre con el que compartir muchas más mañanas llenas de eso llamado amor. Lo que le da más miedo, es que se está acostumbrando a su simple y singular compañía, miedo a disfrutar sin alguien a su lado, miedo a perder las ganas de aprender y disfrutar junto a esa persona especial, miedo a disfrutar de la soledad; por esa misma razón esa noche decidió ir al bar con la intención de vencer esos temores fuera de su zona de confort.

Llegó al lugar con una coleta húmeda, sus vaqueros azules, una blusa blanca y un suéter de punto rojo, nada impactante, pero con una seguridad recobrada después de de dos años de ir a terapia, ejercicio físico, buena alimentación y de ir pegando cachito a cachito su corazón. Fue directo a la barra, pidió un agua mineral bastante fuera de lugar para el lugar pero ya con ir sola se retaba bastante como para sumarle el beber sin compañía. La noche estaba para romper sus propias barreras una a una, no todas de un solo golpe, así que se sentó a escuchar al grupo que tocaba canciones de grupos alternativos y oyó decir a la pareja de junto que esa banda tocaba sobre todo música “sophisti-pop”; si el ir sola a un bar y beber aguita mineral ya le parecía demasiado, sumarle oir términos desconocidos la hacían sentirse fuera de contexto pero gracias a Dios, existe wikipedia, que le dijo con toda seguridad que el sophisti-pop “es un género musical surgido entre mediados y finales de la década de 1980 que combina jazz, soul, pop y New Wave. Algunos representantes ya habían experimentado algo de éxito, como Sting...”, después de leer eso ya se sentía menos anticuada que hace unos minutos ya que a Sting sí que lo conocía.

Aurea se acercó al escenario para escuchar a la banda, para su sorpresa empezó a bailar al ritmo de la música como los demás asistentes. Se dejó llevar por ese sonido indie pop sofisticado. Ya estaba lejos de su zona de confort, cuando empezó a bailar pensado lo bien que se está sola, ir a donde uno quiere, entregarse a sus impulsos, a ser ella misma, a retarse, a dejar de hacerse daño con el recuerdo de un ingrato que llegó para marcharse sin haber dado de sí mismo ni un poco y que todo el amor que sintió por él, ella misma lo creo por la mera necesidad de sentirse amada y por primera vez bailando una canción extraña que decía “I'm not awake, I'm not alone, You're right beside my face, Will you love me this way? 'Cause I'm dancing with my eyes closed, It's okay, it's me, babe, One more time for my taste…” sintió un gran acierto, un descubrimiento, algo que no había sentido hace mucho y ese algo fue amor, amor de ella misma para ella misma.

Aurea se fue a la barra y pidió su segunda agua mineral, cuando un chico musculoso de playera ajustada, que sus amigas seguro llamarían “player” le sonrió y le dijo al oído que estaba dispuesto a pagar su bebida si aceptaba platicar con él, ella pensó, ¡carajo!, solo pedí agua mineral, que bruta. Aceptó, total, ¿qué podía perder?. Platicaron 10 minutos de cosas triviales cuando él de manera brusca intentó besarla, ella cedió por un segundo a ese beso pero al ver la poca sutileza apartó la mano del “player” y se disculpó llendo hacia la pista de nuevo. En esas andaba cuando se acordó de su bebida, lo que la hizo regresar por ella sin ningún remordimiento más que el de sentir pena por un mal besador, se dijo en voz baja -tanto desarrollo en la humanidad y aún siguen existiendo malos besadores- regresó a la pista cuando un chico un poco más alto que ella, de sudadera Levi’s, cabello quebrado y tenis desgastados le dijo que se requería valor para ir solo a un bar y enfrentar a tipos pesados como ese, a lo que Aurea le contestó que no era cosa de valor, era cosa de tener ganas de vivir cosas diferentes y que al final de cuentas ella no lo veía muy acompañado.
-Por cierto, me llamo Juan a secas y me dejaron plantado- Aurea no fue tan valiente esta vez para preguntar si fue una chica quien lo dejó esperando.
-Yo soy Aurea, vengo sola y que pena que te hayan dejado plantado, yo por lo menos me hice a la idea de pasar la noche sola, mientras que tú tuviste que adaptarte a quedarte así por el resto de la noche-
-A menos que nos hagamos compañía ¿no crees? Un plantado y una valiente en singular haciéndose compañía- Aurea no creía que las cosas fueran así de fáciles, como tampoco creía que fuera capaz de ir a un bar sola así que acepto sin más.
-Okey, me parece justo, ¿sabes algo de este grupo? Me gusta como tocan-
-Solo sé que tocan covers de varios grupos entre ellos Rhye, uno de mis favoritos-
Platicaron una hora de todo y nada, empleos, rumbos de viviendas, etc. Ella siempre se imaginó un encuentro con el amor de su vida como una mera casualidad en un parque mientras leía una novela, él se acercaría a preguntar sobre la calidad del libro y con ese pretexto iban a hilvanar su vida entera, no en un bar con un coleta húmeda después del gimnasio y sin gota de maquillaje con un agua mineral en las manos. En esos pensamientos andaba cuando ella misma se dijo -¡tía, no seas tarada! Apenas acabas de conocer a este brother y ya te lamentas que no sea el amor de tus sueños y ¿quién dice que este no pueda ser un sueño o mejor aún una realidad, una cruda pero verdadera realidad? Es solo un tío al que acabas de conocer y punto, disfruta y no te precipites.-
-Oye Aurea, ¿te gustaría ir a un lugar más tranquilo?- Aurea pensó, no digas que sí, porque quedarías como una fácil, no digas que no porque pareceras la más apretada de todas.
-No te conozco tan bien como para andar yendo a lugares tranquilos-
-Tranquila, tienes razón, pero me refería a los sillones que están en la parte de atrás ¿vamos?- Aurea se sintió como una estupida con justa razón, aceptando la oferta.


-Escucha, esa es mi canción favorita de Rhye, no creo que sea igual de bueno el vocalista pero algo habrá de hacer- mientras dejaba su mano junto a su vaso, sus manos quedaron juntas y ninguno de los dos las quitó mientras oian “I'm a fool for that shake in your thighs, I'm a fool for that sound in your sighs, I'm a fool for your belly, I'm a fool for you love…” ella sintió la piel de gallina con la letra, no se movió para nada y mucho menos su mano “I wanna make this plain, Oh, I know your faded, Mm, but stay, don't close your eyes”, él por fin puso su mano sobre la de ella y ella no la quitó hasta que terminó la canción y cuando Aurea se disponía a abrir la boca, él la calló con un buen beso que ella respondió con suavidad mientras su corazón se volcaba en la más intensa ternura… ternura, esa palabra no la tenía presente y mucho menos la había sentido en muchos años. Su mente empezó a mezclarse con todas las emociones que creía apagadas, cerró sus ojos y se dejó llevar por ellos.

Él tomó su mano, salieron a media noche de ahí, caminaron hasta la Cibeles, se besaron de nuevo, amanecieron juntos en las sábanas blancas de él, ella  no tuvo pena de pararse en ropa interior ponerse la sudadera de Juan y hacer el desayuno, él la dejó hacer el desayuno más de una mañana y muchas otras él se lo hizo a ella, platicaron el irse a vivir juntos, discutieron sobre la impuntualidad de él y los despistes de ella, se reconciliaron, subieron de peso juntos y juntos se metieron a hacer ejercicio, fueron a Costa Rica donde ella moría por ir y después fueron a Argentina a ver los antepasados de Juan, ella se acostumbró a la barba de él y él aprendió a lavar la ropa como lo hacía ella porque le gustaba como olía Aurea sin más perfume que el aroma a suavizante y cabello recién lavado, ella moderó su boca mordaz y él anotó las fechas importantes en su calendario a fin de tenerlas presentes, Juan le pidió matrimonio, ella casi dice que no por miedo, pero al segundo diez dijo que sí por amor, planearon una boda sencilla juntos, se embarraron el pastel de bodas, bailaron como primera pieza una canción llamada Open que fue con la que ella sintió la piel de gallina junto a Juan por primera vez en un bar de poco renombre, él cantaba mal y ese día cantó igual de mal pero a ella le fascinó, ella lo sorprendió en la luna de miel con la borrachera más grande en Londres y la resaca que les duró la mitad del viaje.

Aurea abrió los ojos mientras sus labios seguian unidos, la música del grupo indie seguía sonando y él tuvo a bien tomarla de la mano y llevarla fuera de ese bar. Ella no sabía que iba a pasar, donde iba a terminar la noche, ni su vida, ni sus sueños… lo que sí supo fue que se necesita ser valiente para dejarse sorprender por la vida, confiando en ella y en todos sus desfalcos, total, uno nunca sabe de qué color serán las sábanas del resto de sus amaneceres. Aurea no soltó la mano de Juan.

viernes, mayo 19, 2017

Quien fuera persona de Ángeles Mastretta...

Quien fuera un personaje de Ángeles Mastretta, de esos audaces, que van por la vida con la paz de las guerras, que confían en su destino y en las estrellas, esos personajes que me cuenta remendados por todos lados y con el temple de saberse ganadores.

Como me gustaría ser uno de sus personajes, para tener cara de saberlo todo habiendo perdido la dirección de mi destino... 

Quisiera ser uno de sus personajes para amar con todos los sentidos y ser dejado como suelen dejarnos y vivir en paz con el agravio, perdonando con la certeza de que nos cupieron los mejores atardeceres en los ojos.

Ahora intento ser mi mejor personaje no esperando nada a cambio y dando todo como solo Catalina Guzmán a Carlos Vives, o como Emilia Sauri a Daniel... Daniel, nombre que trae en si buenas pruebas a superar, o tal vez una Rosa que ya no pide imposibles y perdona para vivir libre con un tres de diamantes en la falda, ser un personaje que crea en la mejor de las monogamias por encima de otras tantas y temer perder esa única que es el centro de todo.

Ser esa Paz que calla y obedece imponiendo la última palabra, que envidia le tengo a esa Constanza que supo ser ella sin el amor de su vida porque el amor de su vida tenía otras notas que tocar...

Tantos personajes unos más reales que otros, unas penas más llevaderas que otras pero al final fieles a sí mismos a sus pérdidas y sus consuelos de la vida diaria.

Quisiera que algún personaje me recordara que se puede vivir queriendo algo que no tiene nombre ni futuro escrito, ese algo que ojalá sea amor y nos espere, nos espere y se nos quede para siempre y en caso de que no, no quedarnos con  las ganas de haberle dicho que al menos de uno de los dos solo hubo amor. 

¿Qué otra cosa debería ser necesaria en esta vida para vivirla? Seguramente los excesos, otros cuerpos, más lugares, más distractores, pero nunca las ganas de amar al otro tal como es, como a Juan Icaza el borracho cantador de palomas negras o como Andrés y su poca ternura.

Como mira Ildefonso
Efraín Nájera 
Lo que más envidio de esos personajes en como se encuentran... como se reconocen con una mirada para cambiar la vida del otro, como un roce pone de cabeza la mera existencia, ¿en la vida real eso pasará? Cerca he estado de algo así pero nada tan épico como encontrar a alguien dentro de Bellas Artes, pero confieso que alguna vez dejé de respirar cuando alguien me prometió mañanas infinitas en el Parque Guel en Barcelona... como para ir corriendo con Ángeles y contarle mi pericia para que lo cuente de algún modo y recordar que la eternidad se vive mientras se va viviendo, mientras nos duré.

Gracias a ella puedo evocar a mis muertos sin vergüenza ya ven que los ausentes siempre se equivocan, pero ya no tengo más ganas de reproches, eso se los dejamos mejor a otros libros, con otros personajes, menos emocionales y más terrenales, más aburridos, como nunca serán los de Ángeles. 

domingo, mayo 14, 2017

Notas de vida para la vida


Bastó una nota de música para estár, fue voltear hacia arriba y sentirme aquí, sin importar el color del cielo, la calle de casas bonitas y las marcadas por la historia del olvido. Bastó ver a la gente para saber que soy parte de esto, sonrisas, frustración, cotidianidad, aburrimiento, desesperación, esperanza, ritmo, sueños, ganas, todo eso ajeno y a la vez también mío. 

Otra nota musical, un acordeón para soñar que viajo a lugares anhelados, donde también cabe mi aquí de ahora. 

Un acorde, para pensar en una persona, en esa persona, la persona, esa foto perfecta donde existimos o tal vez ese vuelo que tomaré, un café en la esquina de mesas en la calle, cualquier calle, una de aquí cerca o tal vez en Tajín, Italia o Australia. 

Un compás con un desierto para sentir, ese océano por ver, ese mirador para estar, un compás de ritmos conocidos: caribeños, norteños, ballenatos, zambas, tangos, otros más desconocidos, unos cuantos entrañables, algunos nostálgicos, otros melancólicos y ¿por qué no? todos alegres... para bailar, para sentir, para ser.
Ahora una voz con la nota, entendiendo que el amor no me huye, ni yo me le escondo, yo estoy aquí y tal vez él está atrás de mí o más cerca... ¿en mi? no sé, pero algo me dice que no será eterna la persecución donde al final nos habremos de encontrar.
Una acordeón para dejarme ir sobre mis pies, con ganas de bailar aquí o en donde sea, con ganas de ese baile tan ligero que parece que uno flota, el que fuere, sintiendo lo que siento ahora, contagiando a los que tengo cerca, contagiándonos de esto que se llama vida y fluir con ella, al ritmo que dicte, bajo sus reglas, pero con mi decisión y responsabilidad de seguirla, porque quiero continuar caminando, viendo, maravillándome de los días que parecen iguales sabiendo que es mi obligación y necesidad vivir los de manera distinta, de buscar  posibilidades y no monotonías. 

Ese cierre de la melodía donde todo queda en suspenso, ninguna certeza, un par de recuerdos, varios anhelos y la sonrisa traviesa que la curiosidad genera sobre la maravilla de la posibilidad.  Les Jours Tristes

sábado, diciembre 24, 2016

¿Qué me dejaste

 Soundtrack: Looking too Closely, by Fink


Estábamos en un restaurante argentino, con sus colores típicos blancos y azules en sus manteles, con su olor a carne a la parrilla, chimichurri, celebrando la navidad y el cierre del 2016, comiendo, brindando, riendo, callando, cuando de pronto una de las comensales con tal de romper el silencio lanza la pregunta: ¿Qué les deja el 2016?, su pregunta me cambió el ánimo, me comí la risa y traté de entender la pregunta primero y luego entender el año que me atravesó. Una semana antes mi hermano me hizo una pregunta similar y no quedé conforme con mi respuesta, esta vez espera dar una mejor, no a los presentes del restaurante carnívoro, si no a mí. Pasé de largo ese día como de largo se me fue el año tratando de entender que ganaba yo en medio de tanta confusión y empecé la remembranza del año y sus sucesos que comparto con ustedes porque toda derrota, victoria, confusión, perdida y consuelo es mejor en buena compañía y lo hago por aquí porque a veces solo necesitamos que nos escuchen, que se guarde la opinión el escucha, nos miré, nos escuche y cuando haya oportunidad nos abracen, así que cuando me vean abrácenme por el mero gusto de hacerlo, no me expliquen, no me pidan permiso y si me sorprendo por lo inesperado, abrácenme más fuerte para hacerme entender que me entienden, que están ahí.

 
2016… ¿Qué me dejaste?

2016… ¿Por dónde empiezo?

2016… ¿Qué te digo? Que duro fuiste, te inicié muy enamorado, cosa que no hacía tiempo atrás y que ésta vez hacía enamorado de verdad, de ese amor imperfecto que te hace querer ser mejor persona, que te hace ceder, respirar, pedir, conformarte, dar, entender que no siempre se recibe lo que uno quiere y amar otra vez, más fuerte, más intenso, más necesario. Pasé por un cambio de trabajo, aprender todo de nuevo, investigar a hacer las cosas, moverme, preguntar, ir, venir, dudar de mis capacidades, ponerlas a prueba, fallar, volver a hacerlo, confiar y presentar, capacitar, analizar resultados, conocer gente, jugar a ser seguro, creerlo, serlo, luego certificarme en cosas que uno no tiene ni idea; fue estudiar arduamente, fue pensar que no lo lograría y de pronto enfocarme con el corazón roto porque el amor se me iba y ni cuenta me di. Fue reír con los amigos, celebrar sus cumpleaños, ir de antro, a cenar, al cine, emborracharnos, cantar karaoke frente a un nido de arpías con la ropas menos correcta, fue contarles las aventuras de sabanas y que me contaran secretos de su pasado en su camioneta mientras me daban un ride, también fue llorar con ellos, preguntarme y reclamar con ellos y a ellos, apoyarlos cuando a ellos les rompieron el corazón, cuando los engañaron, cuando perdieron a su mejor amigo de cuatro patas, cuando extrañaron al pasado, cuando cayeron enfermos y decirles cosas que me decía a mí mismo: ya pasará, todo pasa por algo, no pongas resistencia, confía… y todo pasó y pasó por algo y no puse resistencia, viví al día, viendo el sol, buscando respuestas en el cielo, pidiendo por la paz en mi interior para despertar la paz en los demás y en el mundo, fue contribuir a dejar de calentar al mundo sin usar popotes, comer 98% menos carne roja, fue llevar mi termo con el de los jugos para no gastar más plástico y confiar; confiar en la luz, en las mañanas y ver la belleza que viene de abrir los ojos, pero el 2016 quería que viera otras cosas, el necio y terco 2016 creyó que yo aprendería mejor y más para siempre si infligía más dolor y yo buscando la paz, esa que no llegaba, con el corazón en reconstrucción y con mil preguntas me dijo en junio: tu mamá tiene cáncer, sí cáncer, una enfermedad que ha abatido a muchos y que tiene en lucha diaria a otros tantos, ya sumaba a mi mamá en sus filas.

Con el dolor mi mamá descubrí más aún la belleza de las pequeñas cosas, de las pequeñas victorias que se tienen día tras día, fue vivir el proceso con ella:
-Ya no tengo cáncer, pero tampoco mamás, pero ya tengo expansores.
-Ya tengo senos de nuevo
-Perdí un seno, no lo acepto mi cuerpo.
-Perdí el otro seno, tampoco este lo acepto mi cuerpo, otra vez no tengo senos.
-Ya tengo un sostén con prótesis.
-Estoy bien, no me afecta tanto no tener mamas.

Fue ver a mi mamá reír en mayo, descomponerse en junio, llorar todo junio, temer y celebrar en julio y volver a sentir miedo en octubre y otra vez celebrar en ese mismo mes, fue llorar y temer de nuevo en noviembre y volver a temer y rezar con más fuerzas y con más abatimiento a la vez en diciembre. Cada vez que lloraba, se descomponía, temía, reía, yo solo podía tomar su mano y amarla, quería cargar su peso, su dolor, quitarle la mitad del dolor y pena para sentirlo con ella, la verdad es que no tomé muchas responsabilidades, hui de ellas, perdí el sueño y gané la sensación de que nada es para siempre. La primera vez que mencionó el dolor mi optimismo me decía que no era nada, me equivoqué, luego que le picaba y yo le contestaba que no temiera, que confiara y me volví a equivocar, a tanto error terminé por aterrarme cada vez que decía que sentía dolor, picazón, ardor, fue temer a contagiarla de todo, fue no saber qué decirle, cómo decirle que se dejará llorar que no tenía que ser fuerte ante nosotros que la necesitábamos aquí y ahora como fuera que quisiera estar pero que no se diera por vencida, eso jamás.

No sé cómo lo hizo, pero sigue aquí, sin cáncer, con miedo, pero aquí, sonriendo, tal vez ya no con esa sonrisa altiva y espontanea, sino con esa sonrisa de agradecimiento de un día más, aquí y viva y yo con ella, con el mismo miedo, con la misma alegría, alegría mordida pero que al saberla efímera ese cacho que nos queda lo disfrutamos más y con más ganas.
Así que ¿qué pienso del 2016? Pues no pienso, lo siento y siento que se quedará con nosotros como marca, como marca en el corazón, en el pecho, en la familia, esta familia rara, geniuda aunada con el mío pero aquí, AQUÍ.

El 2016 fue perder, ganar, volver a perder, ganar de nuevo, retroceder, vencer, ser vencido y volver a sonreír, fue ver nuestra naturaleza, esa que creemos que solo tienen los sobrevivientes de catástrofes mayores, fue sabernos ganadores y no porque la batalla haya terminado, sino que ganamos el derecho de estar vivos, felices con lo que tenemos, dignos ganadores de cada minuto de sol y cada tiritar de frío, ganadores del beso, del apapacho, la caricia, el trabajo, ganadores de disfrutar las pequeñas y grandes cosas como la comida, el tener un perro, el llegar a una casa, el tener con quien soltar, tener con quien no sentirte un extraño, ganadores de ese amor que sabe que somos raros, que nos enojamos, que callamos, que gritamos, que nos gustan cosas totalmente diferentes y sin embargo para muchas personas somos así con todo y todo un premio, un goce, y al final no se trata de ver quién es el ganador definitivo, sino quien disfrutó más en el trayecto y yo sigo en él camino, amando, amado, bendito, completo, hoy, aquí, aquí conmigo, aquí con los quieren estar aquí, para mí, por mí, viendo la belleza de los días grabándome los recuerdos para saber que mi paso por este mundo, por este momento, por aquel lugar, tuvo un motivo: hacerme sentir y saber que estuve y estoy vivo.

2016… ¿Cómo quedamos? Creo que empates, por cada intranquilidad una felicidad, por cada desfalco, cientos de cielos diferentes, por cada miedo un abrazo inesperado, por cada error un aprendizaje y el mayor de todos es tener la certeza que la vida puede cambiar en un segundo.

¿Cómo veo el 2017? Como quiera venir que venga, yo solo sé que tengo maleta ligera, sonrisa sincera, corazón lleno, gratitud con cabeza humilde y miles de recuerdos que ya están de mi lado, conciliados y abierto a vivir cada día sabiendo que a cada perdida corresponde su respectivo consuelo.

Compartamos lo bueno que hay en nosotros.

Amen. 

lunes, diciembre 12, 2016

La historia de mis días con él

Soundtrack https://www.youtube.com/watch?v=b7_zS_Shok8

Te voy a contar una historia, ¿por qué? Pues porque ya no puedo ni quiero guardarla, me estoy avinagrando y quema. 

La verdad es que fue pura casualidad como nos encontrarnos ya que éramos dos extraños en una ciudad ajena a la nuestra, que coincidían en una habitación por meras ganas de satisfacer una necesidad. Sí, sí, primero nos cansamos y ya luego platicamos de nuestras vidas de manera breve: nombres, empleos, un poco de nuestra historia y lo que nos llevó a esa ciudad y así comenzamos a estar en contacto para vernos en la que sí era la nuestra, la que fue nuestra ciudad por más tiempo de lo que hubiéramos pensado.
¿Dónde fue nuestra primera cita formal? Según yo fue en el Parqué Lincoln, en Polanco, y es que la casualidad cuando es llevada por el destino se encarga de encajar las piezas aunque estás vayan a permanecer poco tiempo unidas, y es que trabajabamos muy cerca también, con eso tuvimos para vernos frente a Plaza Carso, pasar a recogerlo a su oficina y estar juntos para ir a las luchas, por unas cervezas, ir a pasear entre invernaderos, que me contara de las plantas de su mamá y el gusto de su papá por los cuelga llaves, así empezamos a pasar la noche en su casa y a acomodar un suceso tras otro, lo que me colocó el corazón al rojo vivo, expuesto por todo lo compartido y es que con él viaje en auto, en metro, en avión, en combi, en tranvía, en taxi, en autobús y fuimos a tantos lugares. 

En mi cumpleaños fuimos a Puebla con un frío de perros, pero que juntos en cama ni se sentía; estuvimos en el centro con todos mis amigos y todos visitamos Cholula para verla desde arriba y a pesar de que no éramos perfectos el uno para el otro, estar juntos era un riesgo que valía la pena correr. Después de Puebla y Cholula, sentimos frío en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, pero caminando uno al lado del otro tampoco se sentía. En Chiapas, nadamos en las Cascadas de Agua Azul, el se adentró en la cueva detrás de la cascada Misol-Ha mientras yo de nuevo nadaba ahora a donde iba a parar el chorro de agua y me sentía pleno porque sabía que alguien iba a buscarme y era bueno saber que no teníamos que estar pegados, era suficiente con sabernos cerca; después subimos pirámides en Palenque, nos asombramos con la vista y la majestuosidad de una civilización que dejó su lengua bien arraigada en los pobladores, vimos una iglesia encantandora y aterradora a la vez en San Juan Chamula y nos encantó el color del pueblo vecino donde los hombres iban con huipiles morados con flores a juego con el de las mujeres, todos bordados en telar a la cadera. Algo que no se me olvida para nada es Morelia, a él le encantaba y yo desde que tenía 16 años quedé prendido de ella, el viaje fue una sorpresa, no sabía que iríamos ahí, incluso pensé que iríamos a la simple Toluca, pero iba no por el lugar sino porque me quería sorprender y yo sabía que con él todo era una aventura aunque el lugar fuera poco de mi agrado. Pero no, no fue Toluca y sí Morelia. Cuando llegamos sentí tanto amor, amor por él, por la ciudad, por nosotros; ver la ciudad con él fue un regalo que no me podía creer, hacer el amor en ese hotel antiguo de techos grandes y ventanales que dejaban pasar la luz de las 3 de la tarde con su piel sobre la mía fue tener el mundo ahí, fue no necesitar nada más, mientras las calles de esa ciudad fueron lo que terminaron de vestir de encanto nuestro paso por Morelia, sus calles mágicas, ver la fuente de las Tarascas, ir al restaurante Cubano, visitar sus iglesias, sentir la tarde sabiendo que era la hora en que le encantaba tomar fotos, porque según él era lo hora donde mejor salían y era cierto; y que decir del pan recién salido del horno de una panadería de paso rumbo a otra plaza, más fuentes, él y yo riendo, callados, hablando de todo y nada, contándonos nuestras vidas y no me cabía en la cabeza una vida sin él, de hecho no lo veía como el hombre de mi vida, pero si el hombre sin el cual yo no sería igual, ya no había vuelta atrás, regresar a lo que fui antes... impensable. Luego Puerto Vallarta en su auto con mi necedad de irnos para allá cuando él no quería ir de esa manera, pero yo necio y él dejándose llevar, ya ahí, fue ponernos al sol y sentir la arena y comer y caminar y sentir el aire cálido y amarlo más contándole mis pérdidas y como hallé su debido consuelo... la carretera él y yo...

Sí, también visitamos muchos bares, le encantaba aunque le diera sueño temprano, el punto era ir y probar los que vendían mezcal, ir a los brasileños, los oaxaqueños, los de pulque, los de arrabal y los trendy, era comer en los árabes, los de buffet, rogarle para ir a los puestos de las esquinas en los que no comía mientras me miraba hacerlo con desconfianza; uy, todo lo que no comimos: las pizzas, los tacos, las hamburguesas donde pensaba pedirme matrimonio, e incluso a los que nunca fuimos por falta de tiempo, por desidiosos o porque había días en los que solo se me antojaba quedarme en cama viendo TV y él con sus ganas de recorrer la ciudad, sus museos, parques, plazas, conciertos y teatros, como le gustaba el teatro, aunque fuimos pocas veces ya que yo prefería el cine, pero mediábamos bien las cosas, a pesar de que era yo era meloso y él poco afectuoso íbamos bien, a veces me daban celos porque solo nos veíamos fines de semana, pero con el tiempo y con su abrazo todo quedaba en el pasado. 

Pero algo pasó, se cansó, se aburrió, se le acabo el amor, no fui lo suficientemente creativo o tal vez no fui divertido, a veces hasta pienso que pude dejar de ser atractivo porque un día sin mucho preámbulo decidió que ya no quería seguir conmigo y me terminó en un Karaoke entre dos cervezas, la primera fue para darse valor y la segunda para amortiguar el cambio, ¿qué podía hacer? Ya había tomado su decisión y yo soy de los que no cree en el tiempo, cuando alguien no tiene el valor suficiente para seguir contigo no vale la pena luchar porque por más que hiciera, la decisión ya había sido tomada y como duele querer a alguien que creemos nuestro presente perfecto y para ellos no somos más que un suceso más o uno menos. Esa noche pasé a su casa por mis cosas, las básicas, algunas las dejé porque no tenía ganas de ponerme a hacer inventario de pertenencias y mucho menos de emociones ya que me encontraba más que vacío, estaba perplejo, no lo podía creer.

Bastó despertar al siguiente día en mi casa, en mi habitación, en mi cama y ver la luz desde mi ventana y no desde la suya, para saber que ya no volvería a despertar con él; sentí el abatimiento en todo el cuerpo, el alma y la mente; el cuerpo me decía no te muevas, el alma la sentía fría en los pies y la mente como bálsamo solo me repetía que ya pasaría, tarea de titanes hacer coordinar las tres.

Desde ahí la vida ha sido avanzar, sanar, hacerme pequeño, recapacitar, ausentarme, enojarme, no entender, odiarlo unos días, justificarlo otros, maldecirlo la mayoría de ellos.

Una vez nos vimos, ¿para qué? pues según él para explicarme los motivos, pero como diría Joaquín Sabina, “…para decirnos adiós, nos sobran los motivos” pero quería verlo, abrazarlo y decirle lo mucho que me hacía falta, que cambiaría todo lo que quisiera, que no le pediría que fuera menos frío, que iría a todos lados, que no habría más cine si no solo teatro, que se quedará, que aún podíamos despertar juntos, que no soportaba mis sabanas en domingo y que era su cuerpo lo que quería. No le dije nada de eso, si no que lo resumí con dos lágrimas que amenzaban con dejar salir un océano pero que logre contener mientras le decía “te quiero tanto que si quieres regresar te espero pero házmelo saber pronto”... él desapareció.

Hubo días que deseaba encontrármelo con alguien más para que me doliera de manera fatal y poder matar para siempre lo que sentía por él; otros días solo quería toparmelo para ver sus ojos y ver si mi extrañaban mientras los míos decían lo mismo; pero otros dias cuando más dolido estaba solo quería encontrarlo para decirle de groserías.

Un día en un karaoke con un par de bebidas encima, bueno varios pares, canté no sin antes decirle a mi precario público que si veían a un fulano con tal nombre lo mandaran a chingar a su madre y les pedí, les rogué y les canté que si lo veían no lo mataran pero le hicieran tanto dolor como el que sentía un corazón roto. Que vergüenza en ese momento, pero que divertido es contarlo ahora.

¿Cómo estoy ahora? Evidentemente no como quisiera, ya que persona que veo, persona a la que le cuento sobre mi fallida relación y mi fracaso al intentar superarla día tras día, meses después supe que se iba a su país, luego que no se fue, sino que se quedó y segun me dejó porque se iba y todo lo tomó como simples pretextos para dejar al complejo de mi, luego vi que era feliz, que tenía planes, algunas fueron suposiciones mías, otras hechos. Mientras yo, he buscado otros cuerpos para quitar su huella y no ha funcionado, aún pesa y no sólo he hecho eso sino que he intentado con terapia de ángeles, cromoterapia, reiki, sanación guiada, he hecho de todo y nada parece funcionar al cien, todo por partes y cuando parece que estoy ya en excelente condiciones aparece algún recuerdo: la calle en que nos dijimos, por donde pasamos para ir a, la foto que tomamos, lo que planeamos y así termino por regresar a ese dolor aunque de tanto sentirlo ya no me falta el aire como al principio y hasta creo que las gracias le doy por haberse ido cuando se fue ya que después de su partida pasé muchas pruebas, ¿te imaginas que se hubiera ido cuando a mi madre le diagnosticaron cáncer? No habría soportado que se hubiera quedado por solidaridad mas que por amor, las cosas pasan cuando deben de pasar, no hubiera querido tener a mi lado a alguien por lastima aunque muchas veces pensé en llamarlo y decirle que me hacía falta, que necesita apoyo, su apoyo, pero el orgullo pudo más, ya había perdido una vez la dignidad por amor, ahora no pensaba hacerlo por necesidad.


Había días en los que deseaba se encontrará con alguien a quien amara tanto, que crearan tantos recuerdos y que le rompiera el corazón para que supiera lo que es vivir con ellos todos los días como desayuno y todas las noches como la peor de las cenas sin dejar de mascarlos todas las tardes; había días en que sólo deseaba como dice Ángeles Mastretta,  "que no le pasara nada, que no le pasara nada ni nadie", que fuera sin sentir nada en la vida; había otros que solo quería que lo atormentara mi recuerdo para que le dieran ganas de volver corriendo, que me llamara para tomar un café y me dijera el equivoco que había hecho y yo lo abrazaría como si nada, como antes e incluso había días que me soñaba con esa cita pero donde yo le reclamaba cada uno de los momentos, entregándoselos  todos...¿hoy ya para qué? 

Tanto me cambio su paso por mi vida, tanto me quebró, tanto me dio, tanto disfruté a manos llenas, tanto me deje ser y tanto lo deje pasar, que le agradezco de corazón su presencia y también su ausencia, cada una en su debido tiempo me definieron que soy capaz de amar, y eso es lo que quiero, quiero gastar mis horas con alguien que tome la decisión de querer estar a mi lado y en lo que llega o el destino hace lo suyo, yo me divierto, uso mi cuerpo, lo nutro, aumento mi campo de visión y de emoción, me sigo sorprendiendo con las pequeñas cosas y siento y siento de todo, desde el vacío que dejó hasta la emoción de la simple posibilidad.

Ya solo me dan ganas de volver amar así, dejarme ser y ser amado amando a desmedida, entregando y con ganas de que pasen cosas y personas con más mañanas juntos que ausencias. 

Tanto vive uno en un año que no da la vida para contar tanta cosa, pero la cosa es seguir vivo para desearlas, anhelar y seguir aquí, sigo aquí, aquí conmigo... y así es y así fue la historia de mis días con él.


viernes, julio 22, 2016

El calor de una mano

Efraín Nájera
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Elena y Bruno iban en taxi para sus casas, él la pasaría a dejar primero a ella, ya luego lidiaría con la borrachera que ambos jugaron a controlar en una fiesta a la que él la invitó porque para el tiempo en el que le llegó la invitación aún tenía novia, pero la vida es tan impredecible que para el día de la fiesta él tenía dos boletos, el corazón en proceso de recuperación y ninguna persona con la cual ir.

La vida tiene maneras de devolvernos lo que nos ha quitado ya que un día Bruno estaba en el gimnasio viendo la vida pasar intentando participar en ella cuando Elena lo saludó, ya habían compartido algunos holas y frases cortas, nada importante, pero esa vez Elena llegó con sus amigos y lo incluyeron en su plática y al despedirse lo abrazó, fue como si algo se le pegará, algo de todo lo que tenía roto, así que cada vez que la veía se abrazaban, Elena lo hacía porque así era ella y él lo hacía porque los abrazos curan y los que le daba eran una excelente medicina. La amistad fue creciendo, él sabía que solo eran amigos, ella era muy guapa y no había manera de que se fijará en él por eso no mal interpretaba su apertura, nunca se había considerado un tipo especial, si le hubieran pedido una descripción de si mismo por esos días, hubiera contestado que era un tipo simple con gustos extraños, de pocas palabras pero precisas, inseguro de retener a alguien a su lado por ello no hacía mucho esfuerzo en hablar con los otros si al fin y al cabo se terminarían por ir, por eso le llamaba la atención que Elena lo saludará, le hablará por whatsapp y se interesará por su vida, él jamás la vio de otra manera, ¿con que autoestima lo haría? y ella parecía ser de las chicas encantadoras que les gusta sumarse seguidores para aumentar el ego, algo bueno es que ambos usaban la palabra amigo en todos sus mensajes y se lo repetían al otro, ella para recordarle que solo eso era y él para recordarse que eso era lo único que serían. Al aproximarse la fecha del evento y al saber que solo usaría un boleto de los dos que tenía, invitó a Elena la que dijo que sí sin pensar, era soltera y sin muchos compromisos por tal motivo ella lo acompaño sabiendo que él tenía un poco de tos y que no conocía a nadie, total, eran amigos y eso hacen los amigos. 

Fueron al cine primero, antes de la función platicaron de todo y nada, él daba gracias a Dios, ya que Elena hacía la mayor parte de la conversación, él no hubiera sabido qué decir, seguramente hubiera hablado de libros y de música no comercial, de películas de arte y cosas sin sentido, pero así era él. Al llegar a la fiesta pasó lo mismo, ella hablando y el escuchando pero en resumen bebieron, rieron, se rosaron sus piernas, ella le acaricio la rodilla y el la suya, siempre repitiéndose que eran amigos, en el momento que él se sorprendió con el corazón expuesto fue cuando Elena quitaba los hielos de su bebida ya que estaba enfermo, eso nadie lo había hecho, un detalle tan simple que demostraba ese interés desinteresado por los demás, por ello cuando iban en el taxi y se tomaron las manos sin saber cual tomó la mano del otro primero, Bruno sintió como se le estremecía todo el cuerpo, ese vibrar que solo pasa cuando sabemos que somos capaces de sentir de nuevo y él que se sentía medio muerto volvió en sí, le dieron ganas de no soltarla, de decirle a su dueña ¡gracias! por estar, por hacerlo estremecerse, por quitar el hielo de su bebida, por no soltar la suya… probablemente no fuera a quedarse, tal vez fue el calor de las copas o la mera soledad de un viernes frío y lluvioso lo que hacía a Elena sostener su mano… 

Se despidieron al llegar a casa de Elena sin llegar a nada ese día ni los siguientes, pero al dejarla bajar del coche, Bruno supo algo de lo que no estaba seguro, supo que ESTABA VIVO. 

domingo, julio 17, 2016

Ana y Juan

Efraín Nájera
https://www.instagram.com/p/BGN-TO9HuGq/?taken-by=efrainajeramejia

Llevaban juntos quién sabe cuánto tiempo, hasta que un día Juan decidió romper con Ana, no definió bien el por qué, le había dicho que estaba confundido, que no quería hacerle daño con su conducta destructiva y falta de cariño, ese cariño que nunca se permitió sentir y no solo con Ana, si no a lo largo de toda su vida, pidió disculpas y lo único que tuvo Ana por sentir fue vacío; no es que ella lo viera como el hombre de su vida, porque sabía que un día se cansaría de la manera tan escueta de querer de Juan, pero lo que sí quería era verle al día siguiente junto a ella con todo y sus miles de defectos, solo pensaba en despertar con él, tocar su mano al despertar, abrazarlo y dejar que la vida pasará, él no era su para siempre pero sí su presente, pero a partir de esa noche ella tuvo que arreglárselas para seguir viviendo con ella misma. 

Con lo días Ana se volvió más callada, menos expresiva, estaba sin estar y vivía un día a la vez deseando sentir esas ganas que tenía de amar tan solo unos días atrás, pero así las cosas, ella estaba sola y sola tuvo que continuar hasta que Juan quiso verla para arreglar las cosas, lo que Ana no sabía es que Juan solo arreglaría sus cosas ya que en esa plática le explicó que iría un mes a su país y tal vez después regresaría, ella aseguraba que jamás pasaría esa parte del mundo aunque fuera el último que quedara con vida en la tierra, él le dijo que no sabía qué hacer y Ana habló, le dijo que era un tonto pero que si quería estar con ella lo esperaba, que le dijera cuánto tiempo necesitaba y que al final ella estaría ahí, le reprochó que no entendía cómo era posible dar por terminada una relación buena, no perfecta pero buena, en este mundo donde al prender la TV es más fácil encontrar desconsuelo e inseguridad en las calles, ¿dejar ir el amor de unos brazos imperfectos solo por miedo? Había que ser estúpido para hacerlo, en un mundo que se incendia todos los días ellos aún conservaban un amor bueno, sano. Juan le pidió una semana y Ana se la dio sabiendo que él no se quedaría a pesar de que en el fondo ella lo anhelaba, tenía miedo de enfrentar el mundo sin su presencia por eso espero lo que era inesperable: que él se quedará; y así fue, no se quedó, no llamó, no se despidió, no nada… solo se fue dejándola con más dudas que fue respondiendo día a día, tal vez mes a mes y otras a las que nunca encontraría solución por ejemplo: ¿por qué no se quedó? ¿por qué no se fue antes? ¿era ella tan imposible de soportar como para irse para siempre de buenas a primeras? ¿qué no hizo o qué hizo de más? ¿no significaron nada para él los lugares visitados? ¿qué tenía que aprender Ana de toda esa ausencia? Hay cosas que ella supuso, otras que le revolvían las tripas de solo pensar la respuesta y otras que de tanto pensarlas se cansó y dejo buscar. 

Ana sigue viviendo de un día a la vez, a veces con mañanas buenas y otras insoportables, sanando y conciliando los recuerdos que a veces le quitan las ganas y la valentía de correr riesgos otra vez, pero con solo evocarse ella misma amando, sintiendo la complicidad de estar con alguien de creyendose perfectos a pesar de sus miles de defectos, eso a Ana le mantiene viva, viva y cuerda, viva y con ganas.

domingo, julio 10, 2016

Memorias, puntos y comas

¿Y te acuerdas que me dijiste que me enseñarías a manejar? Eso tampoco pasó, como nunca pasaron muchas y ni pasarán... sin embargo tenía la esperanza y digo tenía porque esa ya también se murió; por eso aprendí a manejar solo, aprendí a no necesitarte a ti o alguien más para cumplir las metas, aunque de verdad quería que tú me acompañaras en muchas de ellas pero hay que respetar la libertad de quién no quiere seguir a nuestro lado y yo te respeto a ti porque te amo... te amé. Respeto tu decisión y tus ganas de estar con alguien más y no conmigo ¿duele? Mucho, sin embargo sigo aquí.
Valientes los que amamos con la esperanza instalada en el corazón.

sábado, mayo 28, 2016

Y me faltaba darte las gracias…

Y me pasé “tanto tiempo lamentando lo que no entendía” que no me di cuenta de lo realmente importante. (Click en en el enlace para oir soundtrack)

¿Sabes? Te doy las gracias porque te diste la oportunidad, porque abriste tu corazón, porque saltaste, justo como lo hiciste de esa cascada al centro de una laguna llena piedras donde la posibilidad de salir lastimado era altísima, corriste el riesgo, tomaste aire, corriste, saltaste y te entregaste en una oración de un segundo en la que dijiste “todo sea por vivir”, no fue la cascada más alta ni la más hermosa, ni la más profunda, pero si por la que corriste el riesgo, es por eso que hoy te doy las gracias a ti.

Te agradezco el ser arriesgado porque sabes que el peor de los riesgos es el de no correrlos todos y esa frase no es tuya sino de tu escritora favorita Ángeles Mastretta, ¿de quién sino?, te agradezco el tomar el nervio de tus entrañas y confiarlo a las palabras de un extraño, a las promesas de un ausente, te agradezco tu enorme corazón por el cual a pesar de tanto agujero no se filtra más que las ganas de ponerlo a buen resguardo de manera responsable, todo fuera como culpar al otro por las decisiones que uno toma y tú has sabido tomas las responsabilidad de las tuyas por eso gracias.

¿Te acuerdas la primera vez que dijiste te amo? Sabes que no te acuerdas pero estás seguro de que fue a tu mamá, seguro fue a ella ¿y la primera vez que dijiste te amo con el corazón en la mano a alguien que no era de tu familia? ¿Recuerdas esa sensación de vacío al pensar que el otro se podía ir? Gracias porque te permitiste aprender a amar, gracias porque te dejaste fluir, te dejaste llevar, creíste cada promesa aunque estas fueran a durar lo que duran las palabras en el aire, pero verdad que es bonito intentar agarrarlas con la mano y guardártelas en el corazón y ¿por qué lo haces? Pues bien sabes que lo haces para que cuando la esperanza flaquee recuerdes que eres capaz de despertar esos sentimientos, por eso gracias a ti que te la juegas.

Creo que pocas veces te he dicho o mejor dicho, nunca te dado las gracias por ser como eres, porque no te das por vencido, porque sigues creyendo y apostando por la gente, porque das a manos llenas, sí, lo ideal sería que lo hicieras sin esperar nada a cambio, pero creo que en el fondo es justo, no se trata de solo recibir en la vida, uno tiene que sembrar en los otros las acciones que uno quiera recibir, también por eso gracias, porque has recibido los mejores abrazos, esos que se sienten en todo el cuerpo.

Gracias, gracias, gracias y mil gracias por no quedarte con las ganas de nada, sabes que ahí estaré cada vez que saltes, cada vez que caigas, cada vez que te hayas equivocado, ahí estaré para alentarte a seguir intentando, a seguir creyendo, a seguir apostando, bien sabemos que no eres perfecto pero es aún más sabido que trabajas para acercarte a la mejor versión que tienes de ti mismo en la cabeza y en el corazón.

Gracias por gastar menos tiempo en los reclamos y más en das gracias por sentir. 

No abrevies nada de lo que tengas que vivir y no extiendas nada de lo que ya no hay nada que aprender y recuerda todos los días darte las gracias por abrir tu mente, tu corazón y tu alma para vibrar en sintonía de lo bueno y que lo malo se minimice hasta desaparecer.

Por eso hoy te doy las gracias Efraín Nájera, por ser, por estar, por amar y tener la disposición de seguir corriendo riesgos, de seguir saltando cascadas, por si se me olvida, ¡gracias a mí!.



NO MÁS LLORA - BEBE 
He pasao tanto tiempo lamentando lo que no entendía 
que ahora prefiero que me den las claras del día. 
He pasao tanto tiempo lamentando lo que no entendía 
que ahora prefiero que me den las claras del día. 

Empieza mi viaje en la carretera, 
por fin camina sola en mi casita con ruedas. 
El tiempo será pa mí lo que yo quiera que sea, 
nunca un nudo, nunca un muro, solo lo que yo quiera. 

Recorro montañas, desiertos, ciudades enteras. 
No tengo ninguna prisa, paro donde quiera. 
La música que llevo será mi compañera. 

Aprendí a escuchar la noche, 
no pienso enterrar mis dolores, 
pa que duelan menos 
voy a sacarlos de dentro .. cerca del mar .. 
pa que se los lleve el viento, 

Hoy pa mí la burra grande, 
ande, que ande o no ande, 
que la quiero pa dar coces 
a quien me importune este cante. 

Que tengo yo en mi soledad 
cientos de canciones tarareás, empezás, inacabás 
a punto, a punto, a punto de que … no .. 
a punto, a punto, a punto de estallar. 
Y algunas que nadie jamás .. 
quiero que comprendan porque son pa mí na’ más, 
pa mi corazón, pa mis pensamientos, pa mi reflexión, 
pa mí. 

sábado, abril 30, 2016

¿Vivimos en la época del miedo?

No hay historia que me fluya de momento, no hay alguna heroína que tenga una historia de amor épica o intensa, sino solo la vida que nos pasa mientras pensamos que no pasa nada.

De las cosas que traigo en la cabeza todos los días es la voz de mi amigo Dario diciéndome que vivimos en la época del miedo, donde todos nos aterra, perder el trabajo, que nos roben, que tiemble, que nos asalten, perder a quien amamos y la verdad es que así vivimos todos los mexicanos, incluso el más desapegado pasa por su mente algo así en su día a día y ese medio se mi hizo realidad cuando mi mamá al llegar del trabajo me cuenta que una chica que conocimos tiempo atrás y que hasta el día de ayer era su compañera, falleció, pero no de algo natural, sino fue asesinada en un robo y me pregunto ¿ya no basta con robar? ¿qué clase de amor reciben los que matan? ¿los aman? ¿quién fue su mamá? ¿en qué colonia crecieron? ¿a qué escuela primaria iban de pequeños? ¿en qué país vivimos? la verdad fue una noticia que pudo con mi ánimo todo el día, tantas dudas sin respuesta, temores e inquietudes y es que ¿en verdad es así de fácil perder? y la verdad es que así es, siendo esto un recordatorio más de la vida diciéndome que no todo es seguro, que vivo en un país donde todo es inmediato, que nada es seguro; pero creo que aún somos más la gente buena, esa gente que hace que valga la pena correr riesgos todos los días y la que vale la pena amar y ¡amar ya! de manera inmediata e intensa. Vivimos en el país donde tenemos que rezar a todos nuestros vivos y a todos nuestros muertos para que nuestro mundo personal se rodee de paz, rezar para que el que va a la escuela llegue a ella, el que toma taxi llegue a su destino, la que va en su camioneta no se tope con asaltantes, y cuando creo que pierdo la fe me sorprendo a mi mismo en bicicleta sintiendo la vida en la cara y pidiendo al aire, a Dios, que el mundo no se nos acabe, que los que habitan en mi corazón se llenen de amor, que todos aquellos que me han deseado un buen día lo sea aún mejor para ellos, que todos los que me regalaron la felicidad a manos llenas la vida se los regrese al triple para que esas manos nunca se quedan vacías, es más, que los amen tanto para que sigan teniendo ganas de dar y dar…

Todos los días desde hace 3 años tengo en mente a Brenda Cacho diciéndome “todo fuera como perder el cabello” cada vez que hago drama por algo, que si he dormido poco, que si salgo tarde del trabajo, que si no me alcanza el dinero, que necesito más horas al día, que si tengo un curso insufrible, que si estoy soltero, que si tengo 31 y le sumo lo soltero, que si me acaban de dejar el corazón mal trecho así como así y a pesar de que juraba que no me dolería, me duele… todo fuera como tener el corazón mal trecho, tanto que nos quejamos por todo y tanto que no vemos.

Regresando al tema que me trajo aquí, pregunto: ¿a qué le tienes miedo tú?, seguro tienes a tu mamá cerca, viva, a la mano, a una tecla, a un ring de distancia y en caso de que ya no esté en este mundo, seguro tu mamá te enseño a valerte por ti mismo, te enseñó a amar, a sentir ese algo dentro de ti que te hace mejor persona, que te hace querer más de lo bueno. Hoy viernes, dos pequeños se quedaron sin mamá, sin esa guía, esa amiga, cómplice y siempre soporte, tarea titánica para ellos dos amar la vida y perdonar la pérdida. El dicho de “cuando te sientas mal, recuerda que hay alguien peor” lo escuché y lo usé como broma, hoy tiene otro significado, cuando te sientas mal no se te olvide pedir por aquellos que están luchando contra un cáncer, rezar por los que se van y por los que se quedan con esa ausencia, orar por los que no tienen sueños, pero sobre todo abrazar sin medida, a quien se deje y transmite lo que sientes, no te quedes nada, gasta las emociones, no te midas en los amores, los antojos, los deseos, compártelos, grítalos, en fin…

Hoy sábado a la 1:00am, con sueño, el corazón mal trecho doy gracias por todas aquellas manos, sonrisas, ausencias, decepciones, errores que han tocado mi corazón, todos indudablemente han formado lo que soy.

Sin rencores vinimos, sin rencores habrá que irse.



Descansa en paz Judith Luna y que el amor universal cobije a tus dos semillas hoy y siempre, que crezcan con el amor que les dejaste y ese sea la base en sus vidas toda su vida.

Que todo lo que bien sembremos borre y haga menos todo lo malo que no cabe en nuestro universo.   

#meduelesmexico #niunamas #yabasta #cansadodelgobierno 

lunes, enero 11, 2016

De casualidades y encuentros

La vida da premios y para prueba todos aquellos que en el azar se han llevado alguno, obviamente hay quien abusa de la suerte; también están todos aquellos que se han ganado el premio mayor, algún premio en las rifas o sorteos, no hay que olvidar mencionar a los que se encuentran dinero o cosas sin dueño en la calle y que son encontrados como una bendición, es como si algo nos debiera la vida y con esos pequeños o grandes detalles nos lo pagara; pareciera que yo esta semana tenía varias facturas a favor porque la vida me pago con tantas coincidencias y encuentros que estoy seguro que nada es casualidad.

El encuentro diario de quien alimenta mi vida es algo que se agradece, por ello ver a Karla Palacios pedaleando en ecobici, casi chocar ella sola con un coche estacionado, gritando como solo ella saber hacerlo a las 6 de la tarde con tal de ir al cine, es un encuentro que alegra; verla lidiar con el día día de lo que parece insoportable es para decirle que todo fuera como tratar con un pelmazos y malas vibras, la vida nos pone a aprender de cosas así y más vale hacerlo ahora con ojos bien abiertos y excelente actitud o todo se repite, por eso nos acompañamos lidiando y riéndonos de los pelmazos.

Abrazar a Brenda Cacho esforzándose por crecer lo que su corazón siente y amando a pesar de los años merece todo mi respeto. Con ella fue hablar de cáncer, luchas y derrotas; fue hablar de lo incierto del futuro y de lo maravilloso de tenernos ahora en el presente, sanos y con ganas de más, bueno, también con ganas de menos drama y más amor, menos apegos y más intensidad, menos reproches y más momentos genuinos, porque uno no sabe cuando llamaran para decirte que alguien de tu familia está enfermo o grave o peor aún, que ya murió, por eso a bailar viviendo y abrazando amando porque esto es un juego y encontrarla en Canadá fue un premio.

De las casualidades maravillosas fue encontrarme con Jessica Guerrero, mejor conocida como la mujer más lepera del mundo, pero una de las más auténticas, ella puede elegir algo hoy y mañana arrepentirse y maldecirse por pendeja, pero consciente de que todo lo hizo bajo su propia responsabilidad, total, ella es humana como todos y tiene derecho a fallar, pero lo que le sale mejor a esta mujer es levantarse y luchar, admirable su franqueza y su lengua asertiva, Tika un gusto encontrarte en la calle, pero una fortuna que formes parte de mi corazón.

Encontrar a Emmanuel Bonilla con el amor de ha elegido es ver el blanco y al negro, uno en su máxima pureza y el otro con toda su oscuridad, pasando por todas las gamas que hay entre ellos para por fin estallar en mil colores, él me ha enseñado que uno no ama para entender, uno ama porque sí y zan se acabo; uno no viene a juzgar sino a acompañar y tratar de curar los descalabros y dejar que otros nos curen con su amor y compañía, encontrarnos a pesar de las locuras y desencantos es amor de hermanos.
Daniel Alencar, merece una historia aparte porque fue mi cierre de año y mi inicio de muchas cosas, me está haciendo conocerme y me hace pensar en lo que quiero y en lo que no debo de ser con la gente que se ama, ya contaré más de él en otro cuento.

Ver a Alan Pérez fue recordar Canadá y el frío, fue recodar una canción escuchada en una tienda y la borrachera en un país de extraños que después se me hicieron entrañables, fue tocar los sueños dibujados en su tiempo y ver lo lejos que quedamos de ellos; lo maravilloso de haberlo visto fue recordar lo fácil que es imaginar el futuro y lo bien que nos hace trazarnos metas en el aire, al fin que este mundo es de soñadores y verlo a él con su revista en mano fue dar con una realidad venida de un sueño, verlo fue una casualidad soñada.

La casualidad de la vida no solo trae encantos, también nos trae rencores guardados, por eso al ver a Pedro de Chile, desencadeno todo lo olvidado, me hizo recordar la humillación de haber sido llamado ladrón. Pedro me hizo ver mi costumbre de poner las manos al fuego por los que estimo y aprendí a que no todos harían lo mismo por uno y así mientras yo nos defendía a los dos, él se defendió solo. Me tomo dos años el ignorar la opinión ajena ya que los que nos aman saben bien nuestras fallas y así de bien nos conocen que saben cuales nunca cometeríamos, Pedro, fuiste una casualidad que también despertó todas las risas por todas tus ocurrencias, tu alegría y tus líos, duro verte porque recordé la humillación, pero gusto abrazarte porque me borré esa palabra sabiendo quien soy y quien fui hace dos años.

La casualidad de Darfeno, es reafirmar que lo que uno quiere en el pasado se quiere en el presente, cosas buenas pasamos y cosas buenas nos suceden, abrazo por eso.

El encuentro con Bere en su departamento en ruinas fue reafirmar su personalidad, todo lo inicia de cero, lo moldea, lo va queriendo de a poco, lo limpia, lo pule, lo pinta para dejarlo a la medida de su corazón, uno crece con ella indiscutiblemente, obvio, los que somos parte de su arte  sabemos de sus desordenes mentales como su obsesión por lo perfecto, su necedad a nunca darse por vencida incluso en cosas tan inútiles, sus ganas de tener la razón siempre, pero aún así por ella uno se ensuciaría las manos y el corazón para verla contenta, porque ella se esmera en hacer felices a todos los que ama.

El último encuentro de Gigi que he tenido fue en un abrazo donde le decía marginal, sabiendo que algo me contestaría ya que pocas veces se queda callada y así fue, me dijo que creía que le iba a decir algo bonito debido a que la situación por la cual se iba corriendo con la preocupación en el cuerpo, yo me quedé callado, la respuesta la formulé de manera inmediata en mi mente pero no se la dije, así que aquí te la dejo: no dije algo bueno porque todo lo bueno te lo deseo de siempre y todo momento, encontrarnos en querernos con malas palabras escondiendo un te amo de corazón.

La casualidad de Amanda en el otro extremo de la ciudad es darte cuenta de que el cariño sembrado se reafirma de una u otra manera, verte de nuevo por casualidad es recordar la nieve y el frío es querer emprender sueños reviviendo el que compartimos, verte es siempre recordar.

Luego como si la vida me siguiera debiendo algo, me topo con Susana Castillo, que gusto es verte siempre, alegre, sincera, llena de vida, cultura, sencillez… Mi Susy fue aprender y querer, conocer y seguir queriendo, es amistad despistada pero sincera, es recordar lo calientito de un bebé feito y a una francesa tomando clase de ballet por diez minutos diciendo - basta, pog ahoga hemos tegminado - es escucharla nombrarme - Efra de mi corazón -  ¡caray! que fortuna ser parte de su corazón, es una casualidad riquísima.

Ésta semana que acaba de pasar fue encontrar casualidades y programar encuentros, fue sentir  su bendición y agradecerla, incluso ví gente que nunca me hizo caso y también lo agradecí porque recordar es vivir el pasado y yo agradezco el mío que ha sido exquisito y maravilloso gracias a todas las vidas que han tocado la mía.

Destino estamos en paz, sigamos conviviendo en armonía.  

1999 y las cosas que nunca me dije

  Y un día de 2024 sin querer me encontré en el mismo lugar de hace 26 años. Llegué al frente del edificio que ya se me hacía familiar, cruc...